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La necesidad de comprender la guerra híbrida y/o de cuarta generación

Carlos Humberto Contreras Tentzohua

La guerra tiene diversas facetas, tácticas, así como estrategias. Todas encaminadas a doblegar al rival y obligarle a someterse a los propios deseos de quien lo enfrenta. Diría el propio Clausewitz que la guerra no tiene otro fin que imponer la voluntad sobre el adversario. La voluntad del vencedor depende de los objetivos que tenga planeados: adquirir más territorio, el someter a un país al subdesarrollo, el apoderarse de los recursos del enemigo, etc.

Es necesario apuntar que la guerra también ha ido evolucionando, debido a los avances tecnológicos y a la ciencia aplicada, lo cual provoca que el armamento y las tácticas y estrategias empleadas también cambien. La prueba de eso radica en que hoy se habla de guerras híbridas, así como de guerras de cuarta generación. Hay que recalcar que si bien cada una sigue su propia lógica, lo cierto es que ambas se parecen bastante, pero primero hay que comprender la guerra y su evolución.

Guerra de primera generación: comienza con las guerras napoleónicas, en estas los ejércitos se profesionalizan al servicio de un Estado, los mercenarios son dejados de lado. Se le da importancia a ocupar la capital del enemigo hasta que éste acepte rendirse para cumplir con las condiciones del vencedor.

Guerra de segunda generación: comienza con la Primera Guerra Mundial, los ejércitos ya están mecanizados, en parte, con grandes cañones, y en menor medida con tanques. Pero se deja de lado la guerra a campo abierto por las trincheras. Es sobre todo una guerra de desgaste. En esta etapa de la guerra se comprende la enorme necesidad de usar uniformes camuflajeados así como cascos, a los civiles les afecta en el ámbito económico, alimenticio y en algunos casos también en el aspecto militar.

Guerra de tercera generación: se presenta sobre todo con la Segunda Guerra Mundial, para evitar el desgaste de la guerra de trincheras se modernizaron los tanques, así como el uso masivo de los aviones para bombardear al enemigo, sobre todo sus principales ciudades y la infraestructura como centrales eléctricas, fábricas, la agricultura. Le afecta por completo a la población civil la cual se ve inerme ante los ataques del enemigo y/o frente a la claudicación del ejército de su país. Se busca destruir la infraestructura del enemigo para que sea incapaz de defenderse. Así lo aplicó la Alemania Nazi contra Polonia, Yugoslavia, Noruega y Francia e intentó hacer lo mismo contra la URSS, pero fracasó, al final sus enemigos le aplicaron la misma estrategia. Aquí se hizo un gran uso de la guerra de guerrillas, sobre todo en batallas como la de Stalingrado, pero también en Yugoslavia, además del gran papel que jugaron los partisanos en toda la guerra.  

Cabe señalar que para cada ejército juega un papel importante el tipo de batallas que libraron, y que no todas las experiencias de los ejércitos son las mismas. Para el ejército estadunidense fueron muy importantes los bombardeos en contra de la Alemania Nazi, los cuales destruyeron la infraestructura del enemigo, a partir de entonces han mantenido esa misma estrategia para todas sus guerras, tanto en Vietnam, como en Irak, en Afganistán, Irak de nuevo así como en Siria. El ejército estadunidense cree que bastan con bombardeos para doblegar al enemigo, lo cual resultó insuficiente, por eso es que fracasaron tanto en Vietnam como en Afganistán.

En cambio, el ejército ruso al haber participado en batallas como la de Stalingrado, sabe a la perfección que no bastan con los bombardeos, pues el ejército enemigo tiene que tomar la ciudad para imponerse, y para eso tiene que derrotar primero a su contrincante. Para pelear puede usar los escombros y las ruinas como fortalezas para atacar a su oponente, y entonces la batalla deviene en guerra de guerrillas en la que aquel que defiende tiene la ventaja en contra del atacante. Los vietnamitas usaron la misma estrategia y por eso derrotaron a los yankees.

