La sombre más corta: la filosofía del dos de Nietzsche
Salvador Medina Ramírez*
- Zupančič, Alenka. La sombra más corta: la filosofía del dos de Nietzsche.
México: Paradiso Editores, 2025.
La reseña de un libro debe servir para introducir al público en un tema e invitar a leer. He asistido a innumerables presentaciones o leído reseñas en las que se alaba al autor o al libro sin aportar nada, o bien se utilizan como trampolín para expresar opiniones que no tienen nada que ver con el tema. Por tanto, trataré de evitar esas trampas y haré un pequeño ejercicio para reseñar la traducción del libro de Alenka Zupančič, La sombre más corta: la filosofía del dos de Nietzsche (Paradiso Editores, 2025). Para ello, daré un poco de contexto sobre el libro y su importancia para la izquierda (asumiendo una posición política) y haré una síntesis para explicar de qué trata y cuáles son sus argumentos.
Como contexto, cabe señalar que a Nietzsche no se le suele leer en profundidad, aunque es popular en México. No es difícil encontrar sus obras en las librerías, a diferencia de las de otros filósofos más estudiados y discutidos. A pesar de ello, hay una gran falta de comprensión, diálogo o crítica seria. En la academia, a menudo se desecha por su forma de escribir, el uso de adjetivos, su retórica, etc., al considerarse poco serios.
No obstante, muchas de las premisas filosóficas de Nietzsche siguen presentes en la vida popular. La famosa frase “dios ha muerto” es probablemente la más difundida en México y se usa continuamente para justificar actuar sin miedo a las consecuencias de un castigo eterno.
En el caso de la izquierda, especialmente en la década de 1960, se intentó integrar a Nietzsche como referente para recuperar la fuerza y vitalidad de sus escritos, como la famosa frase “La vida sin música sería un error”, que evoca la importancia del arte, el disfrute y el ocio en la vida. Por ejemplo, el marxista Henri Lefebvre (1975), importante por su apoyo al mayo francés del 68, trató de crear una triada Hegel-Marx-Nietzsche, con la cual desarrollo sus conceptos de la vida cotidiana urbana, la construcción del espacio y el derecho a la ciudad. Sin embargo, minimizó a Freud, y el descubrimiento del inconsciente; y por ende, una explicación más profunda de del sujeto y el goce. En cambio, la escuela eslovena ha creado una triada Hegel-Marx-Lacan que ha sido muy importante en el mundo en las dos últimas décadas y que explica en parte esta reseña.
Entonces, vale la pena preguntarse: ¿qué puede aportar Nietzsche para comprender el mundo actual y cambiarlo? Especialmente cuando se requieren proyectos emancipatorios ante el desolador futuro que está creando el presente: cambio climático, guerras, desigualdades y el resurgimiento de la derecha. Esto es difícil, pues no cabe duda de que la filosofía de Nietzsche se asocia más con la derecha por su profundo desprecio hacia los movimientos sociales, su aristocracia y sus ideas jerárquicas.
A pesar de ello, es posible entablar un diálogo con su filosofía y buscar puntos en común. En este libro, Alenka Zupančič ofrece un gran ejemplo de ello, ya que muestra cómo se puede hacer con éxito desde el psicoanálisis lacaniano. En otras palabras, en este libro, La sombra más corta, lo que tenemos es una reinterpretación de diversos conceptos desarrollados por Nietzsche desde el psicoanálisis (especialmente desde la perspectiva de la escuela eslovena), con el objetivo de reformularlos. Esta es una estrategia que caracteriza a la escuela eslovena, que también ha aplicado con otros autores.
Alenka plantea como tesis central “el acontecimiento nietzscheano”, que define como una «dualidad específica que apunta a lo real [en términos psicoanalíticos] y hace que suceda a través del quiebre mismo de esta dualidad». Una dualidad que es «causa del advenimiento y consecuencia de lo real».
Es común considerar el acontecimiento como el resultado de una historia. Sin embargo, para Nietzsche, el acontecimiento es el “borde”. Esto se puede comprender mejor con la siguiente cita, donde se define la vida:
“La oposición de la vida y la muerte y la tensión entre ambas se vuelve la definición misma de la vida. La vida es dos cosas: es la vida y es la muerte; es el borde viviente entre ambos. Por lo tanto, la muerte en el sentido enfático de la palabra es la muerte de este borde, el fin de esta tensión, la caída haca un lado o hacia el otro…que siempre es la caída hacia el UNO”.
