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La lucha del autogobierno estudiantil de la Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM [1]

Uriel Velázquez Vidal[2]

El pasado 11 de abril se cumplieron 50 años de que un amplio grupo de estudiantes de la Escuela Nacional de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se declaró en rebeldía y a su vez erigió un autogobierno que reformuló el programa de estudios y que se propuso llevar la Arquitectura al pueblo. Conviene mencionar que la historiografía de los movimientos estudiantiles de la segunda mitad del siglo XX en México ha abordado de una manera parcial dicho proceso. Es por esto, que he decidido plantearme las siguientes interrogantes: ¿Cómo se erigió el autogobierno de la Escuela Nacional de Arquitectura?, y ¿Cuál fue su principal aporte?

Para responder a ello, es preciso articular diferentes aspectos: las situaciones escolares de la institución educativa que generaron la inconformidad de los estudiantes y algunas consideraciones en torno a los antecedentes del autogobierno de Arquitectura, así como su estructura y sus objetivos políticos.

Asimismo, considero que los estudiantes que participaron en el autogobierno de Arquitectura, pueden abordarse desde la visión de la historia oral, la cual se concibe como una estrategia de investigación social contemporánea cuyo propósito es la comprensión de procesos y situaciones sociales a partir de la creación y enriquecimiento de fuentes testimoniales.

Respecto a las fuentes de información, es principalmente el testimonio de Melesio Avalos Méndez, con quien sostuve una entrevista de historia oral sobre su participación en el Autogobierno de Arquitectura y sobre su trayectoria militante en la Organización Revolucionaria Compañero (ORC).

Antecedentes, fundación y lucha del autogobierno de Arquitectura

Durante los años sesenta, la Escuela Nacional de Arquitectura se caracterizó por vivir diversos tipos de conflictos, de distinta índole y de diferente intensidad, entre otros: la mala organización administrativa, una gran cantidad de estudiantes irregulares y profesores mal preparados que mermaban la calidad educativa. Ante esta situación, los estudiantes que integraban el Comité de Arquitectura en Lucha se organizaron para difundir las problemáticas de la Escuela. Para lograrlo, editaron el periódico Basta! Por su parte, Melesio Avalos Méndez que formó parte del autogobierno, recuerda que el Basta! era “un periódico chiquito de unos quince centímetros de largo, pero lo desdoblabas y se convertía en un periódico grandote”[3] y agrega que “no era un periódico que echara un rollo sobre marxismo […] Se dedicaba a explicar la problemática de la escuela y cuestionaba si eso era lo mejor para la enseñanza […]”[4] Los integrantes del CAL también se apoyaron de megáfonos para informar a la comunidad estudiantil: “Entonces, a través de los megáfonos daban estadísticas […] Allí fue cuando yo empecé a ver que los problemas de la escuela de Arquitectura obedecían a algo y que por eso yo no estaba satisfecho de esa relación alumno-maestro que estaba sufriendo.”[5]

Pronto, el CAL fue sumando simpatías entre los estudiantes, debido a que muchos de ellos estaban inconformes con el plan de estudios y con el bajo rendimiento y malos tratos de los profesores. Así, el CAL convocó el 11 de abril de 1972 a una asamblea en el Teatro de Arquitectura. De esta manera, los asistentes se declararon en rebeldía y acordaron tomar la dirección de la Escuela. A partir de ese momento desconocieron al director, el arquitecto Ramón Torres y a los otros directores de los 12 talleres. En su lugar, otorgaron el grado de máxima autoridad a la asamblea. La euforia y vitalidad de ese día fueron acompañadas de las consignas de los dirigentes, tal y como lo recuerda Melesio Avalos: “lo que nos explicaban era que había que transformar la enseñanza y había que procurar gobernarnos a nosotros mismos.”[6]

Así surgió el autogobierno de Arquitectura. Su estructura se definió por la asamblea como máxima autoridad, luego el coordinador organizaba las decisiones de la asamblea y tomaba en cuenta las propuestas de las comisiones académica, administrativa y de información. La comisión académica reformuló el programa de estudios, el cual estuvo enmarcado en varios principios, uno de ellos fue la enseñanza dialogada. Esta consistía en que el proceso de aprendizaje partiera de un diálogo entre maestro y alumnos. Otro principio fue la totalización de los conocimientos, esto es, el método de enseñanza incorporaría las contribuciones de varias materias disciplinarias. El tercer principio fue que la enseñanza debía ser práctica. Por consiguiente, plantearon: “vamos a atravesar la barda perimetral de Ciudad Universitaria y del otro lado está una colonia paracaidista que se llama Santo Domingo de Los Reyes, vamos ahí, esa es la realidad para un arquitecto. Vamos a conocerla y vamos a llevar nuestros conocimientos y practicarlos ahí.”[7] Así, concibieron al arquitecto como un profesional que debía conocer y transformar su realidad nacional.

