image_pdf

Hacia una modernidad arcaica. Amauta, Mariátegui y la querella entorno al indigenismo.

Pamela Soto.

Antes que nada  me gustaría hacer algunos agradecimientos. Al autor, Claudio Berrios que generosamente me invitó a presentar su libro, permitiéndome con ello leerlo cuanto todavía estaba en imprenta. No puedo sino considerar este gesto como una acción de confianza intelectual que valoro.

A la Editorial Inubicalistas por apostar por publicar autores, que están abriendo discusiones acerca de problemas actuales para América Latina, y que me permite hacer referencia a la reciente publicación de “Contrapunto latinoamericano”.

Al Centro de Pensamiento Iberoamericano (CEPIB), que durante 10 años ha mantenido una discusión acerca de América Latina y los flujos intelectuales con Europa del que Mariátegui da cuenta, y que ha acompañado la trayectoria de una multiplicidad de investigadores nacionales, extranjeros, académicos, estudiantes de postgrado y pregrado. Transformando al CEPIB en un referente para la discusión continental y que Claudio Berrios grafica al inicio del texto indicando que las conversaciones con Gonzalo Jara al alero del CEPIB responden “al dialogo por una construcción de un pensamiento crítico en torno a Nuestra América”.

Me parece importante comenzar con estos agradecimientos debido a que en esta reseña se cruzan todos estos factores que dan cuenta de un proceso de investigación que surge desde la materialidad de la revisión de la Revista Amauta y sus repercusiones en la escena de su época y para la actualidad.

 En particular y a modo de presentación de este libro quisiera iniciar esta conversación a partir de los diversos ingresos que nos permite el texto y que lo hacen una lectura atractiva para una diversidad de lectores. Por eso dividiré esta reseña en dos grandes etapas, la primera que tiene como propósito invitar a diversos lectores a leer este texto, y en un segundo momento es presentarles desde mis inquietudes teóricas aquellas reflexiones que me motivó su lectura.

1.- Primero quisiera referirme a aquellos lectores que se están iniciando en los estudios latinoamericanos, y a ellos comentarles que este libro les entrega un ingreso a las discusiones de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, en los cuales el proyecto civilista en el Perú ingresa en un proceso crítico, que ha tenido importante intentos por ser recuperado –proyecto civilista–, en particular en relación con la lectura de una modernidad hegemónica, que establece una descripción de los individuos abstractos, en los que los ideales europeos siguen siendo los perpetuados a partir de la hegemonía de una oligarquía dominante amparada en una fuerte tradición virreinal criolla, que concluye en una república que no logra asimilar la particularidad de los individuos que la constituyen. De esta discusión surge parte del nombre de este libro, que pretende impugnar lecturas como la de Vargas Llosa.

2.- En un segundo momento quisiera dirigirme a los lectores más avezados, que pueden encontrar en este texto una interesante descripción acerca de diversas formas de entender el indigenismo, considerando incluso la posición más utopistas. Éstas múltiples interpretaciones que el autor recoge de la revisión de la Revista Amauta permite señalar que la revista publicaba diversas aproximaciones al problema del indio, generando con ello un lugar para el intercambio y la confrontación de perspectivas. Osvaldo Fernández quién prologa el texto considera esta discusión que se origina desde Amauta como parte de “una nueva intelectualidad que desplaza a la generación civilista” (p.9), haciéndose parte de un debate que la organización de las República en América Latina pareciera había olvidado. No está demás señalar que, esta discusión “acerca del problema del indio” sigue siendo actual para nuestro continente; pensemos que en Chile aún estamos en pleno proceso de reconocimientos de pueblos originarios, por lo que conocer más de su cultura y formas de organización política es una tarea aún pendiente. Un ejemplo de esto es que recién en septiembre del año 2020, se reconoce oficialmente al pueblo Chango, lo que nos vuelve abrir como chilenos una memoria olvidada y a ocupanarnos de su recuperación, divulgación y conocimiento.

3.- Un tercer ingreso es para los lectores investigadores, pues este texto viene a aportar al campo teórico desarrollado en relación con Mariategui y su producción teórico-cultural desde los antecedentes previos a la Revista Amauta, así como también aborda su inicio y desarrollo, en particular desde la discusión acerca del indigenismo. Si se analiza la bibliografía que se declara, nos podemos encontrar con los textos más canónicos acerca de Mariátegui y la Revista Amauta, pero también en ella se referencia las investigaciones, más actuales en las que destaca el trabajo realizado por jóvenes investigadores peruanos y las investigaciones desarrolladas desde el CEPIB, mostrando precisamente la situación del estado del arte del campo. Además, los investigadores interesados en estas discusiones se encontrarán con un nutrido aparato crítico que acompaña al texto, y que da cuenta del preciosismo de la investigación que tenemos en frente, que por ejemplo en la nota 8 del capítulo I, nos permite distinguir entre los investigadores que han abordado el indigenismo desde “parámetros estéticos, mientras que otros desde el discurso político” (p. 39). Estableciendo distinciones que orientan futuras investigaciones, en tanto se enuncia el nombre de los principales cultores de ambas posiciones.

Luego de esta primera aproximación desde lo que pueden encontrar en este libro distintos lectores quisiera señalar desde el campo filosófico, cuáles han sido desde las discusiones teóricas que me ha permitido nutrir la lectura preliminar de este texto.

