Intervención de Silvana Rabinovich en la entrega del Premio Carlos Montemayor a la Flotilla Global Sumud

CDH CDMX, 28 de febrero de 2026, 10h25

Premio Carlos Montemayor a las personas mexicanas que participaron activamente en la FLOTILLA GLOBAL SUMUD, en mar y tierra entre agosto y octubre de 2025.

Silvana Rabinovich, IIFL-UNAM

Me honra profundamente acompañar la entrega del Premio Nacional Carlos Montemayor, en su edición 2025-2026, a las personas mexicanas que participaron activamente en la Flotilla Sumud (entre fin de agosto y octubre 2025). Hoy, 28 de febrero (en el día 876 del genocidio en Gaza), se conmemoran 16 años del fallecimiento de Carlos Montemayor quien, entre otros muchos dones, fue agraciado con el de la poesía.

Este galardón -que en este caso tiene una impronta poética- es muy merecido, pues se premia a un compromiso inquebrantable con la dignidad humana. Se necesita mucha valentía para poner el cuerpo en una acción no-violenta con el fin de enfrentar en altamar a la máquina letal de la prepotencia genocida. Se necesita gente incondicionalmente atenta en tierra para proteger a quienes salieron a la mar (la atención, decía Malebranche, es la “plegaria natural del alma”). La flotilla son todas estas personas (mexicanas) que hoy reciben este merecidísimo reconocimiento.

Si la palabra poesía significa acción y creación, la poética de la Flotilla viene cargada de potencia ética. La Flotilla Sumud, de 2025, tiene historia: en sus primeros pasos, allá por 2008, logró romper el cerco como Movimiento Free Gaza, pero más tarde fue objeto de ataques piratas por parte del Estado terrorista de Israel (sí: digo terrorista, porque es un Estado, las personas no son terroristas, los Estados sí -el adjetivo, aplicado a un ser humano sólo es un paso para deshumanizarlo y exonerar a quien lo mata, pero la vida es sagrada, en cambio, los Estados no lo son). Volviendo a la flotilla, estos asaltos no la desanimaron. “Gracias” a la impunidad internacional, la Franja de Gaza está sitiada por aire, mar y tierra desde 2007. Las diversas flotillas buscaron de manera creativa y amorosa romper el bloqueo que minaba la vida de una población hacinada y en condiciones cada vez más insalubres, pero que ni por un momento renunciaba a su amor a la vida en su territorio (a ese amor le llaman sumud). En este contexto, el 7 de octubre de 2023 no marcó el inicio de nada novedoso o inesperado: fue la revuelta anticolonial de una población que sobrevivía en el hartazgo y ese día derribó el cerco. La “reacción” del Estado colonizador marcó el inicio de la fase desembozada de un genocidio añejo y largamente planeado.

La ingente Flotilla que zarpó a fin de agosto de 2025 desde diversos puertos del Mediterráneo (donde iban las personas hoy galardonadas) llevaba un nombre muy significativo (así como lo era el nombre de cada una de las embarcaciones). Sumud es una palabra árabe (o, mejor dicho, palestina) que llegó a nuestra lengua para quedarse. Quizás podríamos traducirla al castellano de Abya Yala como rexistencia, apego a la vida: poética de la persistencia. Sumud se dice en todas las lenguas porque es un llamado a la desobediencia civil en pleno colapso de un sistema que se sostenía en la injusticia… a la cual se aferra con violencia (acaba de dar un paso más en el ataque a Irán). El oikos de la economía (el hogar) se perdió: la casa común está in(m)undada por la industria de muerte.

