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Prólogo a Enrique Dussel y la crítica de la modernidad

Luis Martínez Andrade

Durante la década del setenta del siglo pasado, la incipiente Filosofía de la liberación comenzó a colocar las bases de una descolonización epistemológica de la Filosofía. A partir de la polémica entre Augusto Salazar Bondy y Leopoldo Zea sobre la existencia de una filosofía propia de nuestra América, esta constelación de pensamiento empezó a configurarse como una propuesta realmente descolonial. En diálogo con las discusiones planteadas por la teoría de la dependencia, la teología de la liberación, la pedagogía del oprimido y la sociología de la liberación, un grupo de jóvenes filósofos de diferentes universidades argentinas organizaron encuentros de manera regular para reflexionar sobre una cuestión en particular: ¿es posible una filosofía auténtica en nuestro continente subdesarrollado y oprimido?

La obra que la lectora o lector tiene en sus manos ha sido escrita por Abdiel Rodríguez, joven filósofo de origen panameño, que se ha alejado del recalcitrante eurocentrismo que desgraciadamente todavía goza de buena salud en muchos departamentos de Filosofía en Nuestra América. El tono y los argumentos expuestos en esta obra no solo muestran un conocimiento profundo de la obra de Enrique Dussel sino también expresan el nivel de reflexión que una nueva generación de pensadores está realizando desde Latinoamérica.

Si bien este libro analiza tanto la trayectoria intelectual de Enrique Dussel como sus principales conceptos y categorías (Trans-modernidad, Totalidad/Exterioridad, entre otras), el autor también expone su postura ética-política ante la dinámica destructora de la modernidad capitalista. Así, desde una mirada interdisciplinaria, el autor combina la Historia con la Teoría Política, la Teología con la Sociología y la Ética con la Hermenéutica y presenta los principales rasgos de la crítica de la modernidad como la crítica a la modernidad en la obra del fundador de la Filosofía de la liberación. Dicha distinción se inspira en los aportes realizados por algunos pensadores como Franz Hinkelammert, Linda Alcoff o Juan José Bautista para pensar otra manera de reproducir y afirmar la vida humana como no-humana. Concentrándose principalmente en la Ética de la liberación, el autor examina los diversos contextos geopolíticos que influyeron en las inflexiones teóricas del fundador de la Filosofía de la liberación. Como muy bien lo observa, las reflexiones del filósofo argentino-mexicano no parten de la moral vigente sino precisamente de principios éticos. Estamos pues ante una propuesta que toma como punto de partida la materialidad negativa de las víctimas y que, además, vislumbra la creación de otras formas de organización y reproducción social que tienen como objetivo la afirmación de la vida.

Por otra parte, Abdiel Rodríguez subraya, de manera pertinente, que la obra del filósofo argentino-mexicano no es de textos sino de contextos, en este sentido, las reflexiones e interrogantes de Dussel parten de la corporalidad sufriente de la víctima de esta modernidad/colonialidad realmente existente. Así, el autor rastrea las opciones teórico-filosóficas (el personalismo francés, la ética levinasiana, el marxismo crítico o el mesianismo materialista, entre otras) del fundador de la Filosofía de la Liberación. A través de un análisis crítico de las tres redacciones de la Ética de la Liberación, Abdiel Rodríguez no solo muestra las continuidades/discontinuidades en el pensamiento de Dussel sino también los desafíos socio-políticos y culturales que se desarrollan en el Sur Global.

La temática de la Conquista de América -y sus consecuencias ontológicas y estructurales- es central en la filosofía de la liberación. Sin embargo, a partir de la década de los noventa, el filósofo argentino-mexicano -en diálogo con Aníbal Quijano (colonialidad del poder), Walter Mignolo (diferencia imperial/diferencia colonial) e Immanuel Wallerstein (sistema-mundo moderno)- articuló la relación entre “el mito de la modernidad” (la emergencia del ego conquiro) y el desarrollo tanto del capitalismo como de la colonialidad del poder/saber. Por consiguiente, otro de los aportes de la filosofía de la liberación al giro descolonial radica en su planteamiento sobre el “origen del mito de la modernidad”, es decir, en el momento en que Europa se abre hacia el Atlántico configurando así una nueva ontología de dominación a escala planetaria.

En otro orden de ideas, debemos hacer mención que, en este trabajo, el autor aborda los aspectos ecológicos -y sus consecuencias políticas- de la obra dusseliana. Así, Abdiel Rodríguez da un paso adelante en los estudios que se habían hecho sobre el autor de la Ética de la Liberación. En ese sentido, y siguiendo lo señalado por Sirio López Velasco, Abdiel Rodríguez retoma seriamente el tema de la salud de la naturaleza. Frente al caos climático que estamos viviendo -como consecuencia de la dinámica del capitalismo fosilista y de la modernidad necrofílica- la propuesta ética-ecológica de Dussel nos permite encontrar algunas salidas a la actual crisis civilizatoria.     

Ahora bien, Abdiel Rodríguez no es un improvisado en el estudio del pensamiento contrahegemónico y anticolonial pues sus demás trabajos (Pensamiento crítico: Ensayos sobre Filosofía de la Liberación y Decolonialidad, por mencionar alguno de ellos) dan cuenta de una línea de investigación que recupera la tradición de lucha, tanto epistémica como política, de los vencidos por la historia. Estamos pues ante una obra que merece ser leída, estudiada y discutida por las nuevas generaciones en un momento donde una crisis civilizatoria sin precedentes está poniendo en riesgo la supervivencia de la especie. Por consiguiente, el libro que nos presenta Abdiel Rodríguez contiene valiosísimas brújulas que nos permiten vislumbrar un horizonte utópico transmoderno.

Luis Martínez Andrade

primavera de 2022,

Bruselas