PVEM. Partido político minoritario
Dr. Max Ortega [1]
En los albores del neoliberalismo aparecieron hechos inéditos que contribuyeron a configurar el nuevo escenario político nacional. El cambio de patrón de acumulación de capital[2]. La crisis del PRI y la reorganización de las elites políticas[3]. El desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación de masas y las formas modernas de control social[4]. El reconocimiento del problema ambiental y la contaminación urbana[5]. El surgimiento de los partidos verdes en Europa y EE. UU[6]. Y la aparición en México del PVEM[7].
Creación y registro electoral del PVEM
En el contexto antes señalado, se creó en 1986, el Partido Verde Mexicano, mismo que cinco años después, en 1991, sería conocido como Partido Verde Ecologista de México.
Su historia es sabida. En 1979, en el sur de la ciudad de México, se constituyó una pequeña brigada que pugnaba por la carencia de servicios que experimentaban los vecinos de los Pedregales de Coyoacán, de la cual algunos miembros ayudarían posteriormente a crear, entre 1983 y 1984, la Alianza Ecologista Nacional, con el objetivo de combatir el deterioro ambiental. Dentro de las tareas principales de esta Alianza Ecologista Nacional se buscó rescatar el parque ecológico Emiliano Zapata, y se luchó contra la precariedad en términos hídricos en la colonia Santa Úrsula, a un costado del Estadio Azteca. Finalmente, el ex priista, Jorge González Torres, fundó en 1986, el Partido Verde Mexicano, una vez que, como resultado de la declinación del poder de su suegro, Emilio Martínez Manatou[8], se le cerraron las posibilidades de hacer carrera en el PRI. Sin tener registro electoral, el Partido Verde participó en las elecciones federales de 1988, como parte del Frente Democrático Nacional, y de su candidato presidencial, Cuauhtémoc Cárdenas. Después del fraude electoral y la imposición de Carlos Salinas de Gortari, se alejó del neocardenismo y del PRD, para participar individualmente, con registro condicionado en las elecciones de 1991. Al no alcanzar el mínimo requerido del 1.5% de la votación, quedó fuera del sistema de partidos. Pero un año después, recuperó el registro, luego de que el INE dijera que había realizado 167 asambleas en todo el país. Así, el 13 de enero de 1993, el PVEM recibió su registro definitivo.
Con escasos resultados, volvió a participar en la contienda electoral de 1994. Su candidato presidencial,Jorge González Torres, obtuvo un total de 327, 313 votos (0. 93% de la votación total); 470, 951 votos (1. 36%) en la elección de diputados federales; y 473, 742 votos (1. 34%) en la elección de senadores. Lo que lo dejó al PVEM sin representación alguna en el Congreso Nacional.
En 1997, el PRI perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Por lo que para seguir ejerciendo el control legislativo se vio necesitado de nuevos aliados. Esta coyuntura electoral coincidió, casualmente, con que el PVEM había triplicado su votación, al obtener 1, 105 922 votos (3. 62% de la votación total), y tener acceso a la Cámara de Diputados por primera ocasión, al ganar ocho curules[9]. A partir de ese momento, el PVEM tendría, entre otras funciones, la de operar como partido bisagra.
Coaliciones electorales
La elección presidencial de 1994 y sus resultados, fueron para el PVEM, un aviso urgente de la necesidad que tenía de apoyarse en fuerzas políticas mayores, que le permitieran conservar el registro electoral, sobrevivir y hacer que prosperaran sus intereses privados. A partir de este reconocimiento empezó la historia de sus coaliciones electorales[10].
Al amparo de los artículos 88 y 89 de la Ley General de Partidos Políticos[11], el Verde recurrió al mecanismo de las coaliciones electorales. En el proceso electoral del 2000 fue parte de la Alianza para el Cambio (PAN y PVEM) con la que Vicente Fox Quezada, ganó la Presidencia de la República. Pero, al no recibir los cargos prometidos, rompió con el Ejecutivo, y se convirtió a partir del 2001, en crítico y opositor del PAN y aliado del PRI[12]. Esta alianza con el partido hegemónico duró 15 años, de 2003 a 2018. Durante todos estos años, el PVEM operó como un firme y decidido defensor del neoliberalismo y sus políticas. Persuadido de las bondades de estas, hizo de todo. En 2012 y 2015, por ejemplo, incurrió en conductas ilegales durante la veda electoral, pagando a artistas e influencers para que emitieran propaganda. Y utilizó empresas fantasmas para financiar actividades y costear actos de campaña[13].
