image_pdf

AMLO, el provinciano, y la Cumbre de las Américas

CE, Intervención y Coyuntura

La idea del provicianismo tiene mala fama. José Martí habló del provinciano vanidoso que pensaba que su aldea era el mundo. Frente al universalismo humanista del procer cubano, las versiones más extendidas recurren a esta figura como un verdadero insulto: el provinciano es la peor negación del cosmopolita neoliberal. Ha sido así como parte de la oposición comprendió la política exterior de AMLO, encaramada en la lógica de que la “mejor política exterior es la política interior” y, sobre todo, en un ambiguo principio de respeto a la autodeterminación, que le permite conquistar autonomía en un entorno conflictivo y convulso.

AMLO es, efectivamente, un provinciano, su actual posición frente a la Cumbre de las Américas lo reafirma. Sin embargo, contrario a lo que se piensa, no es esta una debilidad sino una fortaleza. En qué sentido es el presidente un provinciano, en la medida en que, desde un lugar determinado, desde unas condiciones específicas y a partir de unos intereses particulares, enfrenta al mundo. No es un provinciano encerrado en su aldea, es, por el contrario, un provinciano que lee al mundo desde su propio espacio.

Las notas periodísticas recientes lo confirman: a Estados Unidos le resulta un golpe que México no se presente y que aliente una pequeña rebelión entre los países centroamericanos, pues el elemento migratorio no es exclusivamente de política exterior, es ante todo, política interior. Ahí, el provicianismo de AMLO gana de nuevo. Para Estados Unidos superar ambas dimensiones resulta complejo, dadas los clivajes naturales de un país formado por migraciones amplias.

Incluso un “periodista” lleno de clichés como Bravo Regidor, habla de lo “fascinante” del entorno. Y es que, leyendo claramente la crisis del capitalismo americano, AMLO ha logrado, momentáneamente, inclinar la balanza. Sin romper, ni enfrentar directamente, apuesta a un cambio de las reglas del juego.

Mencionamos a Bravo Regidor, porque en sus textos plagados de lugares comunes, recurre al artilugio del haragán intelectual asumiendo que lo natural es que AMLO asumiera una posición “anti-imperialista”, pues al final, lo que demostraría esta coyuntura es que el presidente se alinearía como Cuba, Venezuela y Nicaragua. Aquí, el provincialismo actúa nuevamente en forma positiva. AMLO lee la crisis del capitalismo norteamericano, pero no es ciego frente a la dependencia de la economía mexicana frente a su vecino, ni a la importancia fronteriza crucial. Así, le pese a los derechistas ansioso de ver a AMLO como un anti imperialista consumado o a los izquierdistas puros –troskos y cías–, que reclaman desde la inocuidad política, AMLO propone salvar lo que queda del capitalismo norteamericano.

El discurso dado en Cuba es claro en ese sentido:

Además, no veo otra alternativa ante el crecimiento exponencial de la economía de otras regiones del mundo y la decadencia productiva de toda América. Aquí repito lo que he expresado al presidente Biden en más de una ocasión. Si la tendencia económica y comercial de las últimas tres décadas se mantiene –y no hay nada que legal o legítimamente pueda impedirlo–, en otros treinta años, para 2051, China tendría el dominio del 64.8 por ciento en el mercado mundial y Estados Unidos solo entre el 4 y hasta el 10 por ciento, lo cual, insisto, sería una desproporción  económica y comercial que resultaría inaceptable para Washington y que mantendría viva la tentación de apostar a resolver esta disparidad con el uso de la fuerza, lo cual sería un peligro para todo el mundo.[1]

Enfoque provinciano: sí. Porque la distribución del mercado mundial en ese escenario deja a México y a buena parte de las economías latinoamericanas, en la intrascendencia absoluta. Contra Martí, a quien AMLO cita y sabe de memoria, podemos decir que su provincialismo no es vanidoso, es, por el contrario, profundamente político: o Estados Unidos cambia o sucumbe.

[1] https://presidente.gob.mx/discurso-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-en-su-visita-a-cuba/