De vuelta a La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo de Karl Polanyi
- Polanyi, Karl, La gran transformación. Orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo, México, Fondo de Cultura Económica, 2021.
Cristhian Gallegos Cruz
El presente trabajo tiene por objetivo ofrecer una reseña crítica de La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo de Karl Polanyi.[1] El libro se publicó por primera vez en 1944, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial que se caracterizó, entre otras cosas, por la generalización de la violencia entre naciones, por un sistema financiero que atravesó por una seria crisis y la lucha ideológica representada a través de los binomios democracia-totalitarismo, capitalismo-socialismo. Es importante tener en cuenta que Polanyi escribió desde Europa, pero se enfocó en el caso de Inglaterra, lo cual tiene implicaciones, tanto en el tipo de análisis que esbozó, como en las categorías utilizadas, pues quizá en el fondo su preocupación principal respecto al origen de lo que denominó el mercado autorregulado, buscó explicar la crisis política y económica experimentada en el primer tercio del siglo XX.
En las siguientes páginas expongo algunas claves de lectura conceptual y de las ideas principales de La gran transformación que, en mi consideración, merecen atención por su pertinencia a la discusión de la economía política contemporánea. Específicamente, recupero la propuesta respecto a que el punto nodal de la transformación se logró, en parte, porque se impuso a casi todo, la lógica de la mercantilización, que va del manejo de la tierra, el trabajo de los obreros, la forma de concebir a la naturaleza, las relaciones de los seres humanos hasta las relaciones entre las naciones. Por la riqueza temática de La gran transformación, las líneas esbozadas aquí representan apenas un modesto análisis que espero pueda ilustrar la posición teórica del autor, así como su utilidad para pensar problemas actuales, por ejemplo, las fallas de los mercados autorregulados no siempre responden a la lógica económica que pondera su autonomía, sino son influenciadas por cuestiones sociales y políticas.[2]
¿Cuál transformación?
La gran transformación es una extensa obra que se encuentra dividida en tres apartados denominados como “El sistema internacional”, “Surgimiento y caída de la economía de mercado” y “El avance de la transformación”. En términos generales, la obra se plantea hacer una crítica a la idea del mercado autorregulado que economistas clásicos como Adam Smith, David Ricardo, Thomas Robert Malthus sostuvieron como un hecho natural, coherente y esencial para el desarrollo de las sociedades modernas.[3] El mercado autorregulado se entendió como un sistema económico que estaba dirigido, regulado y controlado exclusivamente por los precios del mercado que imponía la oferta y la demanda. En este sentido, el mercado autorregulado funcionaba sin interferencia de normas morales, sociales o estatales.
Polanyi puso en duda este principio a través de la tesis donde sostuvo que “la idea de un mercado autorregulado implica una utopía absoluta. Semejante institución no podría haber existido en ninguna época sin aniquilar la sustancia humana y natural de la sociedad; habría destruido físicamente al hombre y transformado su ambiente natural en un páramo”.[4] Como se sabe, cuando se habla de utopía se presenta una paradoja porque mientras el pensamiento proyecta un espacio donde es posible fundar un orden perfecto, empíricamente ese lugar no existe. Aun así, la utopía opera como el puente indispensable para la crítica de lo que existe y la apertura de lo que aún no es.
Y en Polanyi, se puede notar en distintos pasajes de la obra en la referencia a la utopía que representa el mercado autorregulado, así como una fuerte crítica a los principales supuestos de la teoría económica clásica, que para Adam Smith, supone la existencia de la mano invisible que no sólo regula la actividad del comercio, sino que impulsa el comportamiento egoísta de los individuos en la búsqueda de su propio interés.[5] Para Polanyi no es posible la existencia del mercado autorregulado con autonomía, instituciones y leyes propias que estén separadas de la sociedad, más bien, considera al mercado como una práctica, un tipo de relación que se genera en la sociedad, siendo ésta la que determina su desarrollo.[6] Aquí se puede identificar un primer concepto central en el trabajo de Polanyi, denominado por distintos investigadores como “incrustamiento” que “expresa la idea de que la economía no es autónoma, como sí lo debe ser según la teoría económica [clásica], sino está subordinada a la política, la religión y a las relaciones sociales”.[7]
Precisamente, las relaciones van a articular todas sus reflexiones sobre la transformación. En el primer apartado, “El sistema internacional”, se estudian las circunstancias que permitieron el desarrollo de la primera guerra, la gran depresión, la política del New Deal y la aparición del fascismo en la primera mitad del siglo XX. De acuerdo con Polanyi, la gran transformación tiene lugar por el colapso de la civilización del siglo XIX, la cual se sustentaba en cuatro las instituciones: el sistema de balance de poder, el patrón internacional oro, el mercado autorregulado y el Estado liberal.[8]Todas estas instituciones estaban interconectadas, pero cuando Polanyi se pregunta por la duración de la paz durante el periodo comprendido de 1815-1914 destaca que es insuficiente una explicación basada únicamente en el sistema de balance de poder que evitaba la guerra a gran escala, permitiendo a las naciones poderosas coaccionar a las pequeñas o impulsar una serie de relaciones diplomáticas para alcanzar un bien superior como la paz.