De hecho durante el 2006 el Estado de Israel, aliado de EEUU, usó la misma estrategia de los yankees para atacar a Líbano, creyendo que bastaba con simples bombardeos para doblegar a Hezbollah, pero éstos, bien entrenados en guerra de guerrillas, resistieron con éxito e Israel tuvo que pedir el cese al fuego. Demostrando con eso que si bien los bombardeos son importantes, tanto como el dominio de la zona aérea, no lo son todo en una guerra.

Finalmente tenemos a la guerra de cuarta generación (también guerra híbrida) en la cual tiene mucha influencia el ejército de los EE.UU., pero que cualquier gobierno puede hacer uso de ésta. En dicha guerra juegan un papel enorme los medios de comunicación (de desinformación dirían algunos), las ONG´s, los movimientos sociales, políticos opositores, los grupos de choque (guarimbas en Venezuela) que suelen tener entrenamiento paramilitar, y ahora las redes sociales, sin olvidarnos de la economía tanto como de las finanzas. En esta guerra la manipulación así como la propaganda juegan un papel notable, en el que se apela a los sentimientos de las personas en vez de su capacidad de raciocinio así como de análisis. No es una guerra abierta y considera a toda la población del país rival como un enemigo, o en su defecto como un aliado útil; su finalidad es desestabilizar al país enemigo para poder saquearlo con facilidad.

En la guerra de cuarta generación se dan escenarios en donde los medios de comunicación de un país atacan con todo a quien gobierna dicho país, hablan de una situación de ingobernabilidad, e incluso piden que el gobierno y/o ejército de otra potencia intervenga. Sucede que artificialmente aparecen movimientos sociales y grupos opositores a protestar por la situación de dicho país, se acusa al gobierno de represor o fraudulento. Suelen ocurrir protestas, muchas veces sobredimensionadas por los medios de comunicación y por las redes sociales, y entonces potencias externas le piden al gobernante renunciar a su cargo, mientras que los grupos opositores se apoderan del poder. Dichos grupos suelen entregarle los recursos de la nación a otra potencia, sobra decir que actúan en contra del pueblo también.

Dicha estrategia ha sido aplicada en Tiananmen para intentar acabar con el poder del Partido Comunista Chino; en Yugoslavia para balcanizar al país heredado de Tito y ponerlo al servicio de occidente; en Venezuela, en el 2002, contra Hugo Chávez; en Ucrania y en Georgia con las revoluciones de color; en Ucrania de nuevo en el 2014 con el Euromaidan; en Venezuela de nuevo con las guarimbas, con el bloqueo económico y con Juan Guaidó; en Bolivia contra Evo Morales en el 2019; en Kazajistán a inicios de 2022; y todas las primaveras árabes también fueron revoluciones de color. En caso de triunfar, la mayoría de esos gobiernos no suelen durar, y en caso de durar el pueblo suele experimentar retrocesos en su nivel de vida. Pero también muchas veces la guerra hibrida fracasa, entonces se lleva a cabo una guerra de Tercera Generación.

La realidad es que Estados Unidos diseñó este tipo de guerra para evitar los enfrentamientos directos, sólo invade países en desventaja y que son incapaces de defenderse, o que previamente han sido destruidos por otras guerras, así sucedió con México, Panamá, Irak, Afganistán, Yugoslavia, etc. Sólo se enfrentaron a la Alemania Nazi cuando ésta ya estaba prácticamente derrotada, nunca se enfrentaron directamente contra la URSS, por eso fue una guerra fría, y para la guerra EEUU se ha valido de otros métodos que eviten en la medida de lo posible la guerra directa.

Ya hemos mencionado que el ejército de EEUU piensa que con bombardeos basta para doblegar a una nación, pero habría que agregar que siempre existe la posibilidad de la resistencia desde la guerra de guerrillas así como con los actos de sabotaje. Pero al poseer a Hollywood, así como a las principales cadenas de información o ahora influencers de las redes sociales, los estadunidenses creen que basta con los bombardeos masivos de noticias, de fake news, para imponerse a sus rivales.

