Un insólito cuento mundialista

Miguel Manfredo Maldonado Castillo[1]

Érase una vez un país sin condiciones para desarrollar futbol de calidad. Ahí se encontraba soñando un niño, sublimando inocentes instintos. Se encontraba en la cancha llena de miles de personas pletóricas de gozo, más que el estadio pletórico de salvajes corazones emotivos irracionales, porque su selección nacional por fin lograría clasificar para participar en un mundial.

Hinchadas animales lo animaban y alababan por su talento futbolístico. Despertó emocionado, desesperado, con un nudo en el vientre bajo, como ganas de evacuar por el recto, cerebros putrefactos de presidentes; pobre niño, a saber de dónde sacaba aquellas graciosas metáforas.

Convencido de aquella idea que le presentaron los seres del plano onírico salió a afrontar la vida con las tripas hechas nudo, obsesionado durante largos años con su sueño mundialista en suelo tercermundista.

Inmenso en la profunda desdicha de las pocas alegrías que le dio el futbol en su patria decidió abandonar el deporte, antes buscó refugio o sustituto en muchos otros. Sin embargo, siempre tuvo nostalgia por su amado futbol, hasta buscó refugio en el trabajo, nada le satisfacía.

No creyó lo que veía ante sus ojos, un letrero que solicitaba poeta o filósofo; ya no recuerdo cómo iba, lo cierto es que el letrero era elegante y serio; parecía una institución estatal, algo así. Desapareció por culpa de su trabajo. Realmente no era un trabajo, era un pasaje a una realidad alterna en la que lograron captar el comportamiento del individuo rebelde para reproducir copias domesticadas proyectadas en la realidad concreta del mundo material.

O sea, volvió y se hizo miles pero en un viraje neoliberal de la consigna. De vez en cuando usted podría verlo, aunque es muy difícil diferenciarlo del resto, del grueso de tropa, porque las variables genéticas las saben aprovechar en su beneficio los dueños de la Otra Realidad —una secta secreta, que ya no es secreta, que antaño nos puso a pelear a todos contra todos—; se lo describo así de breve:

A veces usa cabello rubio, castaño, hasta los espinudos son sospechosos; otras veces es de baja estatura; a veces alto; a veces de piel morena; puede ser hombre, mujer o hasta de los que pregonan tener libertad de ser una u otra cosa, animal o semoviente, recordando nuestras lecciones en las aulas de derecho.

Estas auténticas repeticiones proyectadas en la sociedad, visten por las calles con camisolas de todos los países candidatos a ganar el partido del día, aunque algunos piensan más a largo plazo y visten la de Argentina, como quien es leal a la selección que se pronostica de boca en boca, que va a ganar la copa del mundo. Pocas veces se da el insólito hecho de verlos con camisolas de ¡la selección de Guatemala!

Puede ser indio, mestizo o por qué no, un indio ladino, el colmo de todos los males, ladino en el campo, indio en la capital. Lo puede ver cuando visita las cantinas con transmisiones mundialistas a cambio del consumo. Ahí lo puede ver, enajenado, en su país ocupado.

En vez de ponerse todas las camisolas debería de ser un auténtico internacionalista. ¡Qué va! Ahora eso dicen que es terrorismo. En fin, nunca llega el fin.

En lo profundo de su alma tenía aún esa sensación abdominal que recuerda al momento después de la primera dosis mañanera de cafeína proletaria, recuerdo de infancia, augurio de que una buena mierda está por venir.

Ciudad de Guatemala, 18/07/2026.

 

[1] Poeta, ensayista y narrador guatemalteco. Líneas de investigación: política, movimientos sociales rurales, Estado. Ha publicado «Latinoamérica erótica», y otros más, en la revista-blog Mesa de poesía. Ha publicado sus libros El tolhuitz: palabra fluir, desbordamiento (2018), y Provincia desértica (poesía intempestiva) (2024), este último, ganador por unanimidad, del premio de poesía «Manuel José Arce», de Editorial Universitaria del 2023. Ha ganado un certamen centroamericano de narrativa en la revista gAZeta con 2 cuentos de su autoría. Es coautor del ensayo «El derecho en Guatemala: análisis histórico y perspectivas actuales», traducido al francés por la académica Marie Seguin.

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