El autor considera que también es fundamental tener en cuenta el papel desempeñado por la banca internacional en el mantenimiento de la paz, pues operaba como un tipo de organización política y económica. “El secreto del éxito en el mantenimiento de la paz en general residió, indudablemente, en la posición, la organización y las técnicas de finanzas internacionales”.[9] Evidentemente, la banca internacional no tuvo como objetivo principal ser un instrumento para garantizar la paz, más bien funcionó de tal manera por la influencia que tenía en países grandes como pequeños, los cuales vieron condicionados los préstamos e inversiones económicas en sus industrias por la evaluación de su comportamiento bélico en el concierto entre las naciones europeas que fue decisivo para dar continuidad a la paz.
Es interesante contrastar esta idea con el planteamiento que hace Arthur Birnie respecto al desarrollo del comercio internacional, pues desde su perspectiva permite la unificación de los mercados y disuelve la influencia política de las naciones.[10] Y es que la transformación del comercio también afectó las formas de producción de los bienes, ya que en el interior de las naciones proliferaron una variedad de empresas especializadas y se reconfiguraron los sistemas monetarios nacionales, algunos adoptaron el patrón oro. De acuerdo con Polanyi, todos estos cambios permitieron visualizar hacia finales del siglo XIX una especie de “paz artificial” porque las guerras continuaron desarrollándose a menor escala, lo que no había era una confrontación bélica entre potencias; sin embargo, tan pronto como el sistema financiero y el patrón oro dieron certeza en el valor de la monera nacional, se fracturó la paz.
Así se llegó al primer tercio del siglo XX, denominados por Polanyi como “los años veinte conservadores, los años treinta revolucionarios” porque se añoraba el restablecimiento de los elementos antes mencionados con los que se aseguraba la paz. El autor nos dice que el conjunto de cambios a nivel económico y político no sólo llevaron a la inestabilidad financiera (la gran depresión) sino que se rompió por completo el sentido de las relaciones humanas, y lo más importante es que, por primera vez, las necesidades se supeditaron a cuestiones materiales. De ahí que cuando estalló la crisis económica de 1929, “los hombres y las mujeres en todas partes parecían considerar la moneda estable como necesidad de la sociedad humana”.[11] Se trató de un asunto donde las personas, para estar seguras de que el valor de los billetes se mantuviera estable, apostaron por el regreso a la adopción del patrón oro a nivel internacional, en ello precisó Polanyi, radicó el aspecto conservador de la época.
No fue solamente restablecer el funcionamiento del patrón oro como parte del sistema económico internacional, también implicó dar seguridad frente a un horizonte lleno de incertidumbre. La sociedad perdió de vista que las cuestiones monetarias en realidad respondían a cuestiones políticas y no estaban adscritas la lógica natural del mercado. Frente a esa condición de incertidumbre, cuestiones como el trabajo, la soberanía y la paz de las personas, en mayor escala a las naciones, quedaron a expensas de la estabilidad de la moneda.
Para decirlo con Marx, todo sistema de relaciones sociales se transformó en una mercancía.[12] Así pues, Polanyi planteó de manera magistral que la irrupción del fascismo tenía que ser considerada como efecto directo del modelo económico de libre mercado y como parte del intento por reconstruir las relaciones sociales en la primera mitad del siglo XX. Todo esto sirvió para que Polanyi sostuviera que “los orígenes del cataclismo descansan en el esfuerzo utópico del liberalismo económico para establecer un sistema de mercado autorregulado”.[13]
Por su parte, en el segundo apartado, “Surgimiento y caída de la economía de mercado”, se planteó la aparición de la economía de mercado como respuesta a una serie de “dislocaciones” fundamentadas en los comienzos de la revolución industrial. Precisamente, el autor resaltó que este acontecimiento fue utilizado por los teóricos del libre mercado para la subordinación de las creencias humanas y sociales al funcionamiento de los mercados autorregulados.[14] En varios momentos trató de diferenciar el proceso de la revolución industrial y sus efectos sociales de aquella interpretación que hizo el liberalismo económico, cuyo análisis de ese acontecimiento se dio en términos estrictamente económicos. En esta parte coincide con Hobsbawn al señalar como efectos perversos de la revolución industrial la desincorporación de la estructura social del sistema tradicional, la creación de una sociedad individualista, la transformación del trabajo artesanal por la manufactura de la fábrica, el deterioro de las condiciones de vida de las clases trabajadoras, así como la implantación de un razonamiento utilitarista en la sociedad.[15]
En La gran transformación se sugiere que el origen del mercado autorregulado se da por la creación de varias cuestiones: el desarrollo del mercado de trabajo interno, la interconexión de los mercados internacionales, la imagen de un hombre que persigue intereses económicos y la adopción de la naturalidad de las desigualdades sociales. La parte más importante de esta lectura es que la revolución industrial permitió todo esto, además, creó condiciones para la mercantilización de la fuerza del trabajo del obrero y de la tierra como fuente primaria para la producción.[16]
Como se ha dicho, la idea del mercado autorregulado como un sistema que está dirigido por los precios del mercado tiene un elemento psicológico del que es difícil escapar y desarraigar del imaginario social. Contra esta idea luchó Polanyi, por eso intentó demostrar que en las sociedades primitivas lo económico era parte del subsistema social. Nuevamente, el autor cuestionó la tesis de Adam Smith respecto a que, en las sociedades primitivas también existían una serie de actividades lucrativas.[17] En La gran transformación se sostuvo que en las sociedades primitivas no existió la noción de ganancia o de riqueza, más bien sobresalían las relaciones sociales.
