La deriva democrática peruana[i]

 

John Kenny Acuña Villavicencio[ii]

Deberíamos prestar atención a lo que viene ocurriendo en el Perú. Se trata de un laboratorio latinoamericano donde la democracia se vacía y se erosiona sin perder legitimidad. En este marco, cobra sentido la advertencia de David Harvey sobre el neoliberalismo desembridado, es decir, un modelo capaz de subsistir incluso cuando la estructura política pierde densidad.

A casi cinco años del inicio de este ciclo político y a pocas semanas de las elecciones de abril de 2026, la presidencia ha sido interrumpida por cuarta vez. La inestabilidad no es episódica: refleja la manera en que el capitalismo y la democracia se han consolidado en el Perú, así como la actuación de un Parlamento de facto que ha aprobado leyes de impunidad, protegido redes de corrupción, mantenido elecciones meramente formales, debilitado el equilibrio de poderes y reformado la Constitución para garantizar la permanencia de las élites.

La vacancia de Pedro Castillo, del partido marxista-leninista Perú Libre, en diciembre de 2022, impulsada por una mayoría congresal cuestionada, marcó un punto de inflexión y puso en vigencia un régimen parlamentario de carácter golpista, una deriva democrática sui generis que destaca por su capacidad de controlar las instituciones y garantizar que la razón neoliberal continúe su marcha pese al deterioro de la esfera política.

Desde entonces, el Parlamento sostuvo y desplazó figuras del Ejecutivo según sus propios equilibrios internos. Dina Boluarte asumió el mando en medio de la crisis abierta a raíz de las masacres de finales de 2022 e inicios de 2023. Su permanencia respondió más a intereses particulares de las bancadas que a criterios de responsabilidad ciudadana. Cuando dejó de ser funcional, fue apartada del poder y, en su lugar, en octubre de 2025 fue elegido José Jerí, quien posteriormente sería censurado y destituido por actos de corrupción.

Lo ocurrido en estos días reproduce esa misma dinámica. Consumada la vacancia, el Congreso realizó elecciones internas para designar a un nuevo mandatario. En ese reacomodo permanente apareció la figura de José María Balcázar, militante de Perú Libre, quien fue elegido el 18 de febrero con 64 votos, tras una segunda vuelta frente a la derechista María del Carmen Alva, de Acción Popular, quien obtuvo 46 votos.

¿Cómo obtuvo esta victoria si la izquierda radical no tiene mayoría? Parece absurdo, pero el sector político que fue desaforado del poder y cuestionado por la derecha terminó ocupando transitoriamente la presidencia de la República. No cabe duda de que una facción de ésta respaldó dicha postulación y sus motivos respondieron más a cálculos políticos que a afinidades ideológicas.

Los causantes de esta crisis política tienen nombre: Keiko Fujimori, de Fuerza Popular; Rafael López Aliaga, de Renovación Popular; César Acuña, de Alianza para el Progreso; José Jerí, de Somos Perú; entre otros; y también facciones de la izquierda que han contribuido, por acción u omisión, a consolidar esta deriva. El ascenso de Balcázar sintetiza la convergencia entre una derecha empresarial y conservadora y una izquierda sin un proyecto político claro. Ambas son aliadas y corresponsables de la inestabilidad social y política, además de los vacíos y las sucesiones forzadas generadas por el propio Congreso.

En ese sentido, el retorno de la izquierda al Palacio de Gobierno no se explica únicamente por su fortaleza partidaria, sino también por la acción estratégica de la derecha, que actualmente enfrenta las consecuencias de sus propias contradicciones.

Sin embargo, la pregunta central no es únicamente política. ¿Por qué esta inestabilidad no ha producido un colapso económico? ¿A qué se debe que este campo político deteriorado no genere pánico financiero ni ruptura macroeconómica, como ha ocurrido en otros países de la región?

En Argentina, la crisis política ha estado acompañada por una inflación desbordada (32,4 %). En Venezuela, la ruptura institucional arrastró consigo el sistema económico (más del 500 % de inflación). En Bolivia, las tensiones políticas afectaron directamente la confianza del mercado (20 % de inflación). En Perú, en cambio, la inestabilidad institucional no ha provocado un quiebre material equivalente: la inflación no supera el 1,7 %.

La explicación apunta a la consolidación de un neoliberalismo relativamente autónomo respecto a la forma política. El mercado opera con independencia estructural del conflicto democrático. La acumulación no depende de la estabilidad institucional inmediata, sino de un entramado normativo que mantiene intacta la lógica del modelo.

Esta dinámica es más preocupante de lo que parece, puesto que se está consolidando un sistema político que se legitima a través del discurso de la democracia. En esta arena, los opuestos tradicionales, es decir, la izquierda y la derecha pierden relevancia: lo que importa es que todos respondan finalmente a la preservación del poder del dinero y del capital. Por ello, hoy resulta poco probable que Perú Libre logre aquello que no consiguió desde mediados de 2021: reformar el Estado.

De esta manera, la paradoja peruana es clara: la democracia puede vaciarse mientras el neoliberalismo continúa funcionando. La representación se debilita, los presidentes se suceden, el Parlamento concentra poder y modifica reglas, pero los cimientos de la economía de mercado permanecen estables.

Perú no es una excepción: evidencia que el neoliberalismo sobrevive al vaciamiento democrático. No hay ruptura abrupta, sino un deslizamiento continuo. No existe una dictadura formal; sí una concentración funcional del poder en el Parlamento. No se produce un colapso económico inmediato, aunque sí un profundo desacople entre legitimidad política y estabilidad macroeconómica.

[i] Reproducimos con la autorización del autor. Publicado originalmente en Diario Expresión, martes 24 de febrero de 2026, link: https://www.expresiondiario.pe/la-deriva-democratica-peruana/?noamp=mobile&_gl=1*1usxs5n*_ga*M19UQmprY3REZE4zNVFEVmxDXzI4bjY5dW1IdC1yVHdQQXh4UHo2SDhodlBVZ3NqSzVjZVF3aXpPZ2RscHIzWA..*_ga_03W61NHMPD*MTc3MTk1MTExNi4xMi4xLjE3NzE5NTExMTYuMC4wLjA.

[ii] Profesor-investigador de la UAGro (johnkenny@uagro.mx).