Las elecciones legislativas colombianas del 8 de marzo de 2026. Radiografía de la victoria en un país fragmentado

Héctor Hernán Díaz Guevara

Universidad Nacional Autónoma de México

El día 8 de marzo de 2026 fueron las elecciones legislativas colombianas, como es usual, estos comicios no solo son un pulso al gobierno en curso —el de Gustavo Petro Urrego (2022-2026)— sino que permiten dilucidar con claridad el rumbo político que seguirá el país de cara a las presidenciales del 31 de mayo. A estos dos interrogantes, al del juicio que la ciudadanía hizo del gobierno y al del futuro del país, intentaremos acercarnos en este breve ensayo.

El balance del gobierno Petro según las urnas

La gobernabilidad del gobierno Petro ha sido errática y no se limitó a los conflictos dentro de su propio gabinete sino que, contrario a la narrativa oficial de que el legislativo no le permitió sacar las reformas que tenía en mente, lo cierto es que el presidente sí tuvo el control del legislativo pero perdió las mayorías al poco tiempo de estar en el poder.[1] Por otra parte tampoco encontró fácil transformar el caudal político que le llevó al solio de Bolívar en 2022 en un poder territorial durante las elecciones regionales de 2023 donde apenas ganó —ya sea directamente o en coalición— 2 de los 32 departamentos del país. Del mismo modo su iniciativa política estrella, de la Paz Total no solamente naufragó en su objetivo de sentar a la mesa a los distintos actores del largo conflicto armado colombiano, sino que fue incapaz tan siquiera de poner un freno al asesinato de líderes sociales en el país donde, por citar los datos más recientes, fueron ajusticiados 155 personas que tenían papeles destacados dentro de la defensa de sus comunidades, un 9% más que el año anterior.[2]

Todos estos problemas se cebaron con la popularidad de Petro llevándolo a mediados de 2025 a tener cifras de aprobación muy bajas, en torno al 30%,[3] que eran semejantes a las de Iván Duque (2018-2022) que cerró su gobierno con un 27% de favorabilidad entre la población.[4] Empero, lo cierto es que en el lapso final de su gobierno Gustavo Petro logró revertir dicha tendencia negativa y subir hasta un nada despreciable 49.1% a finales de febrero de 2026.[5]

Las razones para la subida en su popularidad son varias, lo primero es que desde finales de 2025 el país está en medio de un panorama económico estable, donde el aumento histórico en las importaciones se vio compensado con un precio más bajo del dólar,[6] donde la inflación se mantuvo controlada y se marcó un récord en la recepción de remesas de la boyante diáspora colombiana en el exterior.[7] A estas condiciones que ofrecieron un panorama estable se le suman dos acciones políticas del gobierno que impactaron positivamente en su aprobación: uno, la estrategia en torno al aumento del Salario Mínimo Legal Vigente (SMLV); y dos, el arreglo con Donald Trump.

Estos dos puntos que aparentemente no guardan mayor relación entre sí pueden explicar de buena forma el relato que acompañó al Pacto Histórico. Por una parte la acción unilateral de Gustavo Petro de subir el SMLV en Colombia en un 23% anunciada el 30 de diciembre de 2025 —elevándolo a la cifra simbólica de dos millones de pesos, alrededor de quinientos dólares estadounidenses— constituyó el incremento más grande de la historia reciente del país y con ello, ciertamente un alivio en los bolsillos de quienes detentan este ingreso. Sin embargo, hay dos subtextos en esta medida, uno, que son apenas el 10% de colombianos quienes ganan esta cifra; y dos, que el presidente debe concertar esta negociación con otros sectores pues hay antecedentes en 2016 de que cuando esta decisión no responde a criterios técnicos el Consejo de Estado puede decretar como irregular el trámite y pedir que sea revisado, tal y como efectivamente sucedió pocas semanas después.

Sin embargo, como estrategia política fue muy efectiva y Petro logró reencauzar su discurso social y mover el espectro político del país sobre esta discusión, donde la oposición siendo consciente de lo impopular que podría ser posicionarse en contra de aumentar el SMLV manifestó su apoyo a la medida aunque con matices.[8]

La segunda, su cambio en la postura frente a Trump pues durante el año 2025 estuvo caracterizada por una marcada oposición y denuncia —que iba desde su política en Palestina hasta las deportaciones de inmigrantes— haciendo del gobierno norteamericano una especie de némesis de las políticas que buscaba representar la Casa de Nariño. Sin embargo, la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 que en un primer momento indicaba que llevaría a una ruptura irreversible entre Washington y Bogotá se transformó en una oportunidad política para el presidente colombiano quien se reunió con su homólogo estadounidense el 3 de febrero de 2026.

