De la revuelta chilena del 2019 a la arremetida colonial/capitalista del 2025

De la revuelta chilena del 2019 a la arremetida colonial/capitalista del 2025

Jose Enrique Paipay Pugliesi

El laberinto político latinoamericano vuelve mostrar una vieja página conocida. No es la primera vez que desde un enérgico clima popular de manifestaciones y esfuerzos por cambios reales, tensando la totalidad del territorio nacional, son vencidos y direccionados en favor del capital y sus conocidas imposiciones económicas, políticas y culturales para el mantenimiento de su autoridad. No solo a través de la violencia, como en 1973 por Pinochet, sino también por los caminos de la democracia representativa, como la reciente elección del ultraconservador Kast en Chile, en donde la izquierda participa siempre.  En ese sentido, no debe dejarse observar, y preguntarse, por qué así el desenlace de la última gran revuelta Chilena ocurrida en el 2019, siendo sorpresiva por la magnitud del movimiento social luego de décadas de represión dictatorial, por la violenta represión estatal para contenerla, el temor al escalamiento del conflicto obligando a Piñera y demás políticos a las disculpas públicas y que fue encausada hacia el plebiscito constitucional del 2023, encabezado por Boric, como propuesta de solución al descontento general siendo derrotada en votación como lamentablemente atenuada por la pandemia Covid-19.

Quizás lo gravitante del fracaso del plebiscito constitucional del 2023 fue el contenido de las propuestas por parte de los dirigentes políticos y el grado de correspondencia con los problemas inmediatos de las gentes. El debate sobre el rechazo apunta a la débil vinculación de los políticos con la sociedad chilena en la atención de sus urgencias, de sus demandas inmediatas. Se promovió, por ejemplo y para bien, la legalidad del matrimonio civil y el aborto terapéutico pero dejaron de lado, en el territorio donde es expresa la propiedad privada sobre los ríos, cuestiones sobre la terrible privatización de los recursos naturales, la desnutrición infantil fuera del área metropolitana, la dificultad de acceso a la vivienda, la escasez y precarización del trabajo y lo relacionado al perfeccionamiento del sistema público y el bienestar material en general[i]. A pesar de que la Convención Constituyente estuvo compuesta bajo términos igualitarios, paritarios y de todas las representaciones[ii], sus formulaciones, en consulta popular, no obtuvieron mayoría.

La disyuntiva entre las propuestas de los representantes políticos y la sociedad chilena se encuentra relacionada, en cierto grado, con la distorsionada interpretación de la realidad por la hegemonía de la perspectiva eurocéntrica del conocimiento ocultando la actual configuración mundial bajo la colonialidad del poder[iii], que mantiene a todos los países latinoamericanos en dificultades similares, bajo la dominación del neoliberalismo capitalista global y sus consecuencias para nuestros territorios, salvo algunas aspectos entre Brasil y México y su débil industria semiperiferica a la centralidad occidental, y que por la historia en común, de la dominación colonial, y su desarrollo posterior, hasta el presente, son aspectos constituyentes en nuestras sociedades a ser tomados en cuenta si se pretende cambios reales. Esta perspectiva de conocimiento impide, tal cual lecho de procusto, pensar y actuar con mejor coherencia desde nosotros.

Luego de cincuenta años de políticas neoliberales, en América Latina persiste la extrema desigualdad, desempleo, pobreza y concentración de riqueza [iv], aumenta los índices de violencia siendo los más altos del mundo[v], las revueltas sociales son cada vez más recurrentes y la inestabilidad política es amenazada frente al reciente, y recurrente, despliegue militar imperialista en la región. De acuerdo con Aníbal Quijano, los actuales mayores procesos en la política latinoamericana[vi]son:

