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Notas acerca de Teoría de la novela de György Lukács.

Francisco Javier Sainz Paz[1]

Teoría de la novela fue escrito entre 1914 y 1916, y publicada en 1920. Este ensayo, escrito desde la perspectiva de la fenomenología hegeliana, hace una crítica a la metafísica, a la teoría de la historia y a la crisis del capitalismo que se presenta en la escisión entre ethos y mundo; es decir, estamos ante un Lukács cuya lectura del marxismo aún no permea sus cavilaciones. La intención de estas notas es realizar un punteo de elementos significativos de este ensayo que aún tiene mucho que aportar.

Escrito en dos partes, en la primera busca dar cuenta, desde la nostalgia, de la importancia de las producciones culturales de la antigua Grecia y su evolución hasta los albores del siglo xx.

  • Ethos y mundo: la crítica desde la nostalgia.

A partir de la noción de ethos y de la armonía de sentido, que para Lukács define al mundo de griego de la antigüedad, construye la nostalgia como punto desde el cual hace su crítica; en aquel horizonte griego, considera que el hombre, al salir en búsqueda de aventuras podía correr peligros, enfrentar monstruos terribles, tareas difíciles que realizar, pero no conocía el verdadero tormento del vacío en su existencia o en el mundo (Lukács, 2010: 20).

Con la caída de Grecia, para nuestro autor desaparece ese momento único de un ethos compartido por una comunidad. Empero, advierte que regresará con el mundo católico-cristiano, en donde resurge la épica, pero que, con la llegada del Renacimiento, llegará el momento en donde Dios se aleja de los hombres y se convierte en un extraño que mira distante.

  • El héroe trágico

Cuando Lukács analiza los géneros literarios de la antigua Grecia, parte de la elaboración de cuestionamientos que le permiten dar cuenta la vitalidad de estos (Lukács, 2010: 26), sin embargo, centra su atención en la épica y luego en la tragedia; en este último género, se enfoca en la figura del destino, que da forma al relato, y en el héroe, como sujeto que se crea y se encuentra a sí mismo (Lukács, 2010: 26-27).

Así, desarrolla que el héroe trágico no depende de los dioses para realizar todas sus hazañas, sino de su intelecto que lo conduce por diversos senderos, como Sócrates, quien, en los Díalogos de Platón, no necesita de una fuerza descomunal, ser un semidiós o de cierto favor de los dioses. Su muerte es trágica pues es un héroe reconocido por todos. Su enfrentamiento con la muerte es la rendición ante una situación que no puede ser cambiada, pero que le brinda orden al mundo y entendimiento a una comunidad.

Con la llegada del Renacimiento, Lukács apunta que en el drama se suscitará un nuevo tipo de desarrollo no trágico, cuya búsqueda es la solución del conflicto a través de tres aspectos: el individuo, el mundo natural y comunidad. De este modo, el héroe no trágico estará en el intersticio entre el individuo y la comunidad, pues su peripecia tendrá como resultado la integración en el mundo y la comunidad. Así, nuestro autor apuntará a la La Tempestad (1610) de Shakespeare como uno de los principales ejemplos.[2]

  • La forma novela

Así, con el drama no trágico, para Lukács, nace la novela, la cual parte de la necesidad de plasmar la totalidad en términos abstractos, no como reflejo, sino como transfiguración de la realidad, con una selección de materiales estéticos y estetizables, es decir, dignos de estar en la obra, no por un carácter de belleza, sino como síntesis y abstracción de la realidad (Lukács, 2010: 65) que pone el acento en la convencionalidad del mundo objetivo y en la interioridad de sujeto (Lukács, 2010: 65).

Esta transfiguración de la realidad en experiencia sensible de los personajes tendrá como resultado un mundo con ciertos límites, una tendencia hacia lo no establecido, un futuro incierto al que los personajes tendrán que enfrentarse.

Así mismo, considera que la novela tendrá la posibilidad y necesidad de realizar una mezcla de géneros, (Lukács, 2010: 32), cada uno de ellos con una función concreta y una dirección dentro la obra. Por ejemplo, para Lukács la forma externa de la novela es la biografía, pue esta permite oscilar entre “un sistema conceptual que nunca termina de capturar la vida y un complejo vital que nunca alcanza la perfección, pues esta es inmanentemente utópica, sólo puede objetivarse en la organicidad de la biografía” (Lukács, 2010: 72).

