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Gramsci y el mito político.

Odín Ávila Rojas[1]

Mucho se ha escrito sobre Antonio Gramsci y sus aportes a los debates teóricos en las ciencias políticas, sociales y humanidades. Por un lado, quienes se han interesado en las ideas de este pensador italiano lo hacen centrados en profundizar en el estudio del Estado, subalternidad, hegemonía, cultura, sociedad civil, bloque histórico, mito político, subjetividad, ideología, entre otras contribuciones conceptuales contenidas en su obra. Pero también, por otra parte hay que mencionar que este pensador tuvo una actividad intelectual y comprometida en términos políticos con las causas relacionadas con las luchas sociales contra el capitalismo industrial y los esfuerzos revolucionarios por combatir los regímenes fascistas. En ambos sentidos, hay que mencionar que una idea que atraviesa y articula la dimensión ideológica de este autor es la propuesta teórica de pensar el mito como herramienta de análisis histórica, política y social (Roux, 2005).

El mito como categoría de análisis político es una herramienta útil que aporta este pensador italiano para tratar de responder a la pregunta siguiente: ¿qué es el mito político en los actuales tiempos neoliberales y pandémicos? De ahí que este teórico nacido en Cerdeña, a finales del siglo XIX, plantea que las sociedades modernas reproducen en sus mentalidades diversos elementos ideológicos, culturales y hasta religiosos que pueden conducir o no a su acción y organización en el campo de la disputa política. En Gramsci, hay que explicar que la ideología es entendida como la visión del mundo que tiene un papel activo en la transformación o conservación de la realidad social.

Dichos elementos ideológicos corresponden a la idea de mito, cuya función según enseña Gramsci es la de vincular la consciencia colectiva con la organización misma de la política. En seguimiento con la concepción gramsciana, el mito lejos de ser entendido como una creencia fantástica o leyenda popular es más bien el eje ideológico que hace que los sujetos se organicen y luchen por la constitución del Estado, pese a las sistemáticas crisis, la destrucción de la soberanía y el debilitamiento de lo público en el contexto actual de la pandemia a nivel global. El mito, en este sentido, hace referencia a la memoria, voluntades, deseos e imaginarios de la sociedad en términos colectivos. Su función es ideológica y opera en el tiempo de la política del presente, pero que conecta el pasado con la proyección del futuro.

Una de las fuertes influencias del teórico italiano fue el libro Reflexiones sobre la violencia de Georges Sorel, quien fue un intelectual francés, anarquista, sindicalista y crítico revolucionario, quien propuso que los mitos son imágenes ideológicas que sirven de medios o vías para incidir en la realidad, porque en ellos, se encuentran contenidos los sentimientos, aspiraciones, instintos y voluntad del pueblo. Para este intelectual, la capacidad del mito esta en conectar la acción práctica con el movimiento de la voluntad colectiva. Por ejemplo, Sorel asocia la acción práctica con las experiencias sindicales, mientras Gramsci piensa en que el movimiento de la voluntad colectiva puede llevar no a la construcción estatal moderna.

La interpretación gramsciana sobre la concepción soreliana del mito se caracteriza por pensar que la dimensión subjetiva de las colectividades tiene su concretización en la organización política y social del Estado. Esta idea lleva a Gramsci a leer a la obra El Príncipe de Nicolás Maquiavelo como una metáfora de la construcción histórica de las relaciones estatales y en la que más adelante, el mismo teórico italiano escribe al respecto en su texto Notas sobre Maquiavelo que la voluntad del Estado moderno no depende de un individuo, sino de los distintos sujetos que integran a la sociedad y a la política.

Muestra de ello, es que este pensador dice que el mito-príncipe:  “no puede ser una persona real, un individuo concreto; solo puede ser un organismo, un elemento de sociedad complejo en el cual comience a concretarse una voluntad colectiva reconocida y afirmada parcialmente en la acción… En el mundo moderno solo una acción histórica-política inmediata e inminente, caracterizada por la necesidad de un procedimiento rápido y fulminante, puede encarnarse míticamente en un individuo concreto” (1975, 27-28).

Para este pensador, los que participan en la disputa del poder estatal son tanto quienes gobiernan como aquellos que tienen una condición subalterna y marginal en el campo de la política moderna. El Príncipe moderno desde la visión gramsciana es la organización resultado de la voluntad colectiva y las fuerzas sociales que son expresadas para dar materialización al proyecto político. La organización de la voluntad colectiva o el “príncipe moderno” se distinguen del resto de asociaciones humanas que buscan fines individuales, porque en contraste a éstas últimas, aquí hay una concepción que conduce al hombre a un proyecto político en el que los principios y fines universales van dirigidos a la esfera de lo moral y la ética.