Este encuentro dio un parte de tranquilidad a la relación bilateral por la cordialidad expresada entre las partes —que siempre debería primar en este tipo de encuentros— pero sobre todo porque el presidente colombiano implícitamente respaldó la postura norteamericana, llegando a ofrecer el territorio nacional como apoyo para la reactivación económica de Venezuela de la mano de Estados Unidos así como su disposición de seguir apoyando la lucha contra el narcotráfico.[9] Lejos quedaron los reclamos para que Washington regresara a Maduro para ser juzgado en Caracas que llegó a lanzar después del bombardeo de Caracas.

El realineamiento colombiano dentro de la Doctrina de Seguridad de Estados Unidos no fue en todo caso lo más exitoso de su visita a la Casa Blanca si lo comparamos con el hecho de que fortalecer la amistad con Washington le quitó en buena medida la narrativa a la oposición, sobre todo al sector más extremo que es el encarnado por Abelardo de la Espriella. Este abogado, cercano las posturas más agresivas del trumpismo, llegó a señalar que la presidencia de Petro ponía a Colombia en la diana de Washington y que destruía las relaciones con su más relevante aliado económico y estratégico en la región.[10] El reencauzamiento de las relaciones con Estados Unidos por los canales institucionales pocas semanas antes de elecciones sin duda también han tenido un impacto positivo en la mejora de la imagen de Petro y su popularidad; pensamos que estos elementos son indisolubles del buen resultado del Pacto Histórico en las referidas elecciones del 8 de marzo.

El rumbo del país

Lo cierto es que tras este primer pulso el partido de gobierno, el Pacto Histórico estuvo lejos de ser castigado y se ratificó como la primera fuerza política del país aumentando 5 escaños a los que tenía previamente, logrando así tener la nada desdeñable cifra de 25 senadores de los 108 que conforman la cámara alta.

No obstante, no es del todo cierta la narrativa de la victoria contundente que anuncian los medios oficiales y sus simpatizantes;[11] por el contrario, una vista detallada ofrece la imagen de un país polarizado pues el segundo partido con la votación más alta es la formación del expresidente Álvaro Uribe que se hizo con 17, sumando también 5 más a los logrados en la legislatura anterior; en síntesis, el resultado de las elecciones en cuestión muestran un país que tomó postura en favor de los dos partidos que el ciudadano fácilmente identifica con el gobierno y la oposición. O dicho de otro modo: quien sea que se haga con la presidencia tendrá que negociar fuertemente con un abanico de formaciones políticas que podrán influir con fuerza en las decisiones del próximo gobierno que, por lo visto, tendrá aún más dificultades que las que tuvo Petro para conformar las mayorías que tuvo en su primera legislatura.[12]

El espectro de la polarización deja con un futuro incierto a las opciones de centro, de izquierda y derecha, que no sean las del Pacto Histórico cuyo candidato, Iván Cepeda tiene casi seguro su paso en la primera vuelta al ser de lejos el favorito en las encuestas que lo ubican en torno al 35% de favorabilidad; o las del Centro Democrático cuya candidata, Paloma Valencia salió fortalecida tras su elección; mientras que De la Espriella, que puede ver comprometido su futuro si los sectores que le apoyaban deciden irse con la opción representada por Valencia.

En todo caso, como se ve, ninguno de los candidatos cuenta con la fuerza para imponerse en la primera vuelta de las presidenciales y tendrán que aguardar a la segunda vuelta en junio de 2026 para poder hacerse a la victoria donde, probablemente, el resultado sea tan apretado como los 3,1% de ventaja que Petro obtuvo sobre su contendiente en los comicios de 2022.

Este matiz es importante porque puede invitar a pensar que, lejos de lo que la narrativa  de un triunfo contundente por parte del gobierno, lo que hay es un escenario en disputa donde los contendientes a izquierda y derecha del espectro tienden a la polarización y a reforzar su mensaje de cara a sus propios seguidores, muy notable —y simbólico— en el caso de Cepeda apostando por Aida Quilcué: una mujer indígena del Cauca, víctima de la violencia armada y senadora desde 2022 que por una parte es un reconocimiento a su trayectoria pero que dentro del tablero político puede ser visto como un mensaje de reafirmación escogiendo una fórmula vicepresidencial dentro de sus propias huestes y no como consecuencia de un cálculo político que le permita ampliar su mensaje a sectores distintos. No es un detalle menor que Quilcué sea del mismo departamento que tiene la mayor cantidad de líderes sociales asesinados en el último lustro[13]sino que también sea el lugar de origen de Valencia, vinculada a una de las familias más poderosas de la región.

