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Pablo González Casanova: de la academia al compromiso social

Abdiel Rodríguez Reyes

“Si la defensa del sistema se hace en medio de mistificaciones, de ideologías y de mentiras, también se practica con viejas y nuevas técnicas de conocimiento, de organización y de lucha”

(González Casanova, 2009:361).

En Latinoamericana Pablo Gonzales Casanova no necesita presentación, quizá en Europa tampoco. Su nombre es sinónimo de institución, academia y compromiso social, este trívium forma parte de su acervo cultural. Marcos Roitman Rosenmann ha dicho que su obra “es patrimonio de la humanidad”. González Casanova es fundamental para comprender el despliegue del pensamiento crítico en Latinoamérica. Esta generación centenaria – en Panamá tenemos a Ligia Herrera y Carmen Miró – es un ejemplo para emular por su entrega a la academia y al compromiso social.

Pensamiento crítico latinoamericano

Desde Martí, hasta Pablo Gonzales Casanova, pasando por Mariátegui, se puede hablar de una tradición de pensamiento crítico latinoamericano, la cual se ha ido enriqueciendo y que comprende la necesidad de un pensamiento sobre los problemas de nuestra América, además, produce una bibliografía que sirve de apoyo, para no empezar de cero. Tiene como telón de fondo la transformación. Desde las humanidades y las ciencias sociales también contamos con una amplia producción de conocimiento en esta dirección.

Las instituciones y proyectos

Hay un gran número de instituciones de gran prestigio donde González Casanova colaboró y fundó. Durante su rectoría de dos años entre 1970-72, se establecieron los colegios de Ciencia y Humanidades. Por su importancia, contenido e interdisciplinariedad cabe resaltar, muy acorde a nuestros tiempos; el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias y Ciencias y Humanidades, creado el 20 de enero de 1986, entidad académica que se encarga de “la investigación orientada a tender puentes entre las disciplinas científicas, sociales y humanísticas para desentrañar problemas y realidades complejas”. Cuenta con un vasto fondo editorial que aporta a las discusiones más rigurosas sobre el conocimiento científico y humanístico.

Un proyecto también importante que coordina González Casanova es la página web: Conceptos y Fenómenos Fundamentales de Nuestro Tiempo. Este espacio trata de operacionalizar una serie de conceptos que son trabajados constantemente en las ciencias sociales, en las humanidades y el conocimiento científico en general. Esta página que tiene un índice de conceptos que busca “facilitar la selección de lecturas a quienes deseen profundizar sobre determinado concepto o fenómenos”. No se trata de buscar por buscar, sino una fina selección de textos que ayuda a la formación de un conocimiento integral.

Compromiso social y el EZLN

González Casanova aparte de ser un científico social, está comprometido con un muy otro mundo posible donde quepan muchos mundos y los gobernantes manden obedeciendo, como señalan los zapatistas. Ya estos planteamientos suponen otra realidad donde se reconozca y respete la diversidad epistémica y pluralidad política. Así mismo entenderse como parte de este mundo.

La lección que nos deja el EZLN nos dice González Casanova es la “resistencia” como nueva alternativa más allá como una forma de emancipación humana. “La otra política” a la que nos invitan, es una muy otra forma de pensar la política, una nueva cosmovisión donde el mandato de mandar obedeciendo no sea un enunciado, sino un proyecto comunitario en permanente construcción.

La escuelita zapatista en esa dirección es una experiencia con una gran pluralidad de intelectuales, activistas y actores políticos. Los primero de enero mientras todos están en la playa, iniciaban sus jornadas en las montañas de San Cristóbal de las Casas. Organizan desde que salen los primeros rayos del sol a los estudiantes para que escuchen y aprendan de sus experiencias.

En el 2007, en la Unitierra (Universidad de los neozapatistas), en el marco del Primer Coloquio internacional in memoria Andrés Aubry, González Casanova dice “yo vengo a preguntar aquí que es lo que debemos conocer bien para alcanzar la victoria”; esto demuestra un cambio de actitud. Los intelectuales habitualmente se posicionan desde cierta torre de marfil. En cambio, González Casanova va a preguntar para aprender, no a enseñar. Escuchar y aprender de las experiencias emancipatorias es fundamental para el pensamiento crítico latinoamericano. La escuelita zapatista tiene como fundamento plantearse “Otro Mundo es Posible”.

Con toda esta experiencia González Casanova ha estado comprometido, participando activamente y aprendiendo en la escuelita, solidario con las diversas actividades del EZLN. Vale recordar que también se solidarizó con Cuba, habló de un comunismo martiano, con soy #132, con movimientos campesinos y sindicatos hasta con Camila Vallejo y esa juventud que hoy llegó al Gobierno de Chile con Gabriel Boric.

Formación y política

González Casanova tiene como su primer maestro a su propio padre, quien estudió Filología, allí está la primera impronta por los clásicos, como también con la política, “el del socialismo también estuvo presente en su vida, pero siempre mediado por la democratización de la vida política” (Torres Guillén, 2014:28). Nuestro centenario pensador se educó con los mejores: en la maestría del COLMEX lo asesoró José Gaos y el doctorado en Francia, Fernand Braudel. Tanto su formación como su propuesta académica es transdisciplinaria y heterodoxa, siempre acompañada de un compromiso político.

El siglo XXI demanda un diálogo permanente entre las ciencias y las humanidades, esta tarea la viene llevando a cabo González Casanova desde el siglo pasado, muy acuciosamente, desde mediados del siglo pasado, cuando cursaba sus estudios doctorales con Fernand Braudel, (incluso este historiador lo menciona en su famoso libro El Mediterráneo y el mundo Mediterráneo en la época de Felipe II, en el prefacio a la edición en castellano). Coqueteaba con la historiografía y la sociología del conocimiento.

En una conferencia Casanova decía que estaba leyendo a Sísifo. Decía que la tarea de las humanidades era como la de Sísifo, de seguir adelante, aunque se tenga que volver a empezar desde el inicio justo cuando se cree haber llegado. Esto nos demuestra que los clásicos, de los griegos hasta los latinos, tienen mucho que enseñarnos hoy.

Cien con don Pablo

Pablo González Casanova acaba de cumplir cien años. Un siglo de vida. En un reciente homenaje que realizamos en la Universidad de Panamá, invitamos a José Gandarilla para que diera una conferencia virtual para remorar la vida de este gran pensador, se resaltó sus virtudes. Emir Sader para estas mismas fechas señaló que González Casanova era el intelectual más importante de América Latina. Estos cien años con don Pablo son cien años de pensamiento crítico. Estamos en un momento de cambio generacional y de relevo de sentido. En ambos casos el ejemplo de don Pablo alimenta el contenido del pensamiento crítico latinoamericano para una praxis revolucionaria.

Bibliografía

González Casanova, P. (2009). De la sociología del poder a la sociología de la explotación: pensar América Latina en el siglo XXI. Colombia: Siglo del Hombre Editores / CLACSO.

Torres Guillén, J. (2014). Dialéctica de la imaginación: Pablo González Casanova, una biografía intelectual. México: La Jornada Ediciones.