  • La continuada y creciente polarización social de la población. Los ajustes estructurales neoliberales ejercidos para pagar la cada vez mayor deuda externa, ha producido niveles significantes de desempleo, desnivel en la distribución de ingresos y pobreza.
  • La reprivatización social del estado. Produciendo el encarecimiento de la vida cotidiana por el ánimo de lucro de los privados en aspectos sociales básicos y urgentes como educación, salud, transporte. Etc.
  • La recolonización del control de los recursos de producción y del capital en su conjunto. Las transnacionales, que direccionan toda plusvalía a sus centros de operación en los “países desarrollados”, hacen recobrar la estructura de “enclaves coloniales” en todo su sentido.
  • La expansión de la resistencia popular y la deslegitimación del neoliberalismo. La negación popular de las localidades cerca al proyecto “Tía Maria”, entre otros, son el ejemplo de resistencia frente al capital devastador y sus intereses.
  • La acentuación de la inestabilidad política, pero aun con el voto como mecanismo de alternancia de gobiernos. Quijano comenta: …por primera vez que todos los gobiernos, sin excepción, han sido elegidos mediante el voto universal. Inclusive los sucesivos recambios de gobiernos han sido hechos de algún modo por cauces legales e institucionales. Así, por primera vez a escala regional, la continuada inestabilidad política y la agitación social creciente no son enfrentadas inmediatamente por sangrientos golpes militares y regímenes autoritarios y represivos…”
  • Un proceso de nueva subjetivación social o constitución de nuevos sujetos sociales. Desde la década de los ochenta los pueblos “indígenas” han ido congregándose en representación de sus demandas y al respeto y revalorización de sus identidades, usos y costumbres concretando representación política.
  • La creciente ocupación militar del territorio latinoamericano por las fuerzas armadas de Estados Unidos. No solo para practicas militares y colaboración, como aducen principalmente, sino también para prácticas de laboratorio que en su territorio la legislación lo impide. Es probable que frente a la crisis climática venidera impongan un posicionamiento autoritario por la adquisición de los recursos amazónicos y demás.
  • Un horizonte de conflictos de poder. Quijano: “(…) nadie puede hoy vivir sin el mercado. Pero una creciente mayoría de la población no puede vivir solo con el mercado. En segundo término, nadie puede vivir sin el Estado. Pero una creciente mayoría de esa misma población ya no puede vivir con el Estado. La población atrapada en esas trampas específicas de la fase actual del capitalismo por un lado se ve forzada a aceptar cualquier forma de explotación para sobrevivir. En este sentido se re-expanden la esclavitud, la servidumbre personal, la pequeña producción mercantil independiente, que es el corazón de la llamada “economía informal”. Por otro lado, al mismo tiempo, se extienden formas de reciprocidad, es decir, de intercambio de fuerza de trabajo y de productos sin pasar por el mercado, aunque con una relación inevitable, pero ambigua y tangencial, con el. Y también, nuevas formas de autoridad política de carácter comunal, que operan con y sin el Estado y cada vez más, si no siempre, contra el (…) “

No puede dejarse preguntar por las políticas impuestas y la consecuente confrontación social, al presente, ¿Cuál fue el papel y la responsabilidad del Estado y si verdaderamente puede generarse las condiciones y fuerza necesaria para un control que materialice acciones hacia verdaderos intereses sociales? A inicios del siglo XX la teoría revolucionaria no dejo de apuntar nunca al estado-nación como instrumento del capital para su hegemonía y control. En tiempos donde es más difícil imaginar el fin del mundo que del capitalismo, como diría Fredric Jameson, es inevitable, y vox populi, retomar esta cuestión.

 

Notas bibliográficas

[i] Se recomienda revisar: Cid, J. C., Escobar, J. M., Bustos, C., & Martínez, D. (2021). Desigualdad y polarización social en comunas de Chile. Revista de la CEPAL2021(133), 173–189. https://doi.org/10.18356/16820908-2021-133-8

 

[ii] Ver: El proceso constituyente chileno a la luz de la experiencia comparada. Gob.cl. Recuperado el 17 de diciembre de 2025, de https://www.minjusticia.gob.cl/media/2022/09/Procesos_constituyentes_comparados_mayo2020.pdf

 

[iii] Revisar: Quijano, A. Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En libro: La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas. Edgardo Lander (comp.) CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires, Argentina. Julio de 2000. p. 246.

Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/lander/quijano.rtf   

 

[iv] Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2025). Panorama Social de América Latina y el Caribe, 2025. Resumen ejecutivo (LC/PUB.2025/24) de https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/c6db0b4d-b775-47b2-a59c-9644381192a9/content

 

[v] Ver: Maloney, William, Marcela Melendez and Raul Morales. 2025. Crimen Organizado y Violencia en América Latina y el Caribe. Informe Económico América Latina y el Caribe (Abril). Washington, DC: Banco Mundial. doi:10.1596/978-1- 4648-2236-0. Licencia: Creative Commons Attribution CC BY 3.0 IGO

 

[vi] Revisar: Quijano, A: “El laberinto de América Latina: ¿Hay otras salidas?” en Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales. 10, N.° 1, enero-abril 2004. Caracas: UCV