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Apostillas a “¿La ley no se consulta?” de Cesar Martínez.

CE, Intervención y Coyuntura

Cesar Martínez en su ensayo “¿La ley no se consulta? Consulta popular y democracia legítima”[1], resalta el “miedo a la transformación de un orden jurídico degradado tras más de 30 años en déficit de legitimidad”. Como bien muestra el autor, este miedo no es gratuito. Al replantear la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) la pregunta original de la consulta por:

¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?

Uno de los primeros señalados tendrían que ser precisamente los encargados de hacer respetar ese orden jurídico. Solo en materia de electricidad, a partir de 1992 se otorgaron concesiones a particulares basadas en sucesivas reformas a la llamada «legislación secundaria», contraviniendo lo establecido en la ley superior, el Artículo 27 de la Constitución. Dichas concesiones fueron otorgadas por la Comisión Reguladora de Energía, pero el mecanismo fue impuesto con la complicidad de todos los órdenes de gobierno.

El 25 de abril de 2002, luego que el gobierno foxista promulgó un decreto (en 2001) mediante el cual se pretendía ampliar la venta de “excedentes” de los generadores particulares, hasta por el 50% de su capacidad instalada, la SCJN emitió una resolución que declaró inconstitucional el reglamento de la Ley de Servicio Público de Energía Eléctrica (LSPEE) avalado en dicho decreto, señalando que los permisos privados otorgados por la Comisión Reguladora de Energía (CRE) constituyen “un verdadero fraude”.

Aquel fue el único momento en que el poder judicial señaló al poder legislativo e, implícitamente al ejecutivo, que esos permisos violaban a la Constitución y convocó a los legisladores para adecuar las leyes en el marco constitucional. No obstante, cientos de permisos se siguieron otorgando hasta 2013, fecha en que se promulgó la mal llamada reforma energética.

Ello suscita una inquietud: al abrir la SCJN al esclarecimiento las decisiones políticas tomadas por los “actores políticos”, ¿se incluye a todos los dirigentes políticos, funcionarios, organismos e instituciones cuyos representantes, habiendo jurado cumplir y hacer cumplir la constitución, tergiversaron el sentido ésta? ¿Ello incluye a los tres poderes y no solo al ejecutivo, sino al legislativo y judicial? Si es así, solo en materia de electricidad (y petróleo) sería necesario investigarlos o, como dice Andrés Manuel, “ver hacia adelante y poner un punto final, pero con el compromiso de la no repetición”.

Ese es el dilema de la consulta del 1º de agosto: saber, mediante eso que llamamos democracia representativa, lo que piensa “el pueblo” al respecto.

Otro tema, que plantea César Martínez es la conexión existente entre clase media y corrupción, en donde expone una una idea poderosa: “…hay un sector de la clase media que intenta desesperadamente cambiar su antiguo rol de clase de apoyo para ejercer por sí misma el rol de clase reinante a partir de sus compulsiones de poder como fuerza reaccionaria”. Buscando una respuesta a la pregunta-conclusión ¿qué hacemos con la clase media? César concluye que queda resistir, sin violencia, con “las formas ideológicas del pueblo”, como plantea “la lucha de clases del siglo 21”. Ante ello cabe la pregunta: ¿Es esto posible o, simplemente es la única vía factible ante la mermada fuerza social de la izquierda en nuestro país?

Ante ello vale la pena recordar el libro de Oriol Malló, El cártel español Historia crítica de la reconquista económica de México y América Latina (1898-2008), que en su quinto capítulo “Secuelas mexicanas (2). El cártel y el Peje”, confronta el desarrollo de la pequeña burguesía mexicana, que tiene uno de sus principales componentes en la clase media burocrática, surgida en los tiempos del tiempos del desarrollo estabilizador. Para ello, Malló toma como punto de partida el estudio de Gabriel Careaga[2] en los 70, hasta la mitad de la primera década de los 2000. Malló analiza y documenta las causas que permitieron el fraude del 2006, mismas que permitieron explotar los miedos de la clase media, y la incapacidad de ésta para superarlos por sí misma.

El viernes 23 de julio, Andrés Manuel resumió lo mismo al revisar autocríticamente lo sucedido en 2006[3], mostrando que ello lo llevó a centrar su política exactamente en lo que dice César Martínez: acompañar y acompañarse del pueblo y fortalecer sus sentimientos. Algunos, de manera pragmática, creyeron que sin una base de apoyo concreta, basada en los grupos sociales o de poder, este gobierno no podría superar los embates de la burguesía. Sin embargo su receta, “trabajar organizando al pueblo desde abajo”, hasta hoy le ha funcionado. Ello implica giras extenuantes cada semana, con visitas “a ras de suelo” a todos los puntos cardinales, a veces acompañado de funcionarios para que “en campo” se tomen los acuerdos necesarios para resolver las cuestiones que resultan; otras veces solo, para “supervisar” obras y entrevistarse con los trabajadores que las realizan.

La lectura del libro de Malló es interesante por varios motivos, uno de ellos es el calibre de las batallas avecina en el terreno del rescate de las empresas estratégicas, Pemex y CFE, en donde jugarán un papel fundamental sectores de la “clase media burocrática”, sin abandonar “las formas ideológicas del pueblo”, que también tendrán que pasar de la resistencia a la acción. No cabe duda que vivimos tiempos «interesantes».

Referencias.

Oriol Malló, El cártel español Historia crítica de la reconquista económica de México y América Latina (1898-2008), Ediciones Akal, 2011. Madrid, España

[1] Cesar Martínez, “¿La ley no se consulta? Consulta popular y democracia legítima” en Intervención y Coyuntura. Revista de Teoría y Crítica Política, 20 de julio del 2021. https://intervencionycoyuntura.org/la-ley-no-se-consulta-consulta-popular-y-democracia-legitima/

[2] G. Careaga, Mitos y fantasías de la clase media en México, Ciudad de México, Editorial Joaquín Moritz, 1977, pp. 66-67.

[3] A pregunta de una reportera de Contralínea: https://youtu.be/t_zmHLcHGdY?t=4440