En ese sentido, hay dos principios que organizaron el comportamiento en sociedades primitivas. La primera era la reciprocidad, entendida como la obligación social de dar a la familia o cualquier persona que haga un favor. La segunda fue la redistribución que estuvo relacionada con el hecho de compartir con el jefe de la tribu una parte de lo que se producía. Se puede decir que son un conjunto de principios de conducta social que regularon los intercambios comerciales, pero se alejaron de la lógica del mercado autorregulado.[18]
La ruptura del sistema de las sociedades primitivas llevó a concebir la cuestión social en función de la economía. Años más tarde, en ese fenómeno también se articularon una serie de luchas, formas de resistencia en los que se objetó que la sociedad se convirtiera en un apéndice del mercado en el siglo XVIII. Un ejemplo importante es la Ley de Speenhamland de 1875, con la que los jueces trataron de mejorar las condiciones de pobreza en las que vivían las personas trabajadoras, condición que derivaba de los problemas ocasionados por la mercantilización a raíz de la revolución industrial que referencié en líneas anteriores. La derrota de este movimiento es para Polanyi, el punto de inflexión para la consolidación del pensamiento económico a favor del mercado autorregulado, con lo cual se estableció un sistema en el que el individuo fue despojado de su entorno social ─para utilizar la expresión de Marx─, dejando su porvenir a las leyes económicas de la oferta y la demanda.[19]
A esto hay que agregar que, el mercado autorregulado no surgió de manera espontánea, sino en el sentido que sugiere la reflexión de Polanyi, fue diseñado y relacionado con la política. A decir de Ramón Cota Meza, “las grandes decisiones políticas que lo habilitaron fueron la conversión de la tierra, el trabajo y el dinero en “mercancías ficticias”. Son ficticias porque la tierra es la naturaleza de la que dependemos todos, el trabajo es actividad socialmente valiosa, y el dinero debe ser sólo un medio de intercambio. La transformación de estos bienes en mercancía es política”.[20]
Por otro lado, en la tercera parte “El avance de la transformación”, hay que destacar la reflexión sobre la libertad en una sociedad compleja. Según Polanyi, la actividad económica con sus implicaciones en el razonamiento utilitarista interfirió en la posibilidad de libertad de los individuos. La libertad en sentido económico no contribuyó al progreso, sino a la destrucción del ambiente y las formas de elección en la sociedad. El autor propuso salir de esa “jaula de hierro” creada por el libre mercado y por el Estado porque “el individuo debe estar en libertad de seguir los dictados de su conciencia sin temer a los poderes a los que pudieran habérseles confiado”.[21] La libertad individual despojada de la naturaleza económica aportó al redescubrimiento de la sociedad, desde la cual el mercado es un medio más de las relaciones sociales.
¿Qué conceptos son útiles?
