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Notas para una hermenéutica abierta del marxismo

Leonardo Meza Jara

Hay una sentencia de Slavoj Žižek que se ha vuelto célebre en los debates marxistas: “Es la economía política, estúpido”. Esta frase de Žižek, que actúa como sentencia, es uno de los capítulos del libro En defensa de la intolerancia (2008). La postura teórica e ideológica de Žižek puede condensarse en esta sentencia, que dibuja con meridiana claridad el anclaje del filósofo esloveno en el marxismo clásico, cuyo primer y último territorio de la lucha es la economía política: la categoría de “lucha de clases” y el sujeto colectivo del proletariado.

La sentencia de Žižek se hace notar en el debate que este filósofo mantuvo con Ernesto Laclau y Judith Butler en el libro Contingencia, hegemonía, universalidad. Diálogos contemporáneos en la izquierda (2003). En este segundo libro, el debate atraviesa la pregunta: ¿La lucha de la izquierda en el siglo XXI es una sola lucha, sobredeterminada por la categoría de “lucha de clases” y por el sujeto del proletariado; o son múltiples luchas, entre las que destacan las luchas feministas, las luchas decoloniales y las luchas ecologistas?

La pluralización de las luchas de la izquierda, es un asunto sumamente problemático en términos estratégicos para la izquierda del siglo XXI. Las múltiples ramas del árbol de las luchas de la izquierda en la actualidad, pueden conducir a una fragmentación y una diversificación relativizantes en lo ideológico, lo político y lo estratégico. Esta fragmentación y diversificación relativizantes pueden darle forma a un rompecabezas (múltiples piezas) no-totalizante de las luchas de la izquierda. Es aquí, que radica una parte de la condición posmoderna de la izquierda. Es esto, relativizante, fragmentario, diversificante, posmoderno, contra lo cual Žižek arroja su frase de forma lapidaria: “Es la economía política, estúpido”.

Žižek aspira a una totalización de las luchas de la izquierda que pueda ser anclada en el territorio de la economía política (la categoría de “lucha de clases” y el sujeto colectivo del proletariado). Pero, ¿es esto posible en los territorios de lucha de la izquierda en el siglo XXI?

El Marx de El Capital y los Grundrisse (el Marx clásico), es el que posibilita la elaboración sobredeterminante del campo analítico de la economía política en el marxismo, que privilegia a la categoría de “lucha de clases” y al sujeto colectivo del proletariado. Pero hay un Marx otro, un Marx que pensó más allá de los linderos de la economía política. Sobre este Marx otro, han retornado filósofos como Adolfo Sánchez Vázquez, Enrique Dussel, Bolívar Echeverría, quienes han escrito su obra desde tierras mexicanas.

Es posible leer a Marx dentro de los márgenes de la economía política (la hermenéutica marxista anclada en la categoría de “lucha de clases” y el sujeto del proletariado) o más allá de estos márgenes (las hermenéuticas alternas del marxismo). Por ejemplo, a partir del rescate de una serie de textos inéditos de Marx, se ha posibilitado el asomo a un marxismo decolonial que se identifica en la publicación del libro: Karl Marx. Colonialismo. Cuaderno de Londres No. XV. 1851 (Inédito), en cuya publicación en español tuvo un papel destacado Álvaro García Linera hace dos años (2019). A partir de este libro y otros más, es posible abrir el camino hacia una hermenéutica decolonial del marxismo. De forma similar, es posible abrir el camino hacia una lectura feminista del marxismo sobre la base del libro: El patriarcado del marxismo. Críticas feministas al marxismo (Federici, 2018).

Las maneras de leer y entender los textos de Marx, han dado lugar a una hermenéutica abierta, es decir, a la posibilidad de abrirse paso en las luchas actuales de la izquierda, desde múltiples posturas teóricas e ideológicas enraizadas en Marx. Hay que tener claro que las obras de Marx no se han publicado completas, y están todavía en proceso de publicación en el marco del proyecto MEGA, encabezado por Marcello Musto.

En este sentido, se requiere entender a la producción teórica de Marx, y al marxismo que se abre paso hacia el siglo XXI, como una caja de herramientas de posibilidades abiertas  para interpretar y reinterpretar las luchas de la izquierda desde una perspectiva dialéctica, que llama a tener los pies puestos sobre el territorio del presente. Una de las cualidades de la dialéctica del marxismo, es la traslación teórica e ideológica de la obra original de Marx, desde el siglo XIX hacia el siglo XXI. Es en este marco, que requiere ser leído uno de los ensayos clave de David Harvey, que es quizá el más ortodoxo de los marxistas vivos, pero que no se niega a la posibilidad de las hermenéuticas alternas de la obra de Marx: “La dialéctica” (Revista “Territorios, 2018).

De forma extraña, en este ensayo de Harvey la conceptualización de la dialéctica marxista colinda con el pensamiento complejo de Edgar Morín…