El dominio de lo simbólico tiene un peso particular en la política, más aún en la construcción de un contradictor. Su peso se exacerba si consideramos que los programas cada vez ocupan un lugar menos relevante dentro de las campañas políticas tan así es que Cepeda ganó la consulta interna de su partido en octubre pasado sin presentar uno; de forma semejante hizo Valencia. De la Espriella por su parte en su página web pareciera más preocupado por desligarse de su relación con el testaferro del chavismo, Alex Saab,[14] o del sonado caso de la estafa piramidal DMG[15] antes que por presentar alguna propuesta concreta. De los pocos candidatos que presentan una serie de propuestas a discusión en su página de campaña al momento de las elecciones del 8 de marzo es Sergio Fajardo, que no se encuentra entre los favoritos para pasar a segunda vuelta.[16]

La razón para no otorgar mayor peso a la agenda programática responde a varias razones, generalmente asociadas a que su lanzamiento es un acto de campaña más, presentada en la recta final de las elecciones. Sin embargo, no deja de llamar la atención respuestas como la de Cepeda quien al ser preguntado por su programa responde que el mismo lo ha ido presentando de forma gradual en sus mítines;[17] es decir, son propuestas pensadas para ser oídas por su propia militancia y no tanto para que sean discutidas por el país.

El problema que esto presenta es que varios de los problemas fundamentales de Colombia no pasan por profundizar en los argumentos de un grupo sino en construir puentes con los otros, pero estos difícilmente se pueden comenzar a establecer si no se han expresado con claridad los argumentos para hacer frente al futuro del país. Por ejemplo, de cara al problema de seguridad el candidato oficial insiste en el camino trazado por su antecesor en torno a la Paz Total[18] del que algunos medios llegaron a presentarlo como su “arquitecto”.[19] La propuesta de Valencia, igualmente inexistente, puede intuirse como un regreso a las políticas de seguridad de su mentor Álvaro Uribe (2002-2010), caracterizadas por un apoyo al combate militar que dejó en un segundo plano el respeto a los derechos humanos tanto como las causas del conflicto, empero, le granjearon al gobierno una gran popularidad en una población que veía a las guerrillas como el principal problema del país pero recrudeciendo las consecuencias de la guerra de baja intensidad en la periferia.

Lo cierto es que hoy por hoy si bien un 30% de los colombianos, según Invamer, ve la inseguridad como el principal problema del país, un 18,4% ve al desempleo y la economía como el segundo problema, seguido de cerca por las necesidades básicas insatisfechas con un 14,6%.[20] Esto quiere decir que sea cual sea el énfasis de los candidatos deberán hacer frente a un hecho: y es que son las condiciones económicas y la pobreza en su conjunto representan el principal problema del país.

Ante ello la propuesta económica del líder en las encuestas Iván Cepeda parece girar en torno a que en Colombia se construya un “capitalismo productivo” que en sus palabras “significa que haya una redistribución de la riqueza pero donde esa redistribución sirva a la prosperidad de la sociedad”.[21] Las políticas redistributivas de las que habla el candidato que —acertadamente— deben ser lideradas por el Estado dentro de un país con niveles de desigualdad alarmantes, son en todo caso, acertadas; sin embargo, tal vez valdría la pena preguntarse si estas no deben combinarse con un mayor desarrollo de las fuerzas productivas nacionales pues en un país cuyo ingreso per cápita es de 23,158 USD[22]lo que lo ubica varios miles de dólares por debajo de la media mundial y en un contexto así tal vez la redistribución no sea suficiente y sea necesaria una política de industrialización, soberana y donde la productividad no descanse solamente sobre la tarea del estado sino que responda a las necesidades materiales de la sociedad. La candidata Valencia, según recoge el diario El Tiempo, se limita a ofrecer a las empresas menos impuestos, créditos y protección contra la extorsión;[23] ni reindustrialización ni redistribución.

Comentarios finales: el reino del relato sobre el programa

En síntesis, los resultados de las elecciones del 8 de marzo de 2026 en Colombia ofrecen el  panorama de un país fragmentado tras un gobierno que supo reconducirse en su recta final con sus bases en el terreno que mejor domina: el del discurso político donde supo dejar sin validez buena parte de los argumentos que la oposición había esgrimido en su contra durante meses.

Empero, el problema que dejan estos resultados es una consecuencia directa del ejercicio que caracterizó al gobierno de Petro de solo dirigirse a un sector de la población, que si bien promueve la movilización y si se quiere, la politización de la sociedad. Dicha interpretación de lo político está dirigida hacia el mantenimiento de su nicho de poder, frente a lo cual las inconsistencias de su política internacional —un día crítico y otro aliado de Washington— o la consistencia con las decisiones económicas internas e incluso los programas se encuentran en un segundo plano de importancia. En ese sentido el Pacto Histórico, al igual que el Centro Democrático, promovió la formación de una lista cerrada al senado con personajes empañados por denuncias judiciales sin que ello haga mella en su discurso contra el mal mayor que es el uribismo (o el petrismo, según corresponda).