Estos 15 años años de aliado subordinado del PRI y fiel defensor del neoliberalismo y sus políticas, no fueron vanos, lo colmaron de beneficios políticos, electorales y económicos.
Derrotada la coalición Todos por México (PRI, PVEM y PANAL) en 2018, el PVEM reorientó, una vez más, sus alianzas electorales. Desde los inicios de la LXIV Legislatura, se dedicó a cortejar a Morena, otorgándole en la Cámara de Diputados, los cinco diputados necesarios para que consiguiera el control parlamentario. Más tarde, partir del 6 de junio de 2021, se sumó a la coalición Juntos Hacemos Historia (Morena y PT). Logrando con este giro partidario que sus ganancias sobrepasaran lo esperado. Si en 2018 había obtenido 11 diputados federales, en 2021, recibió 43 diputados federales[14].
Con la excepción de 2015, el numero de diputados federales obtenido con anterioridad por el PVEM, había sido muy menor: 1997: 8; 2000: 17; 2003: 17; 2006: 19; 2009: 21; 2012: 28; 2015: 47; 2018: 16; 2021: 43. Y 77 en 2024[15].
En materia de gubernaturas, las coaliciones electorales, también fueron muy productivas para el PVEM. En 2012, ganó Chiapas; en 2021, San Luis Potosí; y en 2022, su intervención en Quintana Roo fue determinante.
Familia dirigente
La principal característica de la estructura organizacional del PVEM, desde que obtuvo el registro electoral definitivo, fue la concentración del poder en manos de la familia González Torres. En efecto, durante ocho años (1993 – 2001), el presidente nacional del partido fue Jorge González Torres. Y luego, de 2001 a 2011, su hijo, Jorge Emilio González Martínez (“Niño Verde”), mantuvo directamente la misma presidencia por diez años más.
Para no desdecir las supuestas bondades de la “transición democrática” y para hacer menos notorio el hecho de que las decisiones del PVEM eran tomadas por una familia, se recurrió a la reingeniería interna. Para tal fin, se concentraron todas las determinaciones importantes (aval a las candidaturas y aprobación de las coaliciones electorales, entre otras) en la Comisión Política Nacional, integrada por 24 consejeros, dos de los cuales eran los expresidentes de la familia González Torres. Los otros 22 consejeros, eran: Manuel Velazco Coello, Arturo Escobar y Vega, Jesús Sesma Suárez, José Alberto Couttolenc Buentello, Sara Isabel Castellanos Cortés, Esveida Bravo Martínez, Alejandro Agundis Arias, Gabriela Aguilar García, Erika Bautista Flores, Francisco Elizondo Garrido, Elisa Uribe Anaya, Remberto Estrada Barba, Heidi Aguilar García, Renán Eduardo Sánchez Tajonar, Ana Patricia Peralta de la Peña , Diego Guerrero Rubio, Tyara Schleske de Ariño, María del Carmen Peralta Vaqueiro, Alejandra Chedraui Peralta, Nayeli Arlen Fernández Cruz, Arturo Álvarez Angli y Beatriz Manrique Guevara[16]. Así, a pesar del barniz democrático, estatutario, siguieron prevaleciendo los intereses familiares, los de los parientes, y los de los amigos.
Entre 1997 y 2018, el PVEM acreditó a a 172 legisladores familiares (154 diputaciones y 18 senadurías). De los 172 legisladores familiares, 28 fueron reelectos, es decir, el 16. 27 por ciento del total.