Es importante resaltar que el acontecimiento y el sujeto van de la mano bajo la configuración nitzscehana: “el sujeto anuncia el acontecimiento, pero el acontecimiento es inmanente al propio anuncio”. Igualmente, para Nietzsche el acontecimiento siempre es un encuentro entre el futuro y el pasado, algo que afecta tanto el pasado como el futuro. La fórmula se puede resumir como “llegar a ser lo que uno es”.
En suma, el acontecimiento nietzscheano tiene tres características:
- No es el final, sino la escisión (el borde).
- Es un nudo temporal (entre futuro y el pasado).
- Es la sombra más corta.
Esto último, es igual al concepto mediodía, cuando uno se convierte en dos. Ya no es una cosa haciéndole sombra a otra cosa, más bien, se hace sombra así misma, convirtiéndose en la cosa y su sombra.
Con el establecimiento de esta tesis, la del acontecimiento nietzscheano, el libro se divide en dos grandes partes. La primera parte se centra en Nietzsche como un metapsicólogo que analiza el malestar cultural a través de cuatro ensayos en los que aborda los conceptos de “dios ha muerto”, el ideal ascético, el nihilismo y la crisis de la sublimación. La segunda parte aborda la figura del mediodía, de la sombra más corta, de la verdad y de la nada.
Ahora bien, trataré de sintetizar algunos aspectos de ambas partes, con el riesgo de caer en una simplificación excesiva y perder matices (para lo cual les invito a comprar el libro y leerlo).
Partamos de la conocida y relevante frase “dios ha muerto” con la que Nietzsche se refiere a la muerte de Dios como poder simbólico, es decir, el Dios de los ritos católicos. Los creyentes se dan cuenta de que los rituales ya no tienen sentido, lo que permite el desarrollo del capitalismo y la ciencia. Por un lado, el protestantismo trata de colocar a Dios en cada acto que hacemos (que es el reflejo de la otra escena), con lo cual se libera el intercambio simbólico de la cuestión moral ideológica y puede funcionar por sí mismo. De este modo, se cambia el espacio para permitir el desarrollo del libre mercado. La acumulación de capital bajo la óptica del protestantismo se vuelve buena, y como en el calvinismo el juicio final ya sucedió, se busca frenéticamente una señal de si se será o no redimido, lo que activa la búsqueda de una prestigiosa vida profesional, en la que el esfuerzo será recompensado. Del mismo modo, la ciencia se vuelve aceptable al dejar de competir con la religión. Deja de formular o buscar un propósito dentro del campo ideológico de la religión.
En el caso del concepto del ideal ascético, Alenka señala que, aunque parezca distante del hedonismo, termina coincidiendo con él. El ideal ascético no consiste en renunciar al placer, sino en rearticularlo. Esto coincide precisamente con el concepto freudiano del superyó, en el que la ley es una pasión insaciable. Cuanto más la obedecemos, más nos sacrificamos a su mandato; cuanto más exige, más fuerza y severidad gana. Obedecer la ley, bajo el ideal ascético, se vuelve la válvula de escape del goce y de la pasión infinita.
De manera similar, describe el nihilismo como un síntoma del mundo moderno, pero no como una solución. Alenka señala que Nietzsche no solo lo diagnostica, sino que también proporciona la base para superarlo. A este respecto, señala que existe una crisis de sublimación al igualar el principio de realidad con lo único. Por ejemplo, el fin de las ideologías o el realismo capitalista (“no hay alternativa”) adoptan esta postura. Para salir de esta situación, es necesario abrir la sublimación y satisfacer la pulsión mediante la producción de objetos que operen en la brecha existente entre la realidad y lo real. Objetos que satisfagan y operen como el objeto de satisfacción y la satisfacción como objeto. Esto tiene importantes implicaciones políticas, como mencionaré más adelante.
Por otro lado, en la segunda parte del libro se aborda el concepto del mediodía, su relación con la verdad y la nada.
