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El regreso a clases: salir de la jaula de la casa para entrar en el laboratorio de la escuela

Leonardo Meza Jara

I.- El regreso a clases es una forma de salir de la jaula de la casa para entrar al laboratorio de la escuela. Ambas metáforas, la de la jaula y la del laboratorio representan lo doliente de la pandemia. Cuando los seres humanos quedan encerrados en jaulas o sirven de conejillos de indias en un espacio de laboratorio, lo que se deja ver son las orillas de la tragedia. De hecho, desde la Grecia antigua las narrativas (ficticias o reales) de la tragedia son una presencia permanente. Lo que habría que analizar son las maneras de representar y sobrellevar lo doliente de las tragedias humanas a lo largo de la historia.

II.- Durante los últimos meses, la casa ha quedado convertida en una jaula, un espacio de confinamiento más o menos cerrado. En los encierros de la casa durante la pandemia hay un cúmulo de oscuridad que nos atosiga. En estos momentos, se sabe muy poco de lo que ha sucedido adentro de ese encierro material, psicológico y espiritual, que cargaremos durante muchos años. 

III.- En los meses siguientes, la escuela quedará convertida en un laboratorio. Desde luego que los laboratorios son lugares de experimentaciones. Cabe entonces preguntarse: ¿Cuáles son las experimentaciones que se estarán desarrollando en el laboratorio de la escuela con el regreso a clases? De inicio se identifican tres tipos de experimentaciones: biopolíticas, pedagógicas y existenciales, las cuales se analizan enseguida.

IV.- En primer término, están las experimentaciones biopolíticas, relacionadas con las políticas públicas y los protocolos de sanidad que estarán administrando la vida y/o la muerte de millones de alumnos, maestros y familias enteras. En las medidas de biopolítica que seguirán aplicándose con la pandemia, se requiere identificar lo macro (las políticas para vigilar y controlar grandes poblaciones, como un país o un estado) y lo micro (las políticas que vigilan y controlan pequeños segmentos de población, como una escuela). La escuela como laboratorio de la biopolítica, es un edén para el neoliberalismo. Los operadores del neoliberalismo han soñado con intensificar las formas de vigilancia y de control como las que Orwell narra en la novela “1984”.

Lo peor del caso, es que los maestros, alumnos y padres de familia estarán construyendo lo que el último Foucault conceptualiza como “las tecnologías del yo”. Desde hace tiempo, ya no es necesario que nos vigilen y nos controlen actores externos, sino que hemos ido aprendiendo un conjunto de prácticas de auto-vigilancia y auto-control, cuyo contenido biopolítico se intensificará en los meses siguientes. Esto último, es lo que Byung-Chul Han refiere como el “paradigma inmunológico” en el libro “La sociedad del cansancio”.

V.- En segundo término, hay un cúmulo de experimentaciones pedagógicas que de manera generalizada y poco clara comienzan a conceptualizarse como: la «escuela híbrida», que funciona entre lo presencial y lo virtual. El concepto de lo «hibrido» que García Canclini desprende de la biología para conceptualizar las fronteras culturales (el caso de Tijuana – San Diego), ha sido usado para intervenir la vida humana en espacios de intersección(es). La “escuela híbrida” es un espacio de intersección entre lo virtual y lo presencial. Hace falta desarrollar una filosofía de las intersecciones, que analice las maneras en que los seres humanos han construido formas de vida que unen dos o más territorios. La arqueología y la genealogía de Foucault, que caminan entre la filosofía y la historia, es una crítica de las intersecciones. También el pensamiento complejo de Edgar Morín trabaja en el plano de las intersecciones.

Pero, ¿qué significa una pedagogía “híbrida”? ¿Cuáles son los fundamentos pedagógicos de una educación “hibrida”? En términos pedagógicos no quedan claros los fundamentos de lo “híbrido”. Este concepto parece funcionar más en un plano administrativo, que en un plano pedagógico. Estrictamente no hay una pedagogía que esté fundamentando con certidumbre el trabajo que los maestros han desarrollado en el contexto la pandemia. En todo caso, en este contexto tendríamos que hablar de la carencia de pedagogía o de un abandono pedagógico. No hay una pedagogía certera para sobrellevar la educación durante la pandemia, lo cual ha derivado en abandonos pedagógicos (de las autoridades educativas hacia los maestros, de los maestros hacia los alumnos, etc.). Lo que queda claro, es que el mayor peso de responsabilidad y trabajo en las experimentaciones pedagógicas de las escuelas, seguirá recayendo en los maestros y los padres de familia, más que en las autoridades educativas.

VI.- En tercer término, se identifica una experimentación existencial sobre los componentes materiales, psicológicos y espirituales de las vidas humanas. Cuando la vida se coloca frente al espejo de la muerte, como sucede con la actual pandemia, surge un espacio existencial cuyo síntoma más significativo es la angustia. Una de las preguntas clave del existencialismo en la filosofía tiene que ver con los latidos del corazón que surgen cuando la vida se coloca al filo de la muerte. Pero no es el ruido de un latido del corazón por lo que preguntan los existencialistas, sino los espacios donde ese ruido se retira y se ausenta. Es aquí que surge la angustia, es aquí que el asunto filosófico de la angustia se vuelve descomunal.

Al desarrollar experimentaciones biopolíticas en la escuela (primer territorio de experimentación) y experimentaciones pedagógicas (segundo territorio de experimentaciones) se estará cargando con un cúmulo de estrés. De hecho, en las décadas del neoliberalismo los seres humanos nos hemos convertido en animales del estrés. Pero, en el caso de las experimentaciones existenciales, se entra en un territorio de contradicciones y paradojas. Con lo existencial de la angustia es imposible experimentar. Hay un territorio de la existencia humana que no puede ser capturado experimentalmente por los dispositivos de la política, la ciencia o la educación. En los meses siguientes, con el regreso a clases se estará caminando sobre el filo de una navaja, entre la vida y la muerte. Y en ese caminar seremos equilibristas de la angustia…

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