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Aníbal Quijano: Mariátegui, autogestión y colonialidad del poder

Claudio Nacimento

Iniciaremos este ensayo sobre Quijano, tomando como referencia principal la ANTOLOGÍA publicada por CLACSO (2014), organizada y prologada por Danilo Climaco. Esta antología tiene tres ejes principales:

 1) “La heterogeneidad histórico-estructural del poder y las tendencias de la crisis estructural de la colonialidad global del poder.

2) «de la cultura política cotidiana a la socialización y la descolonización del poder en todas las esferas de la existencia social».

3) «Identidad latinoamericana y eurocentrismo; el nuevo horizonte de sentido histórico y la descolonialidad del poder».

En el campo del eje 2 encontramos la figura de Mariátegui, tan importante en la obra de Quijano. En su prólogo, Danilo Climaco nos remite a la introducción escrita por Quijano para la edición de los 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana de Mariátegui por la editorial venezolana AYACUCHO (1979). Danilo Climaco afirma: «Sus investigaciones en los años 60 y 70 sobre la historia social, política, económica e intelectual del Perú son indispensables para orientarnos en su posición teórico-política» (p. 29).

Para la antología, Danilo Climaco eligió un ensayo de Quijano sobre Mariátegui. El texto que representa aquí este terreno de sus preocupaciones: “José Carlos Mariátegui: reencuentro y debate» (2007b [1979], prólogo solicitado por Ángel Rama para la edición de 7 Ensayos de la Biblioteca Ayacucho»). Los escritos de Quijano datan de 1978, como explica en una nota publicada en la primera edición de Ayacucho; la tercera edición, con nuevos textos, es de 2007/2009. Lo interesante es que Quijano añade a este ensayo de 1978, en la edición de Ayacucho, otro titulado «Treinta Años Después: Otro Reencuentro. Notas para un debate» (2007/08). Este es el texto que nos interesa, «Otro Reencuentro», ¡30 años después! En él, Quijano aborda los acontecimientos posteriores a 1989, el proceso de «globalización», el «nuevo sistema mundial» y, debido a las luchas indígenas, la apertura de «nuevos horizontes».

Este ensayo nos permite, como dijo Danilo, «entender su posición teórico-política», captar su visión filosófica de la Modernidad y el papel específico de América Latina en el «sistema-mundo».

Quijano plantea algunos puntos sobre «la crisis histórica». Un primer término, la crisis del ‘materialismo histórico’ como ‘marxismo vulgar’, el positivismo dentro de la socialdemocracia», un «cierto retorno al movimiento hegeliano, cuya perspectiva histórico-teleológica, implicada en la idea de un macrosujeto histórico, permitía legitimar la perspectiva del evolucionismo unilineal y unidireccional de la secuencia de los «modos de producción»» (p. CXIII).Con el «despotismo burocrático» en Rusia bajo el estalinismo, desde mediados de los años 20 del siglo XX, se produjo una codificación en un cuerpo sistemático, «desnaturalizando las propuestas teóricas de Marx».(p. CVIV). A finales del siglo XX, los «límites eurocéntricos del materialismo histórico», o «marxismo-leninismo», se hicieron más notorios.

Un segundo término fue la crisis del propio «despotismo burocrático», la rápida erosión del «campo socialista» y la «deslegitimidad y los conflictos dentro del campo socialista». (París 1974, 1977 y 1982). Este proceso histórico ha dado lugar a nuevas lecturas del «territorio mariateguiano», de la obra de Mariátegui. Quijano destaca el primer cincuentenario de su muerte (1930-1980) y el primer centenario de su nacimiento (1894-1994). Recordemos que en 1994 se cumplen 500 años de la «Conquista» (1494) y de la rebelión de los neozapatistas en México en enero de 1994.

Así, en «territorio mariateguiano», «la exploración de las áreas específicas de su pensamiento comienza a ser más sistemática en relación con el debate actual sobre las cuestiones implicadas en ellas, entre otras las cuestiones de «género», de lo «indígena», las de «raza» y «nación», sobre las «vanguardias» estéticas, sobre las anécdotas vitales de sus rupturas con el mundo oligárquico, sobre América Latina y sobre LA PROPUESTA DE SOCIALISMO INDOAMERICANO”. (p. CXVIII).

Para Quijano, lo que caracteriza estos 30 años, (1978-2008), «es el cambio histórico más profundo y significativo que se ha producido en el patrón de poder mundial desde la llamada ‘Revolución Industrial’. Es, nada menos, que la entrada en un NUEVO PERIODO HISTÓRICO”. (p. CXIX).

Para Quijano, «una reconfiguración total del patrón de poder dominante, en un complejo proceso en curso que se inició con el estallido de la crisis mundial capitalista a mediados de 1973”. (ibid).

