Sobre Libercomunismo
- Emiliano Brancaccio. Libercomunismo. Scienza dell’utopia, Milano, Feltrinelli, 2026, 174 p.
Luis Martínez Andrade
Universidad Católica de Lovaina, CriDIS.
En el acápite Elementos de política, Antonio Gramsci sostiene que, entre los elementos que suelen ser olvidados, por cierto “las cosas más elementales”[1], se encuentra la relación entre gobernados y gobernantes. Es en la formación de los dirigentes, según el pensador sardo, en donde cabe preguntarse si se quiere mantener la existencia de gobernados y gobernantes o, por el contrario, se desea crear las condiciones bajo las cuales desaparezca la necesidad de dicha división. Frente al auge de los populismos autoritarios y ante la férrea dictadura del mercado es necesario recuperar la visión marxista para analizar de manera crítica las transformaciones de la formación hegemónica. En ese sentido, el libro que nos presenta Emiliano Brancaccio, profesor de economía política en la Universidad de Nápoles Federico II, es una valiosa contribución para la defensa de las verdaderas libertades democráticas.
Compuesto por trece textos cortos y algunos apuntes para un “Manifiesto”, el libro de Brancaccio muestra por qué el comunismo (il comunismo è o lo zombie di questo nostro tempo di sangue) sigue provocando terror no solo entre los grandes propietarios del capital sino también entre los intelectuales orgánicos de los organismos internacionales (FMI, BM, OMC, etc.).
Frente a los epígonos del filósofo francés Jean-François Lyotard y del economista turco Daron Acemoğlu, Brancaccio retoma de Karl Marx la ley de la acumulación capitalista para mostrar la manera cómo el proceso de la centralización del capital está transformando las diversas esferas de la realidad: económica, social, política y psicológica (p. 36). Como sabemos, la centralización del capital es la tendencia a la unión de capitales existentes y la absorción de pequeños capitales por los grandes reduciendo así el número de capitalistas. En ese sentido, el papel de la competencia y del crédito es central en la creación de monopolios.
En la línea de los aportes de Piero Sraffa, Brancaccio analiza tres niveles en los que podemos apreciar la influencia del “régimen colonial esocapitalista”: la investigación científica, la sostenibilidad ecológica y la construcción de la paz (p. 49). Sobre la investigación científica, Brancaccio aduce las implicaciones del capital en “el modo de producción de la ciencia” (p. 53), esto es, muestra el papel de la subsunción real del trabajo intelectual. De la ciencia del pueblo hemos pasado a la ciencia contra el pueblo. En lo que refiere a la sostenibilidad ecológica del capitalismo verde, Brancaccio está convencido que solo una “planificación ecológica nacional e internacional” (p. 163), en el espíritu comunista, es la única alternativa. Finalmente, al abordar la construcción de la paz, el autor sostiene que la guerra moderna es siempre y puramente una guerra capitalista. De ahí la importancia de recuperar “el momento Lenin”, es decir, la importancia de emplear la categoría de imperialismo (p. 99) para entender los conflictos bélicos en curso.
El ascenso de figuras de la extrema derecha como Donald Trump, Jair Bolsonaro, Silvio Berlusconi, Giorgia Meloni o Narendra Modi por mencionar solo algunas, ha orillado a algunos investigadores a examinar la temática del populismo. Ahora bien, el texto de Brancaccio revela que la tendencia a la concentración política en pocas manos (expresión del autoritarismo) va de la mano con la concentración del poder económico (el famoso 1% de la población). Por tanto, las reformas propuestas por la actual clase política solo sirve para reforzar la reproducción orgánica del capital, al tiempo, que mina las poquísimas libertades democráticas que restan. De ahí el urgente llamado por la expropiación pública del gran capital centralizado.
En el 2023 fue publicada la versión en español del Manifiesto Ecológico Político de Bruno Latour y Nikolaj Schultz en la que sus autores pugnaban por “una nueva cultura de los vivientes”[2]. Más allá de su verborrea posmoderna (la cual suele generar atracción principalmente entre militantes del ambientalismo de los ricos en Europa, sea dicho de paso) resulta significativo que estos autores soslayen los antagonismos y las contradicciones propias de la actual formación social hegemónica. Por su parte, Emiliano Brancaccio no duda en exponer la dinámica del capital y, por tanto, a designar a sus sepultureros: el sujeto de la planificación colectiva.
[1] Antonio Gramsci, Maquiavelo y Lenin. Notas para una teoría política marxista, México, Diogenes, 1980, p. 24.
[2] Bruno Latour y Nikolaj Schultz, Manifiesto ecológico político. Cómo construir una clase ecológica consciente y orgullosa de sí misma, Madrid, Siglo XXI, 2023, p. 71.