Ahora bien, como se ha dicho, para abordar la cuestión del mercado autorregulado, Polanyi enfatizó su crítica en las doctrinas económicas clásicas y describió un proceso denominado como “gran transformación” que afectó la composición de la civilización europea. La gran transformación llevó a cambios en distintos órdenes sociales, abarcando a las ideas sobre el hombre, los comportamientos de los individuos, las ideologías políticas e instituciones sociales y económicas. Justamente, hizo un esfuerzo importante para demostrar que esas modificaciones no respondieron a la naturaleza pasional que impuso la economía a las personas, noción sostenida por la teoría económica capitalista concebida por Adam Smith.[22]
A partir de ello, no es casual que en las reflexiones vertidas en La gran transformación destaque, precisamente, el escaso uso de la categoría capitalismo, en aquellos años donde escribió Polanyi era muy socorrida tanto por el liberalismo económico como por la teoría económica marxista, precisamente ésta última la remite a un sistema basado en la explotación del obrero por parte de los dueños de los medios de producción, es decir, la burguesía.[23] De acuerdo con Gareth Dale, el desuso de la categoría capitalismo por parte de Polanyi se dio porque en su análisis puso atención a los intercambios y a las interacciones sociales en lugar de los conflictos causados por la explotación del obrero y la lucha de clases, aspectos en los que enfatizó la teoría marxista. De ahí que, en su lugar, aparecieran conceptos como economía de mercado o sistema de mercado con los que Polanyi buscó apuntalar su crítica al liberalismo económico y a la idea de mercado autorregulado.[24] Sin embargo, hay que advertir que el autor no renunció del todo, tampoco negó la influencia de la teoría económica marxista, pero tomó su distancia de ella, la moldeó para elaborar un análisis que fue de lo económico a lo político, de lo antropológico a lo histórico.
Conclusiones
Para finalizar, se puede decir que La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo tienen como mérito ofrecer una historia diferente del desarrollo del mercado autorregulado. A través de distintos pasajes que dan cuenta de la teoría económica y del pensamiento económico, así como político, se vislumbraron los cambios que sirvieron para desmontar maneras de concebir al mundo, las relaciones sociales, desestructurar la organización social e impulsar una visión en la que la economía domina todos los aspectos de la vida social. A través de un dialogo con otras perspectivas teóricas, Polanyi reconfiguró la idea del mercado autorregulado para demostrar que ésta no mantiene su autonomía, más bien está condicionada por las relaciones políticas y sociales, además, señaló que la existencia del mercado autorregulado es imposible.
Es importante decir que el trabajo de Polanyi da pistas para interpretar situaciones del tiempo presente, por ejemplo, la continuidad de la idea del mercado como autónomo de la sociedad y del Estado. En otro sentido, los aportes teóricos de La gran transformación van más allá de la descripción de un modelo, abona a una historia del pensamiento económico que pone atención a procesos históricos, antropológicos y socioeconómicos. La propuesta de Polanyi puede permitir el desarrollo de nuevas interpretaciones que cuestionen los principios fundamentales de la teoría económica clásica.
[1] Polanyi, Karl, La gran transformación. Orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo, México, Fondo de Cultura Económica, 2021.
[2] Stiglitz, Joseph. E, “Prólogo”, en Karl Polanyi, La gran transformación. Orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo, México, Fondo de Cultura Económica, 2021, pp. 11-20.
[3] Clement, Norris C. y Pool, John C., “Desarrollo de la teoría capitalista”, en Economía. Enfoque América Latina, México, McGraw-Hill, 2007, pp. 63-78.
[4] Polanyi, La gran transformación, 2021, p. 65.
[5] Smith, Adam, Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones, México, Fondo de Cultura Económica, 1990.
[6] Cota Meza, Ramón, “La gran transformación: el fantasma de Polanyi”, en Literal Magazine, 17 de marzo de 2022, <https://literalmagazine.com/la-gran-transformacion-el-fantasma-de-karl-polanyi/>, [8 de octubre de 2022].
[7] Block, Fred, “Introducción”, en Karl Polanyi, La gran transformación. Orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo, México, Fondo de Cultura Económica, 2021, p.42.
[8] Polanyi, La gran transformación, 2021.
[9] Ibid., 2021, p.72.
[10] Birnie, Historia económica de Europa (1760-1933), México, Fondo de Cultura Económica, 1949.
[11] Polanyi, La gran transformación, 2021, p. 86.
[12] Clement y Pool, “La crítica marxista”, en Economía. Enfoque América Latina, México, McGraw-Hill, 2007, pp. 79-99.
[13] Ibid., 2021, p. 92.
[14] Block, “Introducción”, 2021, p.42.
[15] Hobsbawn, Eric, Industria e imperio. Una historia económica de Gran Bretaña desde 1750, Barcelona, Ariel, 1977.
[16] Marx, Karl, El capital, México, Siglo XXI Editores, 2009.
[17] Smith, Investigación sobre la naturaleza, 1990.
[18] Polanyi, La gran transformación, 2021, pp. 108-109.
[19] Ibid., pp.138-177.
[20] Cota Meza, “La gran transformación”, 2022.
[21] Polanyi, La gran transformación, 2021, pp. 311.
[22] Clement y Pool, “Desarrollo de la teoría capitalista”, 2007.
[23] Clement y Pool, “La crítica marxista”, 2007.
[24] Dale, Gareth, “Karl Polanyi’s Great Transformation and the Countermovement to Capitalism”, en Jacobin, 4 de junio de 2021, < https://jacobin.com/2021/04/karl-polanyi-the-great-transformation-neoliberalism-countermovement-capitalism>. [Consulta: 25 de noviembre de 2022].