En mi caso particular he abordado el trabajo de Mariátegui a partir de los procesos de construcción de subjetividades colectivas, y este texto me ha permitido volver a retomar algunas discusiones como parte de una propuesta que transita desde la filosofía política, y que busca desde la materialidad del trabajo de revisión de archivo identificar prácticas o dinámicas de relación que se desprenden de las lógicas de trabajo y/u organización de las revistas. Por esta razón el trabajo concreto con los textos publicados en la revista, que recogen la polémica indigenista presentado en el segundo capítulo del texto, y que se encuentran referenciados con detalle en la bibliografía, permiten constatar que el conflicto para Mariátegui no es una categoría ajena a su praxis política y cultural, y que si bien pudo ser cuestionado por publicar en la revista un amplio espectro de autores, y por lo mismo apelar a una “mala diversidad”, es precisamente este gesto de apertura a la discusión aquello que permite sostener que el Amauta promueve la discusión desde un horizonte conflictivista, en que la tensión de fuerzas debe ser evidenciada. De ahí que el autor -Claudio Berrios- no duda en señalar ante la polémica indigenista que no condena su relación con las vanguardias europeas, sino que en ellas se juega la redefinición del propio indigenismo, como también el método de trabajo de la revista.

Un segundo elemento que parece con fuerza en el texto son las tensiones con la modernidad europea y en especial con la constitución de los estado-nación modernos, que en América Latina impactan de forma acrítica al punto de abandonar la discusión acerca de la nación, pues pareciera que el horizonte político es ajeno a los territorios en los que se ejerce. Berrios Cavieres señalará al respecto que “la guerra [del pacífico] dejó al descubierto un país que carecía de estructuras políticas y sociales propias de un Estado Moderno” (p. 31), mostrando que existía un estado fragmentado e inconexo, de modo que la discusión acerca de la Nación comienza a ser un imperativo y es ahí donde aparece la necesidad de pensar un proyecto de nación que considera las características propias del habitante del Perú, pues el proyecto civilista seguía pensando “en un Perú globalizado, acoplado a los nuevos mercados y prácticamente homogéneo” (p.16) que debía ser conducido hacia una modernidad liberal, en que con ello la sierra y la costa peruanas quedan marcadas y divididas fuertemente, lo que hacía pensar en dos Perú: “el de la costa, el cual ha vivido el desarrollo de un capitalismo industrial y financiero, apareciendo lentamente un proletariado capaz de organizarse […] por otro lado, el Perú de la sierra que representó el retraso en el plano económico y tecnológico” ( p.37).

Esta necesidad de repensar el proyecto político del Perú desde el problema del indio, también nos aproxima a pensar en una crítica radical también a la configuración de Estado. Este último punto para mi es de particular atención pues permite volver a cruzar las discusiones con autores europeos contemporáneos que hacen una lectura crítica al Estado-Nación moderno, para situarse en referentes medievales para la discusión, los que sin duda pueden enriquecerse, bifurcarse, discutirse o complementarse a partir de las formas de organización política de los pueblos latinoamericanos, que también tuvieron importantes pugnas por las hegemonías políticas y territoriales. Así como también grandes procesos imperiales que deben ser considerados desde sus particularidades para desmantelar las categorías políticas modernas tan como las hemos asimilado y mantenido operando. En particular hoy pienso en la democracia liberal como expresión unívoca y hegemónica de aquello que se entiende cuando se hace referencia a la democracia. En el libro Berrios Cavieres, siguiendo a Santiago Castro-Gómez, enuncia las tensiones, entre las promesas emancipadoras de las revolución francesa y como el capitalismo se apropia de ellas, para contextualizar la discusión en cómo Mariátegui, desde el marxismo, intenta conciliar los rasgos emancipadores presentes en los ideales de la modernidad y un proyecto de nación que integre a las comunidades indígenas (p.163), siendo los ayllus las agrupaciones sociales de base comunitaria y no individual, da la posibilidad para un proyecto nacional otro, y cuya fuerza no está en el individuo sino en el colectivo, cuestionando con ello las bases del contractualismo clásico y su decurso liberal.

Un tercer elemento que acompaña esta reflexión es el lugar de la Revista Amauta, pues a mi parecer uno de los grandes aciertos de Mariátegui es no separar lo político de lo cultural, pues precisamente en la discusión cultural acerca del indigenismos que nos propone y que llega a modificar su planteamiento para denominarlo como el problema del indio en el Perú, nos aproxima a una discusión no sólo más transversal, en relación con los actores que participan en ella, sino además en una discusión que considera que una transformación política sólo es posible si es acompañada por una transformación cultural; pues precisamente del mismo modo como la democracia no puede ser decretada, el problema del indio no será saldado sólo desde una enunciación, sino que debe ser discutida, apropiada, corporalizada y ese es el gran aporte que a mi entender una revista como Amauta viene a propiciar, pues no vamos tras la búsqueda de una utopía arcaica, sino tras los trazos de un diálogo que Mariátegui inaugura, pero como sabemos no ha finalizado, y que no sólo es la historia de las subalternidades, minorías o de los vencidos, sino también la posibilidad de reinterpretar y transformar epistemológica y políticamente nuestras vidas, que en si bien en ese momento aludía a la crítica a la III internacional que se basaba en una lucha, en una confrontación de clase contra clase; desde los aportes del Amauta se levanta la necesidad de incorporar a esta consigna la condición indígena, y que hoy podemos ampliarla a una lectura de interseccionalidad.

Con esta última reflexión concluyo mi invitación a que lean este cuidado libro que Claudio Berrios comparte con nosotros atizando con ello una discusión que sigue vive a lo largo de toda América Latina y que tan claramente queda expresada por las palabras de Aricó cuando indica que Amauta representa “un redescubrimiento de América” pues en sus páginas se confrontan “un acuciante proceso de búsqueda de la identidad nacional y continental” (p. 60).