Las compañeras y compañeros pasaron momentos muy difíciles, especialmente cuando fueron secuestrados ilegalmente en aguas internacionales para privarles de su libertad y amenazarles en una lengua profanada para delinquir (la lengua de los profetas secuestrada por un Estado criminal). Y resistieron gracias al sumud que aprendieron del pueblo palestino. Aquí, en las calles, muchas personas insistimos, al ritmo de cacerolas, para animar a nuestro gobierno a cuidarles, diciéndole que ustedes eran el emblema del humanismo mexicano, que en este momento (también) se llama sumud. A pesar de no haber alcanzado las costas de la Franja de Gaza, la Flotilla fue el faro que iluminó la conciencia amedrentada del orbe, y México -en ustedes- tuvo su parte de luz.

Lamentablemente, el pánico moral tiene a la conciencia del mundo sumida en uno de los momentos más vergonzosos del primer cuarto del siglo XXI (y, por timidez, el humanismo mexicano no sale indemne). La ominosa Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU, que expresó su “beneplácito” y aplaudió el insultante “plan de paz” de Trump, tuvo dos dolorosas abstenciones: ¡ni China ni Rusia se atrevieron a dignificar por una vez el tan controvertido derecho al veto! El mensaje es durísimo: no sólo la Franja de Gaza (pues las violencias cotidianas de los colonos al amparo del ejército ocupante en Cisjordania aceleran cada día la destrucción) sino toda Palestina es el experimento que probó el altísimo umbral de sometimiento del orden internacional a la política de los estados canallas. Sigue el Caribe en la mira: Venezuela, Cuba, que hoy están aquí homenajeados. (Hollywood tiene la mala costumbre de hacer su propia versión de películas clásicas del mundo, ese espíritu del “remake” de la segunda guerra mundial se mudó a la Casa Blanca).

Insaciable Moloch. México no será socio en la sedicente “junta de paz”… pero será observador. Esperamos que esa labor de “observación” se implemente con sanciones (¡embargo!) y hechos concretos que detengan el genocidio. Porque de otro modo… será cómplice de uno de los momentos más vergonzosos de la historia: de un “remake” que no nos dejará lugar para el lamento.

Quisiera destacar la humildad inherente a la ética y poética de la Flotilla: sus integrantes siempre aseguraron que los únicos héroes son las y los palestinos, que son Maestros de vida para toda la humanidad. Desobediencia civil, acción no violenta, la flotilla (la que hoy premiamos y también la que se prepara para salir pronto) me recuerda a este profundo y bello pasaje de Levinas, que leo como un conjuro contra el belicismo avergonzado de la fragilidad humana:

Para lo poco de humanidad que adorna la tierra es necesario un aflojamiento de la esencia en segundo grado: en la guerra justa declarada a la guerra, temblar e incluso estremecerse en todo instante por causa de la misma justicia. Es necesaria esta debilidad. Es necesario este aflojamiento sin cobardía de la virilidad por lo poco de crueldad que nuestras manos repudiarán.

Plegaria que abraza la vulnerabilidad humana (el hecho de ser heribles): acciones como la Flotilla Sumud clavan una H en el corazón de la palabra dando a luz a la vulner(h)abilidad. Mascarón de proa de todas las flotillas, será el “aflojamiento sin cobardía de la virilidad” (amuleto, conjuro para desactivar la prepotencia y detener un genocidio imparable).

En nombre de este gran humanista mexicano, el premio Carlos Montemayor hoy le dice a todo México y al mundo que se niega a dar vuelta la página: que allí donde dice “plan de paz” debe leerse “colonialismo genocida”, que seguir “observando” de brazos cruzados es complicidad y que el 7 de octubre de 2023, tal como revelan los archivos Epstein, se concretó el despojo de la parte correspondiente a la Franja de Gaza del yacimiento de gas Leviatán. Hace poco escribí que hoy, como los jóvenes de “La naranja mecánica”, el mundo está horrorizado frente a las pantallas: la diferencia es que nuestra permanencia es voluntaria. La Flotilla Sumud es parte de aquellos que tiraron las pantallas y se lanzaron en barquitos al mar por ese “poco de humanidad que adorna la tierra”. Hoy México les agradece otorgándole este premio nacional.

¡La liberación de Palestina será la liberación de la humanidad!