Precisamente la guerra híbrida o guerra de cuarta generación considera que basta con la manipulación, los grupos de choque pagados, así como con políticos opositores que se victimizan para imponerse, pero ello es falso, pues a pesar de la manipulación la realidad siempre termina por hacerse pesar. Para triunfar, las guerras híbridas y/o de cuarta generación se disfrazan de causas legítimas, incluso de revolucionarios, cuando la realidad es que suelen actuar al servicio de potencias extranjeras; por eso es que con el paso del tiempo las personas suelen darse cuenta de su error al apoyarlas, sobre todo cuando operan contra las conquistas sociales, como lo fue en el golpe contra Evo Morales en 2019, que en pleno 2020 su partido regresó al poder y sus rivales que participaron en el golpe de Estado hoy se encuentran en la irrelevancia.

Por otra parte es de suma importancia el señalar que en este tipo de guerras. aquellos que las patrocinan hacen uso de quienes puedan, sin importar ideologías; pueden usar a feministas, ecologistas, anarquistas, grupos antiaborto, grupos religiosos, grupos de extrema derecha, grupos LGBT, barras bravas del futbol, ONG´s, etc. Mientras funcionen para desestabilizar a un país, llevarlo al caos, y sobre todo para dejarlo inerme ante una potencia extranjera, todos los grupos sin importar diferencias ideológicas son bienvenidos. Un ejemplo de eso es el hecho de que durante el Euromaidan ucraniano de 2014 entre los protestantes había feministas al lado de nazis y de personas LGBT, o que en Bolivia en el 2019 había feministas radicales al lado de fundamentalistas cristianos.

El paramilitarismo juega un papel importante en esta clase de guerra, sobre todo existe para evitar que el ejército u otros cuerpos represivos del Estado se impliquen directamente en la represión, y así se evitan condenas internacionales y judiciales; para realizar sus planes hacen uso de la guerra de baja intensidad tanto como de la guerra sucia, además de que sus integrantes suelen estar más fanatizados que un ejército profesional. Las SS como un grupo paramilitar estaban más fanatizados que el ejército alemán, por eso se encargaron de los campos de concentración y de exterminio.

En México para acabar con el movimiento estudiantil de 1968 el gobierno creó al comando paramilitar Batallón Olimpia, y así infiltrarse en el movimiento para comenzar la agresión y justificar la represión, lo mismo ocurrió con los Halcones durante el jueves de Corpus Christi de 1971, o incluso con la Brigada Blanca en contra de las guerrillas mexicanas de la década de 1970. De hecho para cercar al EZLN y evitar las condenas internacionales, el gobierno mexicano creó cuerpos de paramilitares de comunidades indígenas para que estos agredieran al EZLN, y no el gobierno y/o el ejército mexicano directamente; con el tiempo y mediante la guerra de baja intensidad lograron su objetivo de desmoralizar al EZLN y arrinconarlo tanto política como militarmente.

En una guerra híbrida el paramilitarismo también puede provocar violencia para que el Estado reprima la manifestación, y entonces se acusa a dicho Estado de represor y alguna potencia externa actúa para someter a dicho país; así sucedió con el Euromaidan en 2014, también con las guarimbas en Venezuela y en Kazajistán a inicios de 2022. No obstante que tanto en el caso venezolano y el kazajo ambos gobiernos resistieron los embates de la guerra hibrida, y hasta la fecha sus gobiernos legítimos se mantienen.

La guerra híbrida o de cuarta generación ha aprendido de las anteriores guerras, revoluciones, tanto de la apología de la violencia como de los movimientos pacifistas, del paramilitarismo, de la guerra de baja intensidad, de la propaganda manipuladora, etc. Aunque a largo plazo suele fracasar y sólo triunfa en el corto plazo, haciendo que sea necesario llevar acabo la guerra de tercera generación. En Libia fracasó la guerra híbrida contra Gadafi y para derrocarlo y asesinarlo hubo que invadir dicho país para así arruinarlo. En Siria también fracasó la guerra híbrida, y para destruirla hubo que llevar a cabo una guerra abierta, de la que Siria salió victorioso gracias al apoyo de Rusia. 