En cuanto a la comisión administrativa, su función fue organizar de manera equitativa el dinero asignado a la Escuela Nacional de Arquitectura. Mientras que la comisión de información dependía del Órgano Informativo del Autogobierno (OIA), el cual se encargó de publicar las revistas Arquitectura Autogobierno y Tabique. Estas publicaciones trataban asuntos de la escuela, pero también temáticas sobre la profesión de la Arquitectura en su conjunto y los problemas nacionales de la época.

La siguiente acción conjunta de los estudiantes fue exigir el reconocimiento del autogobierno de arquitectura como una opción académica. Así, se organizó una comisión que irrumpió en la torre de rectoría. Por lo que el Consejo Universitario se comprometió frente a los alumnos en analizar la viabilidad del autogobierno. Fue en 1973 cuando las autoridades de la UNAM reconocieron el proyecto autogestivo y a su vez se comprometieron a entregar el presupuesto que le correspondía a la Escuela Nacional de Arquitectura.

Paralelamente, el autogobierno de Arquitectura convocó a un concurso para dotarse de un logotipo. La propuesta del arquitecto Ricardo Flores fue la que ganó el concurso. El logotipo fue una espiral que estuvo inspirada en un petroglifo purépecha. Para los universitarios la espiral significaba movimiento. Y es que una espiral es una curva plana que da incesantemente vueltas alrededor de un punto, apartándose más de él en cada una de ellas. En este sentido, las continuas vueltas hacían alusión a la consigna: ¡Qué siga el movimiento!

El autogobierno de Arquitectura tuvo un impacto en dos sentidos: por una parte, su experiencia autogestiva fue replicada en las Facultades de Medicina, de Economía[8], de Filosofía y Letras, así como en el Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Oriente y en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Por otra parte, habitantes de colonias populares de la Ciudad de México y del Estado de México fueron a buscar a los estudiantes, para pedirles que los apoyaran a urbanizar las calles de sus poblados. Para ese momento, militantes de la Organización Revolucionaria Compañero (ORC) ya operaban dentro del Comité de Arquitectura en Lucha, fue así como algunos estudiantes se hicieron militantes de esa agrupación maoísta que impulso la Línea de Masas en el Valle de México.

De finales de los años setenta a mediados de los ochenta, el Autogobierno de Arquitectura comenzó a presentar contradicciones antagónicas que propiciaron su declive. En este sentido, Melesio Avalos recuerda que “[…] hubo intereses políticos y traiciones por parte de los maestros que hicieron que el autogobierno empezara a declinar. Y, porque en el fondo también había contradicciones en el autogobierno. Por supuesto, como en un movimiento democrático siempre hay contradicciones, solo que esas contradicciones se volvieron antagónicas, porque el parteaguas era: seguimos llevando a los estudiantes a que aprendan en la práctica o nos recluimos en las aulas. Obviamente que los coordinadores que siguieron, pues dijeron: ‘pues sí, es más suave eso de quedarnos en las aulas, ¿no?, es menos problemático, y además el autogobierno ya cumplió’, y los coordinadores que salieron electos en esa coyuntura, pues se toparon con dicha contradicción.”[9]

Consideraciones finales

La actividad política de los estudiantes giró en torno a la conquista, dirección y control de un organismo concreto, ya que el poder es un instrumento de suma importancia para la transformación de la sociedad. De esta manera, tomaron el control de sus instalaciones educativas y decidieron autogobernarse con el fin de transformar la enseñanza y la realidad social. Además, el carácter práctico de su actividad política exigió métodos efectivos de lucha, así se valieron de mítines frente a rectoría, manifestaciones de apoyo a los sindicatos de la UNAM, asambleas en el teatro de Arquitectura y trabajo de base en colonias populares de la Ciudad de México y otros estados.

En este sentido, el aporte más importante del Autogobierno de Arquitectura fue la adopción de un principio ético: servir al pueblo, por lo que una generación de estudiantes abandonó sus proyectos personales y fundió su destino con el de las masas campesinas y obreras del Valle de México. Tal experiencia dotó a los pobres de la ciudad y del campo de beneficios materiales y de una cultura política.

Entrevista

Melesio Avalos Méndez, 8 de julio de 2022.

[1] Texto que fue leído en el Congreso Internacional “A más de medio siglo de los movimientos estudiantiles”. Reflexiones y propuestas, que se llevó a cabo los días 24, 25 y 26 de agosto de 2022 en la ciudad de Puebla, Puebla.

[2] Doctorando en Historia por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH)

[3] Melesio Avalos Méndez, entrevistado por Uriel Velázquez Vidal. Ciudad de México. 8 de julio de 2022.

[4] Ídem.

[5] Ídem.

[6] Ídem.

[7] Ídem.

[8] Melesio Avalos sostiene que el cogobierno de Economía fue impulsado por el Partido Comunista Mexicano (PCM) y por algunos intelectuales en acuerdo con las autoridades. Sin embargo, después de la irrupción del autogobierno de Arquitectura hubo una influencia de las propuestas del autogobierno a través del grupo de activistas que se formó bajo la dirección de la Organización Revolucionaria Compañero (ORC) y que tuvo una relevancia importante en Economía. Ídem.

[9] Ídem.