Las diputaciones y senadurías se concentraron en un puñado de familias. Familia González – Martínez Manautou Couttolenc Buentello: Jorge Emilio González Martínez, hijo de Jorge González Torres (diputado en 1997 – 2000 y 2006 – 2009; y senador en 2000 – 2006 y 2012 -2015). El primo de Jorge Emilio, Antonio Arévalo González (diputado federal en 2000 -2003, 2006 – 2009 y 2015 – 2018). El suegro de Jorge Emilio, José Alberto Couttolenc, padre de Mari Couttolenc Buentello (legislador de la ALDF en 2009 – 2012 y legislador mexiquense en 2012 – 2015). Y su cuñado, José Alberto Couttolenc Buentello (diputado federal en 2015 – 2018).
Familia Agundis Arias – Velazco Rodríguez: Veronica Velazco Rodríguez (diputada federal en 1997 – 2000, 2006 y 2009; y senadora en 2000 – 2006). Su esposo Francisco de Paula Agundis Arias (diputado federal en 2000 – 2003 y senador en 2006 – 2012). Dos hermanos de Verónica, Guillermo Velazco Rodriguez (diputado federal en 2003 – 2006) y Gilberto Velazco Rodríguez (diputado federal en 1997 – 2000, postulado por el PRI). Alejandro, hermano de Francisco de Paula Agundis Arias, y cuñado de Verónica, también fue diputado federal en 2003 -2006.
Otros beneficiados con diputaciones fueron Arturo Escobar y Vega, compañero de la universidad de Jorge Emilio González Martínez; Javier Orozco Gómez, presidente de la Cámara de la Industria de Radio y Televisión; Tomás Torres Mercado, ex perredista y ex secretario de gobierno de Amalia García, ex gobernadora de Zacatecas; Ninfa Salinas, heredera del Grupo Salinas y Gloria Lavara Mejía, ex coordinadora de la bancada verde en la Cámara de Diputados, etcétera[17].
Los presidentes nacionales designados después de 2011, fueron parte también de ese circulo familiar y de amistades varias del “Niño Verde”: Arturo Escobar y Vega (2011 – 2015); Carlos Alberto Puente (2015 – 2020) y Karen Castrejón (2020 – 2025)
Consideraciones finales
1. En el PVEM predominan los intereses de un grupo de familias conocidas, parientes cercanos y amigos. Dichos intereses se han evidenciado, casi siempre, como opuestos a la democracia y a la Nación.
2. Los partidos minoritarios como el PVEM se sustentan en las coaliciones electorales, los plurinominales, el nepotismo y los acuerdos de beneficio mutuo con grupos empresariales inclinados a la obtención de utilidades mediante la instrumentalización de las instituciones políticas. La telebancada, ejemplifica esto último.
3. La permanencia de los partidos menores suele justificarse con el argumento de que son necesarios para la supervivencia del pluralismo y la representación política. Pero la realidad es otra. Lo único que personifican es el predominio de poderosas redes familiares encuadradas en macizos intereses corporativos.
No son defensores de ideología alguna. No promueven un determinado proyecto de nación. Y tampoco contribuyen a la construcción de la representación política nacional.
4. La disminución del financiamiento público y del poder político de los partidos minoritarios, lejos de disminuir la calidad de la democracia, ayudaría a su desarrollo.
5. Las coaliciones electorales han sido para el PVEM, a lo largo de 25 años de participación electoral, la clave de su permanencia, enriquecimiento y uso faccioso de los espacios de poder político. Sin las coaliciones tal vez ya no existiría. Ellas, sin embargo le han dado vida. Tal y como ocurrió en su alianza con el PAN en el 2000; con el PRI entre 2003 y 2018; y con Morena, desde 2021 hasta 2025.
6. La estrategia de las coaliciones le ha permitido al PVEM, además de la obtención de diputaciones y senadurías, el control de las gubernaturas de Chiapas (2012 y 2024), San Luis Potosí (1921), y ejercer una influencia determinante en la elección del gobierno de Quintana Roo (2022).
7. Para el 2027, el PVEM se propone conservar bajo su influencia, los gobiernos de Quintana Roo y San Luis Potosí. Y aprovechar los desacuerdos de Morena en Zacatecas, Guerrero, Sinaloa y CDMX, principalmente, para conseguir nuevos espacios de poder político.