El problema con la alegría desbordada que presentó este resultado electoral no solo es que el poder político concentrado se encuentra lejos de lograr una mayoría clara en la que el oficialismo controla directamente el 23% del senado, constituyendo realmente la más notable entre las pequeñas fracciones que se disputan el control del legislativo; pero quizá lo más grave para la democracia es la creciente de una vorágine discursiva que, lastimosamente, necesita mantener vivos los fantasmas del pasado para poder justificar su propia existencia.

[1] https://www.swissinfo.ch/spa/el-gobierno-de-petro-pierde-fuerza-y-casi-todos-los-apoyos-en-el-congreso-colombiano/48518716

[2] https://rutasdelconflicto.com/notas/menos-187-lideres-lideresas-sociales-fueron-asesinados-colombia-2025

[3] https://elpais.com/america-colombia/2025-08-07/los-tres-anos-de-petro-en-graficos.html

[4] Las razones del descontento frente al gobierno de Duque, consecuencia de décadas de políticas neoliberales y de la crisis económica y social agitada tras la pandemia de 2020 las hemos tratado en detalle en Díaz Guevara, H. H. (2021). Comentarios para una historia crítica del presente: el Paro Nacional de abril de 2021 en Colombia como acontecimiento. Cambios Y Permanencias12(1), 619–645. Recuperado a partir de https://revistas.uis.edu.co/index.php/revistacyp/article/view/12400

[5] Según datos de Invamer: https://www.youtube.com/watch?v=lMV3tvLvpNs

[6] El precio más bajo del dólar, consecuencia de una depreciación generalizada de esta divisa en todo el planeta, del mismo modo favorece que continúen las importaciones.

[7] Las remesas representan un monto mayor a la inversión extranjera directa y ronda el 3% del PIB nacional. https://www.eleconomista.com.mx/sectorfinanciero/colombia-recibio-remesas-record-us13-000-millones-20260125-796938.html

[8] En su cuenta de X, antes Twitter, el expresidente Álvaro Uribe mencionó en varias ocasiones su apoyo y el de su candidata, Paloma Valencia, al aumento del salario mínimo pero argumentando que el apoyo al salario mínimo debe ir acompañado del “apoyo a los empleadores” https://x.com/AlvaroUribeVel/status/2029026295649321260?s=20

[9] «Vimos cómo podría ser una reactivación de Venezuela con ayuda de Colombia, en su frontera, en su vecindad… y cuál es el papel de EE.UU.» https://www.bbc.com/mundo/articles/cq6vnjvj9pyo

[10] Llegó el candidato de la Espriella a pedir al hijo de Donald Trump a través de sus redes sociales que por favor la administración norteamericana interviniera en Colombia contra Petro: https://x.com/ABDELAESPRIELLA/status/2012204836301783089?s=20

[11] https://rebelion.org/contundente-triunfo-politico-del-pacto-historico/

[12] https://elpais.com/america-colombia/2022-07-20/gustavo-petro-logra-a-ultima-hora-la-mayoria-en-el-congreso.html

[13] https://rutasdelconflicto.com/notas/menos-187-lideres-lideresas-sociales-fueron-asesinados-colombia-2025

[14] https://defensoresdelapatria.com/abelardo-de-la-espriella-y-alex-saab/

[15] https://defensoresdelapatria.com/abelardo-de-la-espriella-caso-david-murcia-guzman-dmg/

[16] https://sergiofajardo.com

[17] https://www.youtube.com/watch?v=keUBZq7rc2Y&t=635s

[18] Sin embargo, no es fácil sacar un pronunciamiento en firme debido a la ausencia de un programa oficial de la campaña. Tomamos las palabras de la candidata a vicepresidenta Quilcué quien dice que si bien no se han obtenido los réditos esperados, el camino de la Paz Total es el adecuado: https://www.youtube.com/watch?v=hrKoGktww8M

[19] https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/ivan-cepeda-el-arquitecto-de-la-paz-total/

[20] https://www.infobae.com/colombia/2026/02/26/colombianos-definieron-cual-es-el-principal-problema-del-pais-segun-encuesta-invamer-mas-del-60-de-los-encuestados-lo-destaco/

[21] https://www.youtube.com/watch?v=keUBZq7rc2Y&t=638s

[22] Según datos del Fondo Monetario Internacional de 2026.

[23] https://www.eltiempo.com/politica/elecciones-colombia-2026/paloma-valencia-gana-la-gran-consulta-estas-son-las-propuestas-presidenciales-de-la-candidata-del-centro-democratico-3538498