Fueron los expertos militares estadunidenses quienes diseñaron la guerra de cuarta generación, creyendo que bastaba con la manipulación y el sabotaje para arrodillar a un país, pero eso no es verdad, pues tanto las armas como las capacidades de defensa de un país son las que terminan imponiéndose. Quienes usan a la guerra hibrida pueden presumirse como los vencedores, pero la realidad termina imponiéndose como en Vietnam, Afganistán y ahora Ucrania.

Ahora bien, ¿qué les hace creer a los expertos militares que basta con la desinformación y las fake news para imponerse en una guerra? Principalmente apelan a la posmodernidad, a la falta de raciocinio en las personas, a la exacerbación del consumismo, tanto de mercancías como de imágenes, a la exacerbación de la fantasía y de los deseos por encima de la capacidad de juicio, tanto como de la reflexión. Apelan a los sentimientos de las personas así como a la parte más primitiva del ser humano para manipularlo y engañarlo. Aunque también se aprovechan del desánimo y de la desesperanza de las personas para obligarlas a actuar en contra de sus intereses, como muchos venezolanos que debido al bloqueo económico viven con carencias así como con desánimo;  a ellos apela Estados Unidos para usarlos en contra de Venezuela como una fuerza reaccionaria.

Anteriormente habíamos señalado que quienes implementan la guerra híbrida (o de cuarta generación) hacen uso de quien sea para imponerse sin importar ideologías. Pero sobre todo usan a jóvenes desarraigados, sin conocimientos, así como sin experiencia, fácilmente manipulables así como volubles que se prestan a cometer actos arriesgados y violentos. Muchas veces dichos jóvenes pueden hallarse en medio de situaciones desesperadas, y por eso se pueden dejar llevar fácilmente a participar dentro de la guerra hibrida, sin importar su ideología, sea de extrema derecha o izquierda. Ellos no le interesan a quienes los emplean, sólo son carne de cañón al servicio de una potencia interesada en destruir a su país, por eso no es raro que caigan víctimas de la represión, o incluso de sus propias acciones desesperadas y nihilistas.  

Sobra decir que desde la posmodernidad y el nihilismo exacerbado se apela a que el ser humano deje de lado cualquier capacidad de raciocinio, incluso la más elemental. Así en vez de que la persona se maneje de acuerdo a la evidencia, al análisis, a la síntesis así como a la enumeración, se le dice que los sentimientos, la imaginación, así como la fantasía son superiores a la razón. Así pues, se ha creado a un ser humano que sea susceptible de ser usado para la guerra híbrida, y dado que tanto las redes sociales como los medios de comunicación están hechos para manipular a todas las personas, eso significa que de alguna forma u otra todos nos encontramos en medio de una guerra hibrida y somos susceptibles de ser usados para que alguna potencia se imponga.

Las únicas defensas contra la guerra de cuarta generación son el apoyo del pueblo a un gobierno popular, el uso de la razón incluso en medio de la propaganda y desinformación más atroz, la voluntad de resistir ante cualquier embate tanto de las clases reaccionarias como de agentes extranjeros. Mientras el pueblo como el gobierno estén unidos la guerra hibrida puede ser contenida, aunque claro con el riesgo de que se vuelva una guerra de tercera generación.

A final de cuentas la guerra sigue siendo una cuestión de voluntad, de tener la de resistir contra la de imponer condiciones de parte de una potencia enemiga. Sin embargo, para imponer la voluntad se requiere de inteligencia, tanto como de las estrategias y tácticas adecuadas, eso sin olvidarnos de los recursos que se dispongan. El deber de quien quiera resistir a la guerra híbrida debe ser tanto tener la voluntad de resistir como tener la inteligencia para hacerlo.