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Marielle Franco , la desobediente

Silvina Pachelo

Se cumplieron cuatro años de la desaparición física de la socióloga, politóloga, militante y activista Marielle Franco. Una muerte que deja más dudas que certezas y un caso aun abierto como las heridas de tantos y tantas brasileñas que habitan esa tierra hermosa gobernada por uno de los presidentes más nefastos que hayan pasado por Brasil, Jair Bolsonaro.

Marielle Franco nació y creció en las favelas Complexo de Maré y allí comenzó su militancia por los derechos humanos. Es en “su favela” donde coteja las injusticias y las contradicciones del sistema de clase social, minorías y de las injusticias que sufrían y siguen sufriendo las poblaciones negras. Estudió en la universidad y se graduó. En 2016 fue electa concejala para la Cámara Municipal de Río de Janeiro (por el PSOL, izquierda). Se dedicó a monitorear intervención federal decretada por quien recordemos el golpista Michel Temer quien llevó adelante a través del mecanismo del Lawfare un golpe contra la ex presidenta Dilma Ruseff. Todavía como presidente, Temer se convirtió en el centro del escándalo de corrupción y fue objeto de denuncias de delitos cometidos antes de llegar al poder.

La radicalización de la violencia en las favelas es feroz, y Marielle luchaba sola contra todo un sistema que se encargó de potenciar la violencia. La noche del 15 de marzo de 2018 , Marielle regresaba de una asamblea por los derechos de las mujeres negras en Lapa, Río de Janeiro, en un coche con su conductor y una asesora, cuando otro automóvil se colocó a su lado y disparó hasta nueve tiros antes huir, en plena ciudad. Marielle murió en el acto. La conmoción del crimen, que se extendió a varias ciudades del país y de otras partes del mundo, tiene su epicentro en Maré, donde Marielle creció. El complejo de favelas cuenta con 140.000 residencias y uno de los peores índices de desarrollo humano donde la gente vive en condiciones vulnerables en Río.

Marielle construyó su proyecto comunitario reflexionando con su vida en las favelas, sus amigos, amigas, familias , en torno a las pésimas condiciones en las que viven. Claramente las consecuencias del neoliberalismo recrudecen la criminalidad entre las clases bajas y empobrecidas que son las mas afectadas por el sistema penal. Brasil, al igual que Colombia y México, son los países con los índices mas altos de activistas sociales asesinados. Según Wacquant  2007:

Expandir el estado penal le permite, en primer lugar, amortiguar las capas inferiores de la estructura social por la simultánea desregulización del mercado de trabajo y la descomposición de la red de patrimonio social. también permite que los elegidos para cargos contengan su déficit de legitimidad política con la confirmación de la autoridad estatal en esa limitada área de acción, en un momento en el que tiene poco para ofrecer a sus electores (2007,P203)

Marielle proponía trabajar otras formas de injerencia y métodos para amortiguar la violencia. La propia concejala había sido asignado en esos meses ponente de la comisión de la cámara municipal de Río para fiscalizar la actuación del Ejército. Y jamás dejó de denunciar la criminalidad que se ejercía en las favelas, sobre todo en la favela Acari.

Las Unidades de Policía Pacifica (UPP) son la forma del implemento del estado penal al proyecto neoliberal. Este proyecto sigue el ejemplo de las policías comunitarias de Estados Unidos, que se difundió desde los 80s, se adoptó una versión en dos comunidades extremadamente pobres en las favelas de Rio de Janeiro, llamada Unidades Policiales de Pacificación (UPP). La “etapa de pacificación” de la UPP sigue cuatro pasos básicos. En primer lugar, los oficiales de la escuadra de élite de la policía militar de Río de Janeiro realizan una operación masiva y coordinada para retomar el control de la favela de las bandas de narcotraficantes. En las primeras favelas a pacificar, esta fase, llamada «Retomada», se llevó a cabo sin previo aviso. Como resultado, las primeras operaciones involucraron fuertes enfrentamientos entre pandillas y la policía, con bajas significativas. Esta fase es ahora anunciada de antemano por la policía con el fin de dar a las pandillas una alerta temprana para salir voluntariamente o entregar sus armas. La incursión militar es seguida por la etapa de estabilización, cuando el patrullaje de la favela sigue bajo la responsabilidad de la policía militar. La ocupación definitiva se consolida con el control de la zona por la recién inaugurada UPP. A menudo se acompaña de un «choque de orden» contra diversas formas de informalidad, desde la vivienda precaria hasta la venta ambulante. Estas policías fueron incorporadas en 2008 por el ex gobernador Sergio Cabral, encarcelado desde 2016 por corrupción.

“Todos tienen que saber lo que pasa en el barrio de Acari: el Batallón 41° de la Policía Militar aterroriza a los vecinos. Esta semana dos jóvenes fueron asesinados y tirados a una fosa. La policía recorre las calles y amenaza. Esto pasa desde siempre, pero tras la intervención militar todo está peor”, publicó la concejala en su Facebook el 10 de marzo. Los datos del Instituto de Seguridad Pública brasileño registraron que, en 2017, la Policía Militar de Río de Janeiro mató a mil personas, casi 3 por día. Por cada 23 ciudadanos muertos, un policía es asesinado. Por eso se dice que esta fuerza es la que más mata y muere en el mundo. La idea de que esta es una estrategia ¨pacificadora¨ no es creíble y expone el vacío de poder para poder llevar adelante políticas que resuelvan las necesidades elementales de la población. La criminalidad que ejercen las fuerzas de seguridad es el fracaso de los malos gobiernos y los mecanismos ideológicos que se utilizan para domesticar y callar a las sociedades que reclaman una vida digna. Los grandes proyectos inmobiliarios, la estratificación espacial, la falta de oportunidades laborales, generan una migración espontanea a las favelas que a medida que crece su población se ven más excluidas del sistema. Las favelas son los márgenes de la desigualdad, que dividen a los de arriba, los barbaros y a los de abajo, los civilizados.

La población negra es la que más sufre los abusos de poder. La pobreza, allá y acá construye inevitablemente una discriminación y una subjetividad sobre quienes habitan las favelas. Drogadictos, ladrones, prostitutas, narcos, etc. El racismo en esta construcción es un factor dominante, como dijimos. Las víctimas en manos de la policía son hombres (99%) jóvenes (78%) negros (75%) en su mayoría asesinados por “resistencia a la autoridad” con disparos en su mayoría en la nuca. En la Argentina en tiempos de militares y falcón verdes, se los llamaba “enfrentamiento”. El tiempo pasa, y los modos de la violencia encuentran su lugar de expresión, y siempre es a los y las jóvenes a quien atacar. La expectativa de un hombre joven negro en Brasil es de 24 años. Unos días antes de ser asesinada, Marielle Franco, advertía que 11 mujeres son asesinadas por día en Brasil y 13 son violadas por día en el estado de Rio de Janeiro.

Se suma a su denuncia la radicalización del Batallón de Operaciones de Policía Especial (BOPE) y el crecimiento de los grupos parapoliciales. La BOPE es la tropa de élite de la policía militar en Rio de Janeiro, donde se sostiene el nuevo modelo de seguridad pública que se aproxima a la población hasta hacerla cumplir funciones sociales y comunitarias. La policía militar asesinó a 1800 personas en 2019 con la aplicación de francotiradores que disparan a distancia.  

Marielle Franco, luchó contra un sistema gangrenado por la corrupción, la violencia estatal, el abuso constante a los derechos y  sobre todo, contra el racismo. Ella, nos ha dejado un arma muy poderosa, su palabra, sus escritos y su voz latiendo en el corazón de Nuestra América.