Pero no sólo la lógica gramsciana lleva a pensar en la construcción del Estado a través de la metáfora e imagen que representa el príncipe moderno en contextos capitalistas, sino también puede ser reflexionado desde los procesos que lo llevan a su destrucción, despojo y fragmentación (Ávila, 2018). Su condición actual del Estado en los tiempos neoliberales y pandémicos hace que uno piense en metáforas de la teoría política como el Behemoth y el Leviatán (2017) que aporta la obra de Thomas Hobbes.

Hobbes, filósofo inglés del siglo XVII, usó imágenes bíblicas para explicar la situación de conflicto por el Estado entre la burguesía en ascenso, el poder eclesiástico y los civiles, enuncia que el hombre para organizarse necesita de una entidad superior como el Estado, porque, por sí mismo su naturaleza de violencia le impide al hombre su autocontrol y la generación de su propia consciencia política. Hobbes postula al Behemoth como figura metafórica para referir a la anarquía y al Leviatán para indicar la guerra de todos contra todos. La lógica gramsciana permite interpretar a ambas metáforas como los mitos de la condición fallida de la materialización de la voluntad colectiva.

El Leviatán y Behemoth desde Gramsci, son mitos que ayudan a explicar la dimensión subjetiva del proceso de despojo de la colectividad de su capacidad y potencia organizativa estatal. Ambos mitos son la incapacidad ideológica y política de una sociedad para generar hegemonía y constituir su forma social estatal. Hay que señalar que para el pensador italiano marxista, la hegemonía es producto del consenso, la coerción y otros elementos tanto materiales como subjetivos y culturales que influyen en la legitimación de lo estatal.

Por eso, el mito político en Gramsci permite explicar la manera en que la subjetividad opera en la mentalidad de la voluntad colectiva en la construcción o destrucción del Estado. Una idea que lleva a pensar que el Estado continuamente implica una lucha de proyectos políticos entre sí por definir la materialización de la organización estatal, así sean dichos proyectos embrionarios o en proceso de emergencia. Por lo tanto, el mito político es una categoría de análisis que refiere a la función que tienen imágenes e ideas en el imaginario de las sociedades para influir en la organización y acción colectiva en el campo de disputa estatal.  El mito une la historia con la ideología y la política.

En conclusión, la idea de mito de Gramsci aporta claves para entender que la subjetividad del sujeto en la política es un proceso complejo, contradictorio, antagónico, conflictivo y en constante disputa, en el que se ponen en juego la materialización, legitimación y dirección del Estado. El mito es el Estado, pero también la revolución, la nación y los diversos elementos ideológicos que hacen que se articulen lo nacional y lo popular.

Referencias usadas

Ávila Rojas, Odín. 2018. Fragmentación, condición fallida y despojo: el caso del Estado mexicano en el siglo XXI. Revista Kavilando, 10(1), 236-247. Recuperado de https://nbn-resolving.org/urn:nbn:de:0168-ssoar-63777-2.

Gramsci, Antonio. 1975. Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el Estado moderno. México: Juan Pablos.

Hobbes, Thomas. 2017. El Leviatán o la materia, forma y poder de un Estado eclesiástico y civil. México: Fondo de Cultura Económica.

Roux, Rhina. 2005. El Príncipe mexicano. Subalternidad, historia y Estado. México: Ediciones Era.

Sorel, Georges. 2005.Reflexiones sobre la violencia. Alianza Editorial: Madrid.

[1] Mexicano. Profesor e investigador del Departamento de Ciencia Política de la Universidad del Cauca, Colombia.  Doctor en Ciencias Sociales (UAM-Xochimilco). Maestría en Estudios Latinoamericanos (Mención honorífica, UNAM) y licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública (Mención honorífica, UNAM). Sus últimos libros: El indígena desde el zapatismo: un caso de centralidad política del indio (2020), editado por Quinto Sol en México y El indianismo vs Vivir Bien. La disputa vigente del indio en Bolivia (2020), publicado por la Universidad del Cauca en Colombia. Coautor del libro Pensar las autonomías. Experiencias de autogestión, poder popular. Próximo libro publicado: Anticolonialismo: pensadores negros e indios en América Latina en México, Ediciones Autonom@s (2021).