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Ángel Balderas: Crónica de una expulsión indigna y el lawfare

Jonatan Romero

“No se puede poner al frente de Morena a hombres que vienen de otros partidos, que son neoliberales, gente de derecha disfrazada que no puede crear una alternativa, y opta por infiltrar a Morena y destuirla desde dentro, esa táctica de la derecha se ha ejecutado desde siempre en todo el continente, entonces es necesario proteger este régimen de una tentación que venga de la derecha”

De Souza

El miércoles 29 de junio, el círculo de estudios Ayotzinapa 43 hermanos organizó un evento cuyo título fue “Crónica de una expulsión indigna” y allí se narró y analizó la eliminación de Ángel Balderas Puga del partido MORENA. La charla fue llevada magistralmente por el ingeniero y catedrático de la Universidad Autónoma de Querétaro e ilustró los diferentes niveles de la coyuntura política, en ese sentido, en las siguientes líneas sintetizaré o rescataré lo que para mí son las conclusiones políticas más importantes de la charla.

En primer lugar, la expulsión tiene un contexto general en donde está inscrito los golpes de estados en Latinoamérica y, en los cuales, varios países protagonizaron un asalto a la democracia plebeya, entre ellos se encuentran los siguientes ejemplos: 1) Rafael Correa en Ecuador, 2) Dilma Rousseff y Lula da Silva en Brasil y 3) Evo Morales en Ecuador. La derecha necesita del golpeteo político para detener los avances de los gobiernos democráticos que se les conoce como progresistas.

La guerra jurídica ha sido teorizada por Arantza Tirado y ella ubica un parteaguas en las estrategias de desestabilización políticas. México sería el primer laboratorio de este proceso, ya que, en 2006, la derecha impulsó una serie de medidas institucionales para frenar el ascenso del proyecto de nación de Andrés Manuel López Obrador. El objetivo general era detener a la democracia plebeya mexicana para que no pudiera articularse con la ola progresista que crecía y se fortalecía en el cono sur de América Latina.

Por ejemplo, Rafael Barajas hace explicita la tendencia histórica de la derecha donde utiliza la manipulación mediática, la mentira y el discurso de odio para desestabilizar gobiernos progresistas. Aunque, el debate ha sido explorado desde muchas dimensiones y se han colocado varios retos en la izquierda mexicana para detener cualquier intervención de los neoliberales para obstaculizar o frenar la cuarta transformación. Pero, MORENA no ha cuestionado las formas antidemocráticas al interior del partido, donde, dicho sea de paso, se violan los derechos de los militantes y se arropa a los oportunistas.

En segundo lugar, la cuarta transformación atraviesa una lucha política muy intensa en la cual la derecha ha desplegado una serie de ataques al gobierno, pero también a la figura presidencial y estos no se detienen en lo absoluto, sino que conforme pasa el tiempo aumenta la intensidad del golpeteo. La coordinación de esta ofensiva viene gestionada por los gerentes de los intereses privado y la narrativa está muy bien articulada. El objetivo final no tiene otra razón que detener las transformaciones de este gobierno plebeyo.

A manera de ilustración, la derecha ha ido y venido en varios temas sobre la agenda nacional y, sin datos, han criticado los feminicidios, la salud pública, la estrategia del COVID y la estrategia contra el narco y la seguridad. En esa tesitura, los neoliberales pueden ser un día feminista, ecologistas, etc. y el problema no son las luchas sociales anteriores, sino que son utilizadas para fines ajenos al movimiento de masas. No cabe duda de que el golpeteo mediático refleja la carencia de proyecto político de la derecha mexicana.

De esta manera, la reforma energética enfrentó una serie de ataques infundados y su no aprobación nada tuvo que ver con los argumentos sino con la correlación de fuerzas al interior de la cámara de diputados. La soberanía nacional está contrapuesta con los intereses de las viejas elites y estas no dejarán sus privilegios sin lucha por conservarlos. Así, la derecha intenta desestabilizar la cuarta transformación mediante la propaganda fascista que dicta “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

En tercer lugar, Ángel Balderas hizo hincapié de que su expulsión no es un asunto personal y tampoco puede reducirse a una cuestión particular. La dirigencia de MORENA ha violado los estatus del mismo partido y, en este caso, el famoso 6 bis que dice “La trayectoria, los atributos ético políticos y la antigüedad en la lucha por causas sociales, con relación a lo establecido a los incisos a. al h. del artículo anterior serán vinculantes y valorados para quien aspire a ser candidato a un cargo interno o de elección popular”.