Son estos propósitos políticos la explicación de las presiones en Nuevo León, el anuncio de candidaturas propias para la gubernatura de Zacatecas y Guerrero, los anuncios constantes de su decisión de contender en 2027 en forma independiente, la postulación anticipada de candidatos propios, como en Querétaro, el condicionamiento de la alianza con Morena, a que este partido acepte a los candidatos del Verde, nominados solamente por el Verde, como en la BC (Mexicali), y los nuevos acercamientos con el PRI de Alito en el congreso de la CDMX.
8. La estrategia de presión, tensión política y negociación de cargos, no es nueva en la historia del PVEM. Ha sido la constante practicada en sus alianzas con el PAN, PRI y Morena. Y puesta en acto, una vez más, por la cercanía del proceso electoral de 2027.
9. La lucha en contra de la corrupción ha sido, y sigue siendo, el planteamiento programático principal del partido Morena. En él descansa, en muy buena medida, su legitimidad política. Lo que le impide, o deberá impedirle, seguir siendo la plataforma electoral de quienes una y otra vez, han practicado y defendido los principios y valores del viejo régimen, la compra de votos, el clientelismo, la mezcla de los negocios privados con la política, el nepotismo crónico y la violación sistemática de la normatividad electoral existente.
[1] Doctor en Ciencia Política
[2] Enrique Cárdenas Sánchez, El largo curso de la economía mexicana. De 1780 a nuestros días, Fondo de Cultura Económica / El Colegio de México, México, 2015, pp. 640 – 698; y David Ibarra, Testimonios críticos, Cántaro Editores, México, 2001, pp. 3 – 29.
[3] Carlos Enrique González Velázquez, “PRI: el partido de la crisis progresiva”, en Ana Alicia Solís de Alba, Enrique García Márquez y Max Ortega (Coordinadores), La sucesión presidencial en el año 2000 y su contexto, Editorial Itaca, México, 2000, pp. 77 – 97; Carlos Enrique González Velázquez, “Crisis y rearticulación del PRI”, en Ana Alicia Solís de Alba, Enrique García Márquez, Max Ortega y Abelardo Mariña Flores (Coordinadores), El primer año del gobierno foxista, Editorial Itaca, México, 2002, pp. 139 – 151; Enrique González Velázquez, “El PRI y la reforma del Estado””, en Ana Alicia Solís de Alba, Max Ortega, Abelardo Mariña Flores y Nina Torres (Coordinadores), Globalización. Reforma neoliberal del Estado y movimientos sociales, Editorial Itaca, México, 2003, pp. 139 – 151; Miguel Basáñez, La lucha por la hegemonía en México, 1968 – 1980, siglo veintiuno editores, México, 1981, pp. 48 – 80; Arnaldo Córdova, La revolución y el Estado en México, Ediciones Era, México, 1989, pp. 207 – 267; Roderic Ai Camp, La política en México, siglo veintiuno editores, México, 1995, pp. 126 – 147; y Ramón Alberto Garza, Dinastías. Dos familias, una nación, Editorial Planeta Mexicana, México, 2024, pp.136 – 142.
[4] Pierre Bourdieu, Sobre la televisión, Editorial Anagrama, España, 1997, 138 pp.; Giovanni Sartori, Homo videns. La sociedad teledirigida,Taurus, España, 159 pp.; Miguel Roiz, La sociedad persuasora. Control cultural y comunicación de masas, Ediciones Paidós Ibérica, España, 277 pp.
[5] Enaidy Reynosa Navarro, Crisis ambiental global. causas, consecuencias y soluciones prácticas, segunda edición,Múnich, GRIN Verlag GmbH, 2015, 50 pp. Recuperado de <https://www.aacademica.org/ern/16. pdf>
[6] Movimiento verde y partidos verdes. Recuperado de <https://www-ebsco-com.translate.goog/research-starters/political-sc…es?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc&_x_tr_hist=true> ; Benedetta Eleodori, “Partidos verdes en el mundo: origen éxitos y fracasos”, 2018, 8 pp. Recuperado de <https://www.vidasostenible.org/partidos-verdes-en-el-mundo-origen-exitos-y-fracasos/ ; y Daniel Cohn – Bendit, ¿¡ Contra los partidos políticos!?, Los libros de la catarata, España, 2013, pp. 41 – 68.
