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El Foro Consultivo y Tecnológico y el vasallaje del neoliberalismo

Leonardo Meza Jara

El Foro Consultivo y Tecnológico se fundó el año 2002, durante el gobierno panista de Vicente Fox. Este instituto que ha quedado en medio del escándalo, es un centro de pensamiento que se ha construido a partir de circuitos donde se entrecruzan los intereses del saber (grupos de científicos) y del poder (grupos de interés ideológico-político o económico) de los actores neoliberales. El saber (lo científico) se convierte en poder para beneficiar determinados intereses ideológicos, políticos o económicos. A su vez, el poder (ideológico-político o económico) alimenta y retroalimenta sus fundamentos y su funcionamiento a través de la producción de un determinado saber, que le resulta conveniente. Se requiere entonces, desentrañar los circuitos donde se traslapan el saber y el poder en la era del neoliberalismo.

La integración del Foro Consultivo y Tecnológico deja en claro en correlato intelectual-empresarial-gubernamental en los años de la era neoliberal:

“El FCCyT está integrado por una Mesa Directiva formada por 20 representantes de la academia y del sector empresarial: 17 de ellos son titulares de diversas organizaciones y 3 pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y son electos por sus pares para esta posición…” (“Evaluación de las actividades del Foro Consultivo Científico y Tecnológico. 2009-2013”, FCCyT AC). 

No es que la ciencia sea estrictamente neoliberal. Más bien, el neoliberalismo ha sabido construir una serie de circuitos de saber y de poder en los que quedan anudados:

1] Los intereses privados y los intereses públicos, donde los primeros se benefician de los segundos. En la era neoliberal de la ciencia hay que seguirle la huella a las maneras en que se anudan los intereses privados del empresariado y los intereses públicos de carácter gubernamental. La fundación en los últimos años de “Foros”, “Asociaciones civiles”, “Centros de investigación”, “Redes”, etc. es un mecanismo para legalizar y para financiar proyectos de investigación científica, donde la convergencia de lo privado y de lo público se inclina estratégicamente en beneficio de las causas neoliberales. En la era neoliberal las relaciones entre lo privado y lo público aparentan desplazarse a la vista de todos, pero en los sótanos del poder los correlatos entre lo privado y lo público se dan entre sombras que requieren ser develadas a cada paso.

2] El pensamiento de los investigadores científicos y los intereses de los operadores del neoliberalismo, donde los integrantes del SNI (Sistema Nacional de Investigadores) se convierten en consejeros del Príncipe. Los intelectuales que orbitan alrededor del SNI siguen siendo los consejeros del Príncipe. Pero hay que tener claro que en las décadas neoliberales se han transformado tres cuestiones en esta relación de consejería: A] la figura del Príncipe (el poder gubernamental) se forma ahora por un compadrazgo entre las élites económicas y las élites gubernamentales; B] los intelectuales ya no son filósofos o escritores, sino que se forman en los territorios de la investigación científica donde las figuras del SNI y el CONACYT resultan claves y; C] las maneras de relacionarse entre los intelectuales (investigadores del SNI) y el Príncipe (el poder económico-gubernamental) se han transformado y funcionan ahora bajo la modalidad de una compleja red de redes, donde se entrecruzan intereses intelectuales, políticos y financieros.

3] Bolsas de dinero de diferente procedencia, que sirven para financiar proyectos científicos. Los proyectos que se financian tienen que ver con los intereses en turno. En la producción del conocimiento científico no hay una neutralidad ideológica o política, sino que la ciencia se produce en función de intereses coyunturales. El financiamiento que ha recibido el Foro Consultivo y Tecnológico ha sido público y también privado, del gobierno federal y de gobiernos estatales, del poder ejecutivo y del poder legislativo, etc. El pensamiento científico se materializa a partir del anudamiento de bolsas de dinero para impulsar determinados proyectos, cuyos intereses resultan convenientes a determinados actores intelectuales, empresariales o gubernamentales. Para analizar los mecanismos de financiamiento del Foro Consultivo y Tecnológico hay que seguir la ruta del dinero, mucho más allá de su legalidad (la licitud jurídica de la ciencia) y mucho más allá de la presunta inocencia o neutralidad de la ciencia (la pureza ética de la ciencia). Los proyectos científicos tienen beneficiarios directos o indirectos que se juegan en los circuitos de intereses del ajedrez neoliberal en América Latina.

Los tres anudamientos descritos (el de los intereses públicos al servicio de los privados, el de los intelectuales que se convierten en consejeros de los Príncipes del neoliberalismo y, el de las bolsas de dinero que sostienen determinados proyectos de investigación con determinados beneficiarios) se han desplazado por una serie de mecanismos jurídicos (de legalización), presupuestales (de financiamiento) y político-mediáticos (de enmascaramiento ideológico-político) que muestran un rostro amable. Hay que tener claro, que la manera en que ha funcionado el Foro Consultivo y Tecnológico pudiera ser legal, pero no es ética. El financiamiento gubernamental a este Foro pudiera ser viable, pero en un país donde el problema de la pobreza es insultante, cada peso gastado requiere ser inscrito en una lógica ética y humanista. El Foro Consultivo y Tecnológico puede ser maquillado o enmascarado respecto a sus formas de funcionamiento, pero hay que desenmascarar las maneras en que el pensamiento científico ha sido capturado por los circuitos de intereses neoliberales. Este Foro es una compleja maquinaria donde lo científico se vuelve ideológico y político en una era dominada por el neoliberalismo. Esta instancia es un mecanismo de financiamiento de la ciencia que está inscrito en un complicado circuito que desemboca en las alcancías del neoliberalismo latinoamericano y mundial. 

Los operadores del neoliberalismo que juegan el papel de científicos, políticos o empresarios, han sabido construir sofisticados circuitos de anudamiento como los descritos. Lo que se requiere, es desanudar estos circuitos. En los años recientes en México, se han publicado dos libros que analizan a profundidad los mecanismos a partir de los cuales la ciencia ha quedado convertida en un territorio de vasallajes de los intereses neoliberales: “Conocimiento y poder. Las ideas, los expertos y los centros de pensamiento (Salas-Porras Solulé, 2018) y “El cartel de la reforma educativa. Redes conceptuales, institucionales y operativas” (Rivera Ferreiro, González Villarreal y Guerra Mendoza, 2019)…

 

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