Entonces, para Lukács, el mundo narrado en la biografía sólo alcanza expresión a través de la experiencia del personaje; de esta relación, que es mediada por un narrador, da lugar a una nueva vida autónoma que es, sin embargo, paradójicamente completa en sí misma e inmanentemente significativa: la vida del individuo problemático (Lukács, 2010: 73) que ya no representará a una comunidad, sino a un sistema de valores e ideas, que será la razón por la que esté enfrentado al ethos principal.

De esta manera, sucederá lo mismo con cada uno de los géneros que se entremezclan en el romance, en la novela: “La composición de la novela comprende la paradójica combinación de elementos heterogéneos e independientes en un todo orgánico que es destruido una y otra vez” (Lukács, 2010: 79).

Así, llegamos a la segunda parte, en donde Lukács nos plantea una tipología de la novela que parte de la idea de la existencia de un héroe problemático, cuya psicología se encuentra en “el campo de acción de lo demoníaco” (Lukács, 2010: 86); de allí su carácter problemático al no poder establecer comunicación con el ethos de su comunidad, que ha dejado de lado el concepto de comunidad por el de individuo,

  • La novela del idealismo abstracto

En ella podemos apreciar a un héroe que se caracteriza por las acciones que realiza y un pensamiento que no logra entender, o que choca, con la complejidad que lo rodea. El mayor ejemplo es El Quijote (1605) de Cervantes, en donde el héroe sabe que sus valores son los correctos aún cuando el mundo no los comparta, y ello se repetirá con cada aventura. De manera que en la novela de Cervantes se genera un dinamismo y “se alcanza la unidad entre base y objetivo final, la divergencia entre alma y realidad se vuelve misteriosa y, en apariencia, cuasi irracional” (Lukács, 2010: 106).

  • La novela psicológica

En esta, el héroe tiene una actitud pasiva, la cual nuestro autor explica debido a que la vida interior, sus deseos, no tienen posibilidad de realización, de manera que su pasividad busca “evitar conflictos y luchas externas más que involucrarse, [y así,] dirimir dentro del alma todo lo que a ésta le concierne” (Lukács, 2010: 109); este mundo de insatisfacción es gobernado por una segunda naturaleza, es decir, por aquellos objetos que ha creado el hombre y le han robado su humanidad, o como lo plantea nuestro autor: “esto significa que todas las objetivaciones formales de la vida social pierden su significación para el alma” (Lukács, 2010: 110). Como ejemplo se ofrece La educación sentimental de Flaubert escrita en 1869.

  • El tiempo en la novela

Al analizar la novela psicológica, considera que la novela, como género, toma al tiempo como un elemento constitutivo, pues hace que lo mortal y temporal cobren mayor relevancia, y hace que la verdadera lucha del héroe sea en contra del tiempo (Lukács, 2010: 120).

La memoria será un elemento que llegará con el manejo del tiempo, pues transformará a los personajes y les traerá información necesaria para la comprensión del momento en que viven y de esa manera el sujeto verá “la unidad orgánica de la totalidad de su vida a través del proceso por el cual su presente empírico es producto de su vida pasada plasmada en el recuerdo” (Lukács, 2010: 125).

El tiempo ordena el caos de la vida de los hombres y la hace aparecer como un fluir espontáneo, una entidad orgánica; los personajes aparentemente irrelevantes adquieren sentido, se relacionan, vuelven a separarse y a desaparecer en aquel sinsentido que pre- cede al hombre y lo sobrevivirá (Lukács, 2010: 123).

  • La novela educativa

En ésta el héroe se autolimita al renunciar a la búsqueda demoníaca, aunque no por ello se rinde ante el ethos con el que está inconforme: se trata de una autolimitación de lo que Lukács llama “madurez viril”.

El héroe tiene el anhelo de una tierra ideal en donde logre superar su soledad y reintegrarse a la comunidad, que se suscita como fruto de un proceso de educación, un estado de madurez alcanzado con esfuerzo. El contenido de tal madurez es un ideal de la humanidad libre que comprende y afirma las estructuras de la vida social como formas necesarias de la comunidad humana (Lukács, 2010: 131).

