Palenque o la nueva excusa para no pensar

CE, Intervención y Coyuntura

El sainete levantado por el exgobernador Rubén Rocha Moya ha permitido que las audiencias comprendan un fenómeno que ya era visible entre la comentocracia, pero que terminó de traslucirse. Se trata del fenómeno «Palenque» como motivo supuestamente explicativo de los conflictos, las acciones de gobierno y las relaciones de fuerza.

Si la comentocracia liberal no ha dicho nada significativo en los últimos años, y nada podemos esperar de ella, sorprende que entre analistas de «izquierda», del «pensamiento crítico», de la «rebeldía» o del «socialismo democrático» aparezca esto como el gran motivo de comprensión.

Se trata, así, de un supuesto motivo que explicaría todo: cada acción, movimiento o dicho; si se trata de algo internacional o de algo local, todo debe ser remitido a las supuestas intenciones que desde «Palenque» se fraguan. La ridícula versión de todo esto adquiere tono de conspiración, de gente que ve algo que los demás no ven, que capta intencionalidades que otros no; en fin, de superchería intelectual. La oposición sigue sin ver más allá de sus narices.

Porque lo que es claro es el poder y la legitimidad que ha alcanzado la presidenta Claudia Sheinbaum como dirigente de un proyecto de consolidación del Estado, que ni siquiera tuvo tal alcance con la figura de Palenque.

Recordemos rápidamente que, hasta hace no mucho, en este país los gobernadores se presentaban como un poder caciquil y regional que podía mantenerse de manera autónoma frente a las decisiones del gobierno federal. Incluso en el sexenio anterior se tuvo que avanzar en la política y en los acuerdos con una oposición conformada también por gobernadores.

De hecho, al inicio de la bomba que ha sido el tema de Rocha Moya, muchos de los gobiernos de los estados se manifestaron a su favor. Este fin de semana quedó expuesto, sin embargo, como una figura vacía de poder, al mismo tiempo que se hizo visible un poder presidencial que ha encuadrado a los demás poderes regionales, por lo menos en este asunto.

Este cierre de filas es significativo y tiene un alcance mayor ante los deseos de esa misma oposición, que ya anda anunciando un posible quiebre de la 4T en las elecciones del próximo año.

Expulsemos de la conversación pública a quienes simplifican y quieren engañarnos con esta pseudoexplicación de que la política de este país se mueve desde los lazos invisibles de Palenque. Avancemos hacia una comprensión de clases, grupos, intereses, relaciones de fuerza y actores políticos, y no hacia una lectura de supuestas intenciones que sólo unos clarividentes observan.

 

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