Alenka Zupančič nos señala que, para Nietzsche, la verdad atenta contra la vida, por lo que buscarla es ser heroico. Para poner un ejemplo conocido de Žižek, la hipocresía es importante para mantener la cordialidad en las relaciones sociales. Si todos dijeran la verdad, sería imposible mantener la vida social. En este sentido, para Nietzsche, la verdad es una perspectiva, pero esto es diferente a que existen diferentes perspectivas y diferentes verdades. La verdad está del lado de lo real, no de lo simbólico. En este sentido, la verdad se estructura como fantasía.
Aquí se hace referencia a la obra dentro de Hamlet, “La ratonera”, en la que se representa el asesinato del padre de Hamlet. El objetivo de esta puesta en escena no es establecer o probar la verdad sobre el asesinato de Hamlet, sino formularla e inscribirla en la realidad misma de lo que esta verdad es: la verdad.
Un ejemplo contemporáneo de la vida real lo encontramos en la película “The Act of Killing” de Joshua Oppenheimer en la que se pide a exmilicianos indonesios que recreen el asesinato de los miembros del partido comunista indonesio frente a la cámara. Al principio, los protagonistas se consideran héroes por lo que hicieron, pero al final, al actuar frente a las cámaras, inscriben en su realidad su culpabilidad detrás del asesinato de un millón de personas por el simple hecho de ser consideradas comunistas o feministas.
No es que la verdad haga que corresponda un enunciado y la realidad (que sea una descripción correcta) ni una esencia oculta del ser, que debe de ser velada para sobrevivir. La verdad no se encuentra fuera del orden de la vida: es un sitio de la vida. No se trata de un lugar cualquiera, está a la mitad de la vida. Lo cual corresponde justamente con la idea del acto nietzscheano, de la sombra más corta, del mediodía, donde uno se hace dos.
Esto es importante porque el imperativo de distinguir entre la verdad y la apariencia o entre lo real y el semblante es una máquina que produce la nada. Si se deja a la voluntad la tarea de distinguir o escoger entre lo verdadero y lo falso, El resultado es que, si se elige la verdad, todo lo demás es falso (los objetos mundanos, las batallas y los apegos). Es una suerte de fábrica de nihilismo.
Por tanto, se requiere una doble afirmación, a diferencia de la doble negación hegeliana, para alcanzar la verdad. Aunque la negación es capaz de negarse a sí misma, no puede afirmar esa capacidad. La afirmación es una reacción a la fuerza de la negación y no es ni puede ser activa en el sentido estricto de la palabra.
Por ejemplo, el capitalismo puede producir un mercado de productos anticapitalistas, pero no puede generar en su seno algo que lo sustituya. La negación que alcanza su límite se mantiene en él. El nihilismo pasivo critica el mundo, pero no puede transformarlo.
Con la doble afirmación, Nietzsche trata de abrir un espacio para lo real creando un mínimo espacio entre lo simbólico y lo imaginario. Una sublimación que permite el surgimiento de la verdad.
Así, concluye que el amor al destino consiste en aceptar que la necesidad surge de la contingencia y que la toma de decisiones está relacionada con la necesidad; es decir, que la voluntad opera en este punto. Esto es importante y fundamental para la doble afirmación, para lo que es o no es, de tal manera que no se colapse la necesidad (en el nihilismo).
Lo anterior es una muestra sintética de las discusiones que se pueden encontrar en el libro de Alenka Zupančič. Existe un capítulo más dedicado a la comedia, que trata el papel de ésta y en el acceso privilegiado que ofrece a lo real, a diferencia de otro tipo de representaciones como la tragedia. Sin embargo, no profundizare en este capítulo, pues sugiero leer este capítulo y complementarlo con su libro “Sobre la comedia” (Paradiso Editores, 2013).
Finalmente, recalco que esta lectura de Nietzsche desde el psicoanálisis lacaniano (en su interpretación de la escuela eslovena) muestra que es posible entablar un diálogo con la filosofía de Nietzsche para rescatar ideas y observaciones valiosas. Y no solo descartar todo de golpe. El papel de muchos proyectos filosóficos consiste en situarse en el límite para alcanzar la verdad.
Referencias:
- Zupančič, Alenka. (2025). La sombra más corta. México: Paradiso Editores.
- Zupančič, Alenka. (2013). Sobre la comedia. México: Paradiso Editores.
- Lefebvre, H. (2020 [1975]). Hegel, Marx & Nietzche or The Realm of Shadows. London: Verso Boks.