El personaje central se volverá problemático no por sus ideas no concordantes con el ethos comunitario, sino por erigirse en prueba de la discrepancia que existe entre mundo y alma; su resignación será la cara externa que mostrará, y su no aceptación la guardará para el mismo. Para Lukács, Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister de Goethe será la obra más representativa.

  • La novela de la decepción,

Ésta, para Lukács traza la posibilidad de un regreso a la épica por medio de los sentimientos de la comunidad y entre seres humanos simples, íntimamente ligados a la naturaleza, que se mueve de acuerdo a los ciclos de nacimiento y muerte y excluye toda estructura innatural, que conduce a la desintegración y al estancamiento (Lukács, 2010, 144). Así, para nuestro autor Tolstoi en La guerra y la paz, Es el novelista de la decepción más destacado.

  • La muerte de la novela.

Tras hacer su tipología, Lukács señala que el desarrollo de la literatura no ha superado aún la novela de la decepción, y considera que la literatura más reciente no revela ninguna posibilidad de crear otro tipo que sea esencialmente nuevo; lo que ahora existe es una imitación ecléctica, epígona de los tipos anteriores, cuya aparente fuerza productiva se confina a las áreas formalmente menos esenciales de la lírica y la psicología (Lukács, 2010: 151).

Así, para nuestro autor, la novela muere con Tolstoi, pero la llama se enciende con Dostoievski, quien desde su perspectiva hace algo nuevo, que ya no es novela, pero que ya no desarrollará en este ensayo.

  • Las limitaciones de Teoría de la novela.

Muchas son las contribuciones que aporta este ensayo de Lukács, sin embargo, también lo sonsus limitaciones, mismas que el propio Lukács señala en el prólogo de 1962 a Teoría de la novela, en donde asume que su mayor carencia es tratar de hacer una selección y encasillar todas las producciones novelísticas en una tipología sustentada en aquellas que considera como las mejores. Es decir, tiene una intención canónica: mostrar cuál es la buena literatura y cuál no logra los alcances deseados. Dentro de su clasificación minimiza, o ni siquiera toma en cuenta, autores como Stendhal, Sterne, Balzac, Dickens, Zola o todos los escritores que en América gozaban de prestigio. Para Lukács, el canon es Cervantes, Calderón de la Barca, Goethe, Flaubert y Tolstói.

  • Vigencia de Teoría de la novela

Como antes mencioné, la vigencia de este ensayo está en su afán por trazar una de las rutas por las que el género novela se desarrolló, la épica, así como explicar sus principales características a través del análisis de una serie de obras. El uso del tiempo y de la memoria, la relación héroe y mundo, la separación entre autor y narrador, la relación entre mundo intradiegético y extradiegético, son algunas nociones que emplea Lukács para distinguir las distintas obras literarias. Todas ellas han sido el punto de partida para grandes análisis y teorías en el siglo xx, que nos han ayudado a entender, desde distintos ángulos, a la literatura.

Un último aspecto que me gustaría tocar es la dedicatoria en Teoría de la novela. Yeliena Andreievna Grabenko fue una refugiada anarquista que tras su participación en las revueltas rusas de 1905 tiene que huir al extranjero. Ella fue la primera esposa de Lukács, quien se casa con ella para que no sea deportada y sufra la tortura zarista. Nuestro autor no tuvo ninguna relación sentimental con Yelena, más que una admiración por encarnar un espíritu que para el joven Lukács empezaba a despertar: la necesidad de la transformación radical de la sociedad.

Bibliografía.

Lukács, G. (2010). Teoría de la novela. Tr. Micaela Ortelli. Buenos aires, 158 pp.

[1] Ponencia presentada en el marco del “VI Coloquio de Estudios sobre Teoría Crítica: 16 y 17 de diciembre de 2020” organizado por el Grupo Polemos. Una versión extendida de este texto se puede consultar en el artículo “Aproximaciones a Teoría de la Novela de Györg Lukács” (https://www.academia.edu/37056931/Aproximaciones_a_Teor%C3%ADa_de_la_novela_de_György_Lukács).

[2] En esta pieza dramática tendremos la figura de un sabio, Próspero, quien ordena todos los acontecimientos para que todo resulte para bien entre Ariel, que representará lo espiritual, y Calibán, quien representará lo material. Aquí la redención no estriba en la muerte de los personajes, sino en la reconciliación social.