La dictadura del proletariado y la riqueza proletaria
Jonatan Romero
La dictadura del proletariado es el momento histórico, en donde la sociedad por completo tiene acceso a la riqueza producida bajo un sistema económico llamado socialismo. Por lo mismo, la sociedad del futuro será considerada como el reino de la abundancia. En otras palabras, la dictadura del proletariado es la civilización más avanzada, tomando como punto de referencia al capitalismo, porque, en este, todas y todos tienen acceso a la cantidad necesaria de bienes y servicios para satisfacer sus necesidades.
La sociedad socialista, que pondrá fin al oscurantismo económico que fue la sociedad burguesa, tendrá como objetivo construir un mundo diferente, en donde la humanidad pueda producir productos materiales y espirituales y, por lo mismo, ninguna persona quedará al margen del disfrute de ésta, en tanto éstas estén vinculados en la reproducción global de la riqueza. Hay que recordar el gran lema de la dictadura del proletariado: quién no trabaja no come.
Cualquier forma organizativa social debe poner en el centro la capacidad de generar riqueza, pero, en el caso de la sociedad socialista, esta debe estar al servicio de la totalidad de los productores directos de esta y, por lo mismo, el acceso debe medirse bajo un solo principio: si produces tienes garantizada tu sobrevivencia. Esto es muy importante, en tanto el éxito de este sistema no puede basarse en la voluntad de los agentes de la revolución, sino que este carácter revolucionario tiene su punto de partida en las condiciones materiales y las condiciones objetivas deben dar para construir las condiciones subjetivas de emancipación.
El proceso revolucionario debe partir de la base material, en donde la existencia humana no esté secuestrada por el reino de la escasez y, por esto mismo, todos y todas tengan el acceso a los medios de subsistencia para que su vitalidad pueda recuperarse y regenerarse en total equilibrio. La revolución parte de la idea de que si el nivel de riqueza permite a los seres humanos a ser libres, entonces estos pueden estar emancipados sin ningún problema, por eso, el socialismo solo puede vencer si existe la cantidad de recursos para que la vida pueda florecer.
El modo de producción socialista puede considerarse en la forma social del futuro, porque, en primer lugar, la humanidad podrá emanciparse de las sociedades de explotación y esclavización y, en segundo lugar, porque, esta promesa parte de las condiciones materiales de existencia previas. La dictadura del proletariado promete el mundo de la prosperidad, en tanto, las leyes objetivas ya se encuentran maduras en este momento y, de lo que se trata, yo diría es de hacerlas vigentes en este momento de definiciones.
La dictadura del proletariado es una tendencia histórica, que a diferencia del método de liberación de los anarquistas, la transición juega un papel muy importante y, por lo mismo, la meta se debe conseguir sobre la vía de una serie de momentos concatenados en una línea temporal y espacial. La sociedad socialista se consigue bajo la idea de que las condiciones materiales produzcan la base de que la opresión orgánica pueda superarse y desde ahí se transite hacia la libertad espiritual. Pero, la vía, que lleva de la dimensión de la opresión a la dimensión de la emancipación, debe contemplar condiciones materiales específicas y, por eso, la riqueza en el reino concreto debe dar la posibilidad de saltos cualitativos hacia adelante.
Si la construcción de un modelo de civilización proletario debe darse bajo las reglas de la transición histórica y geográfica, entonces estas fases concretas deben contener un cambio cuantitativo para acceder al cambio cualitativo y, por lo mismo, un nuevo nivel material debe llevar a un nuevo nivel espiritual. Si se quiere una revolución de las conciencias, entonces el cambio debe darse en el orden concreto que es la riqueza y, desde ahí, la vida nueva pueda plantearse como una forma factible. La premisa está en la cantidad de riqueza en un tiempo dado bajo un contexto territorial dado.
El socialismo debe poner el acento en el crecimiento de la riqueza dentro de un marco temporal y espacial dado, por lo que luchar por la emancipación del proletariado significa luchar en contra del reino de la escasez. Si esto se lleva al orden religioso el objetivo es claro y el reino de la abundancia debe construirse en este plano de la vida. La economía política proletaria debe considerarse como la ciencia de la riqueza, la dictadura del proletariado será la herramienta para conseguir esa riqueza y la economía socialista será el lugar al cual la humanidad llegará una vez aniquilado el orden burgués.
Pero, esta riqueza no puede considerarse como algo estático, sino que, todo lo contrario, la riqueza debe verse en su propio movimiento y el crecimiento de esta es una necesidad histórica concreta para llegar al socialismo. La dictadura del proletariado no podrá avanzar en lo más mínimo, sin que, antes, el nivel de riqueza pueda generar las condiciones materiales concretas para una revolución triunfante. Aquí, la humanidad tiene un gran reto que, por este momento, yo puedo poner el acento en que el socialismo llegará bajo el contexto de que la humanidad tendrá un periodo de prosperidad y progreso en ascenso y con espiral hacia adelante.
En la dictadura del proletariado, la riqueza material viene en una forma diferente, en donde esta responde, en un primer momento, a las necesidades de la clase trabajadora y, por lo mismo, su condición concreta responde a las capacidades de los proletarios. Siempre es bueno considerar en un análisis el nivel material y, desde ahí, el observador debe darse cuenta de lo específico. Por eso mismo, en el socialismo, la riqueza material no puede considerarse de forma abstracta, porque lo concreto condiciona su forma social concreta y, por esto, la forma específica de este proceso es la proletaria.
La riqueza proletaria debe contemplar dos cuestiones muy importantes, para que la sociedad en el futuro pueda definir el siguiente paso como exitoso y, entonces, el socialismo venga a poner fin a la sociedad de clases. Primero, las necesidades del proletariado deben quedar saciadas por el nivel de producción dado en un momento histórico, por lo que ningún obrero debe quedar sin acceso a los medios de consumo en general y, por lo mismo, el hambre debe llegar al nivel cero. Segundo, las condiciones de vida de los trabajadores no pueden verse en el tiempo de forma dada, sino que estas deben mejorar de un momento a otro.
Sobre el primer punto, si la riqueza proletaria la producen los productores directos en una sociedad dada, entonces estos son el objetivo principal de la cantidad de productos en ese momento y nadie debe quedar al margen del acceso de esa riqueza en tanto estos fueron responsables de esta. Si uno trabaja dentro de un orden social entonces la posibilidad de escasez en los obreros no puede considerarse como algo factible. Por eso mismo, las necesidades proletarias deben ser el eje central de la forma de producir, cambiar y consumir esa riqueza, lo que esta cuestión no puede tomarse como algo menor, ya que la forma social de producir socialista pone en el centro a la humanidad y su desenvolvimiento saludable.
Sobre el segundo punto, la riqueza debe contemplar condiciones cada vez mejores de la humanidad o de los obreros, por lo que el objetivo es que la vida en este planeta sea cada vez más placentera para todos y todas, y, de esta manera, lo que en verdad cuenta es la felicidad de los habitantes de este astro cuyo color que resalta es el azul. El cambio cualitativo estará garantizado para los trabajadores en la dictadura plebeya. Si el socialismo logra vencer en el futuro, lo que esto promete no será una sociedad cuya riqueza sea para unos cuantos, sino que esta pueda ser repartida para el conjunto total de los seres humanos y el nivel y calidad de vida proletaria esté garantizado en esta forma social diferente.