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¡Oh gran maestro Gabriel Zaid, ilumínenos con su sabiduría!

 Leonardo Meza Jara 

I.- Este domingo 29 de agosto se publicó en el periódico Reforma uno de los artículos más brillantes del escritor Gabriel Zaid (“La quinta transformación”).[1] Este texto es una muestra del saber inconmensurable del escritor radicado en Monterrey. El género al que se adscribe este artículo es inclasificable, de ahí su gran valía. En unos cuantos párrafos, Zaid hace una propuesta para dar lugar a una “quinta transformación” del país.

Para Zaid, no es suficiente con una “cuarta transformación”, sino que se requiere una “quinta”. El artículo en cuestión plantea la teoría política de las transformaciones infinitas. Si ya nos echamos cuatro transformaciones y si el dicho popular dice que “no hay quinto malo”, pues nos echamos otra.

En este plano, el artículo de Zaid que tiene como base la teoría de las transformaciones infinitas, pertenece al mismo género que la película “Rápido y furioso», que ya va para la novena parte y que no tarda en llegar a la décima. Entre Zaid y los productores de “Rápido y furioso” ha empezado la carrera por el impulso de las versiones o las transformaciones más aceleradas. Hay que pisarle, porque el que alcanza llega. En este momento, es muy difícil saber si llegará más rápido la “sexta transformación” de México que Zaid propone involuntariamente, o la décima versión de la película “Rápido y furioso”.

Zaid es un fan de la categoría moderna del “progreso”. En 1979, el escritor norteño publicó el libro “El progreso improductivo”. Este libro se puede sintetizar en una sola frase: En lugar de un “progreso improductivo” se requiere un diseño gubernamental que abra las puertas hacia un “progreso productivo”. El libro de Zaid que tiene una lógica capitalista, plantea convertir al gobierno y las políticas públicas en una maquinaria donde el “progreso” sea administrado de la manera correcta entre un conjunto de variables económicas, políticas, antropológicas, sociales y morales. El libro referido de Zaid, que en 2013 fue calificado por la revista Letras Libres como uno de los más influyentes de nuestro tiempo, tiene como fundamento ideológico y político un progresismo heterodoxo del capitalismo tardío.

Zaid se parece bastante a López Obrador, los dos postulan una política progresista como solución a los problemas de México. La diferencia entre ambos, es la forma no el fondo. El progresismo de Zaid que tiene una lógica capitalista, es de derecha, mientras el progresismo de López Obrador, se inclina hacia la izquierda. En esta parte, no profundizo sobre la filosofía progresista que ha sostenido a la historia de occidente desde el siglo XV hasta la fecha. Recomiendo la lectura del libro “Historia de la idea del progreso” de Robert Nisbet (1998, Gedisa). En todo caso, me quedo con una de las críticas más punzantes realizadas a la filosofía moderna del progreso, que se puede leer en la obra de Walter Benjamín. Por cierto, la crítica benjaminiana del progreso moderno puede rastrearse también en la obra del filósofo ecuatoriano-mexicano Bolívar Echeverría.

II.- En su artículo del periódico Reforma, Zaid plantea siete “remedios” para resolver “diferentes problemas del país”. En este aspecto, el escritor norteño es mesurado al proponer medidas remediales y no resolutivas. Estoy de acuerdo en que el progreso, sea cual sea su forma, tiene alcances limitados. Al inicio del artículo Zaid refiere: “Meterse en todo para someterlo y fundar una nueva era ha sido un fracaso multidimensional.” Aquí se identifica una crítica velada al gobierno de López Obrador. No hay que tratar de resolver los problemas del país como una totalidad que se configura multidimensionalmente. Pero, ¿qué es lo que quiere decirnos Zaid con esta frase encriptada de su artículo?

La formación del ingeniero Gabriel Zaid en el Tecnológico de Monterrey, lo lleva a entender el mundo a partir de la teoría funcionalista que se desarrolló entre los siglos XIX y XX. El funcionalismo toma como base estructuras económicas, políticas, sociales, educativas, etc. para entender los problemas del mundo y tratar de resolverlos. De esta forma, el funcionalismo es un estructuralismo. A su vez, el funcionalismo converge con el capitalismo. En la película “Tiempos modernos” de Charles Chaplin se hace una crítica descomunal al capitalismo que tiene cualidades funcionalistas y estructuralistas.

Desde la perspectiva estructural-funcionalista-capitalista que está presente en el artículo de Zaid, los problemas de México tienen una triple lógica: A) Los problemas se arreglan por partes, es decir, de uno por uno y por separado. B) Al atender estos problemas es necesario ir de lo más simple a lo más complejo. C) Los problemas se atienden paso por paso, a partir de secuencias que pueden ser más o menos lineales.

En el artículo publicado por el periódico Reforma se identifican las tres cualidades referidas. La adscripción funcionalista, estructuralista y capitalista del artículo del ingeniero Gabriel Zaid, es bastante clara. Las maneras de resolver los problemas planteadas en este artículo no se leen de manera directa, sino que están implícitas en la forma de la escritura. Hay siete problemas que Zaid plantea resolver por separado (seguridad, impunidad, salud, pobreza, corrupción, elefantes decrépitos y agua), que serían los más elementales y sustantivos, y que requieren ser “remediados” a partir de una serie de recomendaciones que implican un cierto orden y una cierta sucesión.

Respecto a lo anterior, es necesario hacer una precisión crítica. Las tres premisas referidas que atraviesan el artículo de Zaid, tienen la misma lógica que la teoría de la superación personal en las maneras de entender y tratar de resolver los problemas. Lo único que cambia es la dimensión de los problemas. La teoría de la superación personal atiende problemas individuales. Mientras que la teorización de Zaid, plantea “remediar” problemas nacionales. Pero el proceder es el mismo: se procede por partes, se va de lo más simple a lo más complejo y se establecen secuencias lineales que por momentos parecen instructivos.

Las propuestas del artículo publicado en el periódico Reforma tienen una cuádruple fundamentación: son funcionalistas, son estructuralistas, son capitalistas y son superacionistas. Es aquí que Zaid inventa un nuevo género: la “literatura de superación nacional”, que es primo hermano del género de la “literatura de superación personal”.

Hasta dan ganas de proponer a Gabriel Zaid para presidente en 2024. Solo haría falta que se deje sacar una foto para empezar con la campaña. Y es que, honor a quien honor merece. Hay que organizarle a Zaid una campaña a la antigüita con fotos de su rostro pegadas en los postes de luz hasta el último rincón del país, con pendones colgados en las plazas públicas donde su fotografía pueda pasar del santoral de los intelectuales al santoral de los políticos de a pie. Basta con que Zaid se deje retratar, para que el camino “remedial” de los grandes problemas nacionales vaya encontrando la luz que tanta falta nos hace.

[1]https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?__rval=1&urlredirect=https://www.reforma.com/la-quinta-transformacion-2021-08-29/op211180?referer=–7d616165662f3a3a6262623b727a7a7279703b767a78–

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