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Retos y oportunidades de la CELAC

Mtro. Mario Gabriel Rangel Vargas

Profesor UNAM

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) es un mecanismo intergubernamental de ámbito regional, que promueve, la cooperación, la integración y desarrollo de los países latinoamericanos y caribeños. Está integrada por los 33 países soberanos que integran América Latina y el Caribe, se fundó el 23 de febrero de 2010. Sin embargo, la cumbre de la CELAC no se realizaba desde hace cinco años, aproximadamente.

La cumbre de la CELAC en México representa una excelente oportunidad para que las naciones Latinoamericanas y caribeñas impulsen acciones para:

  1. Enfrentar y resolver mediante la cooperación los estragos propiciados por la pandemia COVID-19: la crisis económica, el endeudamiento creciente, el desabasto de medicamentos y vacunas. Así, como el desempleo galopante a escala regional.
  2. Diseñar acciones tanto políticas como financieras para superar los trastornos causados por la política neoliberal y el COVID-19, entre los que destacan: el desmantelamiento del sistema de salud, como del sistema educativo. Así como de todos los servicios públicos que ofrecía el Estado. Dejando a los gobiernos con graves limitaciones financieras para hacer frente a la tragedia humana propiciada por el COVID-19.
  3. Reconstruir la comunidad política de los Estados Latinoamericanos y Caribeños, mediante un gran pacto social, que permita reconstruir las instituciones y la democracia participativa, para salvar los más valioso de la humanidad: el medio ambiente y la vida. Para ello, las democracias van a tener que ser algo más que la elección de representantes que toman decisiones en nuestro nombre y deberán incluir la posibilidad del control ciudadano.
  4. Para construir un espacio regional de Estados Latinoamericanos y Caribeños, donde se respecte la soberanía, la autodeterminación y la no intervención. Principalmente del imperialismo yanqui, que se personifica mediante la Organización de los Estados Americanos (OEA)

La CELAC tiene grandes posibilidades de replantearse y de proyectarse con nuevos bríos para el siglo XXI, las condiciones internacionales son favorables para ello:

  1. La crisis mundial afecta a todos los países tanto centrales, como periféricas y semi-periféricos. Los debilita financiera, económica, institucional y democráticamente, abriendo las puertas a futuros movimientos sociales que demandan un viraje hacía Estados Sociales que prioricen el bienestar de las mayorías.
  2. El debilitamiento de la economía norteamericana. Así como la crisis política que se desenvuelve al interior de esta, permitieron el ascenso y fortalecimiento de China y Rusia, en el escenario internacional. Todo ello, creó un ambiente para la guerra comercial, la guerra cibernética y petrolera.
  3. El capitalismo mismo, está transitando por una nueva fase de acumulación (capitalista), que muchos llaman, capitalismo cognitivo, capitalismo digital, capitalismo de plataforma, o capitalismo colaborativo. Que modificara sustancialmente la estructura comercial, financiera, monetaria y productiva del mundo.  Generando una redistribución geográfica de los procesos productivos. Además de una reestructuración de los ecosistemas de innovación y cambios sustanciales en la dinámica de las migraciones contemporáneas.

En la cumbre del Celac que termino el 18 de septiembre en la CDMX, se llegaron a los siguientes acuerdos:

  1. Se aprobó por unanimidad un plan para buscar la autosuficiencia sanitaria,
  2. Creación de una agencia reguladora sanitaria regional, que permitiría que, si un país aprueba una nueva vacuna, podría ser usada en toda la región de inmediato.
  3. Declaración política contra el bloqueo a Cuba y otra sobre las Malvinas.
  4. Además, de construir una posición común en el G-20; como en la Conferencia COP26 de la Organización de Naciones Unidas en Glascow.

En suma, a pesar de los desencuentros en la cumbre, los acuerdos son significativos pero limitados para los agrandes retos que deben enfrentar los países Latinoamericanos y caribeños para el resto del siglo XXI.