Pero, la cuestión toma un matiz más interesante cuando se hace referencia a la violación del artículo 44 en los siguientes elementos: 1) “Del total de candidaturas regidas por el principio de representación uninominal, se destinará hasta el 50% de las mismas a personalidades externas” y 2) “Las listas de candidaturas por el principio de representación proporcional incluirán un 33% de externos que ocuparán la tercera fórmula de cada tres lugares”. Al violarse la normatividad del mismo partido, entonces la izquierda ha abierto espacios a la derecha en MORENA y, así, la desestabilización a la 4T se está gestando dentro del mismo órgano democrático que llevó a Obrador al país.

En Querétaro y como en casi todo el país, los militantes fueron desplazados por los oportunistas del PRIAN, pero la sociedad queretana no tuvo compasión al carácter autoritario y electoral de MORENA y sufrieron una derrota aplastante en 2021. En esta coyuntura, Ángel Balderas junto con otros militantes denunciaron las arbitrariedades en la elección de candidatos en el 2021 y su posición fue muy contundente contra todo el conjunto de oportunistas que venían del PRIAN y se quieren mezclar en la izquierda mexicana.

En cuarto lugar, Ángel Balderas es presa de una expulsión indigna en donde se cruzan, por un lado, el método oportunista, y, por el otro, la democracia plebeya. Es decir, la dirigencia no puede comprobar los delitos que se le imputan al ingeniero y, por lo mismo, el ataque viene una vez que su defensa a la reforma energética no era necesaria en el partido. Quién gana en este proceso, no es MORENA, y, todo lo contrario, quienes están muy felices es el PAN de la entidad federativa de Querétaro.

Aquí, la cuestión central no radica la honorabilidad de una sola persona, sino más bien que los estatus del partido han sido violados y, de esta manera, los militantes no tienen derechos y son aplastados y los oportunistas son acobijados por la dirigencia. Al final, consciente o no, la izquierda mexicana está abriéndole paso a la derecha para así detener las diferentes transformaciones en el país. El peligro no es el exilio de una persona, sino que, el mismo partido que llevó a Obrador, ahora, puede ser el mismo que detenga el proyecto político y persiga políticamente al hoy entonces presidente de la república.

Entonces, la defensa política a Ángel Balderas no se sustenta en el prestigio personal, que cuenta mucho, pero va más allá de la figura pública y de su trabajo político, ético y académico, ya que, en este proceso se anuncian dos procesos muy peligrosos para el mismo partido de izquierda: 1) la infiltración de los oportunistas y 2) la perdida de derechos de la militancia política. Bajo este panorama, la izquierda debe platear el inicio de la guerra judicial, ya no fuera de MORENA, y, ahora, en el corazón de la herramienta política creada por el mismo Obrador.

Finalmente, la alianza “Va por México” presentó su moratoria constitucional y coloca en el centro no avanzar sobre la ruta de la soberanía nacional. La derecha bloqueará cualquier intento de avance de la cuarta transformación y la izquierda reformista está ayudando a este cometido al bloquearle a los fundadores del partido. En otras palabras, la dirigencia al traicionar el estatuto, que es herencia de López Obrador, también está abriéndole paso al golpismo neoliberal y abre la posibilidad que al dar un paso hacia adelante se finalice dando dos hacia atrás.

Claudio X. González está contando los días que hace falta para finalizar este sexenio, ya que, la cuarta transformación no le ha dado tregua y no ha descifrado al gobierno de Obrador. Frente a la marea “obradorista”, la derecha cree que al finalizar su periodo tendrán forma de asaltar el poder político y lo intentará dentro o fuera de MORENA. Entonces, la cuestión es ¿quién gana con la expulsión de Ángel Balderas? La izquierda pierde un gran sujeto político que le puede dar profundidad al debate contra la derecha, y la derecha gana espacios dentro del partido de la cuarta transformación.

La militancia y los fundadores del partido deben enfocar sus fuerzas en los estatutos generales del partido y, por eso mismo, con base en el marco legislativo, la defensa al compañero Ángel Balderas deberá basarse en las leyes mismas y el respeto a estas. La defensa de MORENA no pasa por un capricho o una necedad, sino, porque, las bases invirtieron tiempo y trabajo para construir el movimiento y el partido. La lucha de Ángel Balderas también es la de la izquierda y por eso mismo pedir su incorporación al partido es exigir respeto de los principios de izquierda que alimentan el carácter transformador de la cuarta transformación.