[7] sinembargo, Daniela Barragán, “ El PVEM es rey del oportunismo sin ideología, lo mismo va de PAN a PRI que a Morena”, 15 de septiembre de 2022. Recuperado de <https://www.sinembargo.mx/4253647/el-pvem-es-rey-del-oportunismo-sin-ideologia-lo-mismo-va-de-pan-a-pri-que-a-morena/ >; y Partido Verde Ecologista de México, “Nuestra historia está marcada por la trayectoria de nuestros ideales”. Recuperado de < https://www.partidoverde.org.mx/historia-partido-verde>
[8] El priista, Emilio Martínez Manautou, fue un importante latifundista de Tamaulipas, y destacado político, que además de diputado, senador, gobernador de su estado, y secretario de Salubridad y Asistencia, fue secretario de la Presidencia de la República, durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz.
[9] Gabriel Corona Armenta, “Partido Verde Ecologista de México: selección de candidaturas y resultados obtenidos en las elecciones federales de 2021”, en Ma. Aidé Hernández García y Guillermo Rafael Gómez Romo de Vivar (Coordinadores), Elección de candidaturas en los partidos políticos de México, Universidad de Guanajuato, México, 2024, pp. 16 y 17.
[10] “Durante los dos sexenios (2000 y 2006) del Partido Acción Nacional (PAN) realizó 51 alianzas electorales. A saber, 39 con el PRI, cinco con las izquierdas -Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Partido del Trabajo (PT)-, en Nuevo León (1997), Tlaxcala, Veracruz y Aguascalientes (1998), cuatro con el PAN, en Hidalgo y Estado de México (1999), Distrito Federal (2000) y Yucatán (2001)” (Rita Balderas, “Chiapas, en 2015: la estrategia del Partido Verde Ecologista de México”, en Rosa María Mirón Lince (Coordinadora), Los estados en 2015. Resultados y alcances de la reforma político electoral 2014, UNAM / TEDF / IEDF / Ediciones La Biblioteca, p. 308.
[11] Ley General de Partidos Políticos, edición del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, México, 29 de diciembre de 2020, p. 66. En esta Ley publicada en 2014, se establecieron tres tipos de coalición: coaliciones totales, parciales y flexibles.
[12] Manuel Larrosa Haro y Karen Mayum López Santillán, “Capítulo 13. Partido Verde Ecologista de México: una fuerza en ascenso”, en Becerra Chávez, Larrosa Haro y Santiago Castillo, (Coords.) Elecciones y partidos políticos en México, 2012, Universidad de Guadalajara, 2014, pp. 264 y 265.
[13] Gabriel Carmona Armenta, “Partido Verde Ecologista de México: selección de candidaturas y resultados obtenidos de las elecciones federales de 2021”, en Ma. Aidé Hernández García y Guillermo Rafael Gómez Romo de Vivar (Coordinadores), op. cit., pp. 126 – 128; y Paula Sofía Vázquez Sánchez y Juan Jesús Garza Onofre, La mafia verde. Traición, política y escándalos del Partido Verde Ecologista, Ediciones Culturales Paidós, México, 2023, pp. 121 -125 y 178 -181.
[14] Víctor Manuel Reynoso Angulo, “El PAN y sus coaliciones en 2021 y 2022. Nueva línea de fractura y vida interna”, en Ma. Aidé Hernández García y Guillermo Rafael Gómez Romo de Vivar (Coordinadores), op. cit., p. 149.).
[15] Alberto Espejel Espinoza, “El Partido de la Revolución Democrática (PRD) en las elecciones internas de 2021, entre la condición minoritaria y la desaparición”, en Ma. Aidé Hernández García y Guillermo Rafael Gómez Romo de Vivar (Coordinadores), op. cit., p. 218.
[16] Gabriel Corona Armenta, “Partido Verde Ecologista de México: selección de candidaturas y resultados de las elecciones federales de 2021”, en Ma. Aidé Hernández García y Guillermo Rafael Gómez Romo de Vivar (Coordinadores), op. cit., p.121.
[17] Esteban David Rodríguez, Los dueños del Congreso. Historias de dinastías, y tráfico de influencias en el poder Legislativo mexicano, Editorial Planeta Mexicana, 2015, pp. 66 – 69.