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“A por fin, dormir en tierra”: Homenaje póstumo de Punto Crítico a José Revueltas.

Jaime Ortega
Víctor Hugo Pacheco
Javier Sainz

En aquel 14 abril de 1976, cuando fallece José Revueltas, diversas voces se alzaron para recordarlo. Una de ellas fue la revista Punto Crítico que tenía como director a Adolfo Sánchez Rebolledo, a Daniel Molina Álvarez como jefe de redacción, a Raúl Álvarez Garín como administrador, y a Eberto Novelo como diseñador. Asimismo, estuvieron ligados a ese proyecto Fausto Burgueño, Roberto Escudero, Gilberto Guevara Niebla, Félix Hernández Gamundi, Salvador Martínez de la Roca, Rolando Cordera, Juan Felipe Leal, Israel Galán, Gilberto Guevara Niebla, Héctor Gatly, Elena Poniatowska, Oscar Oliva, María Antonieta Rascón, Magdalena Galindo, Santiago Ramírez, Carmen Benítez, Carmen Galindo, Manuel Gálvez, Miguel Breceda, Abelardo Hernández, Arturo Guzmán, Pablo Pascual, Eduardo Valle, entre otros.

 

Si bien hubo cambios en su dirección y consejos, la revista fue creada por diversos sectores que en el marco del movimiento estudiantil de 1968 participaron, unos como representantes ante el Consejo General de Huelga, otros como militantes de otras organizaciones. Para muchos de ellos aquel movimiento fue el lugar donde conocieron a José Revueltas, aunque varios de ellos ya lo conocían de sus históricas confrontaciones que dieron pie a su expulsión del Partido Comunista Mexicano (PCM). El grupo de Punto Crítico, aunque marginal, expresa bien el sentir de lo que, con cierta desproporción, algunos han llamado Nueva izquierda. Principalmente porque estos politizados jóvenes no se sumaron a la lucha armada ni buscaron nuevos sujetos sociales. Si bien mantuvieron un pie en la política universitaria, la revista respondió a la firme creencia de que era en el seno de la clase obrera, donde se decidían los destinos de la nación y de la revolución.

 

La interacción que tuvo Revueltas con estos jóvenes, en el marco del movimiento estudiantil, es complicada. Con algunos, como Roberto Escudero, fue cercano, como se puede dar cuenta en su propuesta de que el duranguense fuese escuchado en el seno del CNH, pero con otros, tuvo enfrentamientos por su propuesta de autogestión académica, la cual fue leída como un llamado al regreso a clases sin haber ganado nada del pliego petitorio. 

 

A pesar de dichas diferencias, en el número 53 de Punto Crítico, aparece un suplemento en homenaje póstumo a Revueltas, quien ahora se disponía a “dormir en tierra”. Estos jóvenes lo recuerdan como un “revolucionario que dedicó su vida a la defensa apasionada y sin tregua de la verdad [y como] uno de los mejores intelectuales de nuestro tiempo, una vida y una obra comprometidas, sin detrimento de una u otra causa, con el arte y con la revolución”.

 

Asimismo, recuperan su desacuerdo con el PCM con la noción de coexistencia pacífica que toleraba la posesión de armamento nuclear por las naciones socialista, así como su juicio de la inviabilidad del desarrollo de guerrillas urbanas. Así, la revista dice: “Porque José Revueltas pertenece ya a la historia, PUNTO CRÍTICO transcribe, por su valor documental y en la medida que lo permite el espacio, la grabación de los homenajes luctuosos”.

 

Punto Crítico recupera las voces que concurrieron para despedirse de Revueltas en el Auditorio Justo Sierra / Che Guevara de la UNAM. Entre ellas se recuperan las de Luis González de Alba, Roberto Escudero, Eli de Gortari, con quienes compartió los pesares del presidio en Lecumberri. Juan de la Cabada, quien recuerda aquel mitin del 7 de noviembre de 1930, donde su amigo, José Revueltas, sostenía una bandera roja que se negó a bajar ante la llegada de la policía, lo cual le significó su primera estancia en el presidio.

 

Asimismo, en el Panteón Francés donde fue enterrado el 15 de abril de 1976, se rescatan las palabras de otros de los compañeros del duranguense, como las de Enrique González Rojo, quien recordó a Revueltas como un luchador ejemplar de la clase obrera, del estudiantado del 68 y de los revolucionarios mexicanos. El entrañable amigo del escritor, Martín Dosal, en un tono distinto, condena que no se supo “apreciar en vida, no [se] supo apreciar en su presencia, lo que José Revueltas representaba en su contacto directo con nosotros para nuestra transformación”. También en ese momento se recuperó el ahora conocido episodio en donde Víctor Bravo Ahuja es callado por la multitud, y en especial por Dosal, quien le reclama que a pesar de haber sido compañero de Revueltas en la Secretaría de Educación Pública, no hizo nada para ayudar a su liberación.

 

El suplemento también incluyó una “antología política mínima” con fragmentos de su alegato de defensa, así como la última declaración que firmó Revueltas junto con varios de los presos políticos procesados en el movimiento estudiantil de 1968.


Hacemos este rescate de aquél suplemento para conmemorar, no sólo el 106 aniversario del nacimiento de José Revueltas, sino también aquella revista que fue heredera de las reivindicaciones políticas del movimiento de 1968, e intentó ser un cruce intencionado entre la radicalización estudiantil y el movimiento obrero. Si bien la década de los sesentas fue una de pugna para Revueltas con diversos grupos, lo cierto es que para la década de 1970 era más un ícono que parte de alguna expresión política. De ahí el sugerente puente trazado con Punto Crítico.