Las características de este cambio de época en el capitalismo, Quijano las llama «profundización y aceleración de sus tendencias centrales en la disputa por el CONTROL DE LA EXISTENCIA SOCIAL»: Destaca dos aspectos centrales:

1) la reconcentración mundial del CONTROL DE LA AUTORIDAD POLÍTICA, el ESTADO de todo;

2) la reconcentración mundial del CONTROL DEL TRABAJO. (énfasis mío)

Por lo tanto, con el trabajo como fundamento y la política como mediación, un cambio profundo en la «Reproducción de la Vida Comunitaria».

En el primer aspecto, destaca la formación de un «Bloque Imperial Mundial»; la continua erosión del espacio público y de la democracia liberal tanto en el centro como en la periferia; un proceso de desdemocratización y desnacionalización del Estado y la sociedad a escala planetaria; en definitiva, un «imperialismo global”.

En el segundo aspecto, predominio de los niveles hipertecnológicos del capital, reducción de la necesidad e interés del trabajo asalariado; reexpansión de la «plusvalía relativa», flexibilización y precariedad; reexpansión de las formas de trabajo no asalariado, esclavitud, servidumbre, reciprocidad. Todo bajo la «hegemonía de la acumulación financiera»; lo que implica, la «continua y extrema polarización social a escala planetaria y global” (p. CXX).

En definitiva, concentración imperialista del control de la autoridad política y del trabajo a escala geográficamente planetaria; sometimiento a un único patrón de poder: «sistema-mundo moderno/colonial». Esto se llama «globalización”.

El patrón de poder dominante, construido durante la Conquista y destrucción del mundo histórico precolonial, de lo que llamamos América, ha entrado en un período y en un proceso de crisis y transición, el más profundo y decisivo en sus 500 años de historia, concluye Quijano.

Quijano, con sus investigaciones en los años 80 y 90, llegó a la teorización de la colonialidad del poder, categoría clave para explicar el nuevo sistema-mundo:

El poder, en este enfoque, es una malla de relaciones de explotación/dominación/conflicto que se configura entre las personas, en la disputa por el control del trabajo, la ‘naturaleza’, el sexo, la subjetividad y la autoridad (pg.27).

Walter D. Mignolo, en su monumental obra Historias locales/diseños globales (2000/2011/2013) sistematizó el concepto de «colonialidad del poder» en la obra de A. Quijano.

Al principio, Mignolo nos muestra que «Quijano insiste en el hecho de que, en América Latina, el ‘período colonial’ no debe confundirse con la ‘colonialidad’, y que la construcción nacional que proviene del período colonial no debe confundirse con la ‘colonialidad’, y que la construcción nacional que se produjo durante el siglo XIX en la mayoría de los países latinoamericanos (con la excepción de Cuba y Puerto Rico) no puede entenderse a través de la colonialidad del poder. Y esto porque «la modernidad y la colonialidad son las dos caras del sistema mundial moderno»(p.115)

Mignolo también nos cuenta que en 1992, Quijano y Wallerstein, escribiendo un ensayo conjunto, articularon la modernidad/colonialidad y las Américas: “La creación de esta entidad geosocial, las Américas, fue el acto constitutivo del sistema-mundo moderno (…). La economía-mundo capitalista no podría haber existido al margen de las Américas» (pg.115).

Mignolo muestra cómo la idea de «colonialidad del poder» en la obra de Quijano nos ayuda a configurar el sistema de economía-mundo y la «imagen-mundo» en la historia de la Conquista en América. Quijano articula una «imagen dialéctica» que abarca el capitalismo, la colonialidad, el trabajo, la tierra, la raza, la clase y el conocimiento.

Siguiendo las ideas de Mignolo, esta «imagen dialéctica» contempla 3 conjuntos de categorías clave en relación con la colonialidad del poder, las cuales forman la concepción filosófico-ontológica de Quijano:

1er conjunto: raza, trabajo y género/sexualidad.

2do conjunto: la tríada de explotación, dominación y conflicto.

3er conjunto: «campos» en los que la estructura social de la colonialidad del poder en la economía capitalista y en el imaginario del mundo moderno/colonial:

Trabajo, género/sexualidad, autoridad y subjetividad; Mignolo especifica cada uno de estos «campos/ámbitos»:

En la esfera del trabajo, la explotación/dominación está regida por la economía capitalista; en la del género/sexo, por la estructura de la ‘familia sagrada’ que revela la complicidad entre el capitalismo, el cristianismo y la familia burguesa. En el ámbito de la autoridad, el control y los conflictos se generan en el orden del Estado; y, en cuanto al ámbito de la subjetividad, su control y sus conflictos se materializan en el orden del conocimiento (p.50).

Sin duda, un análisis clave con validez y actualidad en los años 2000-2010-2020. Abarca el llamado ciclo de «gobiernos progresistas» en América Latina, fenómenos como Trump en Estados Unidos, el Brexit en Inglaterra y las tensiones en otros continentes. Los golpes de Estado en Brasil, Bolivia, etc. Pero dialécticamente Quijano habla de un «PROCESO CONJUNTO DE CRISIS Y CAMBIO», y de un largo periodo de transición. Podemos encajar en esta clave de lectura de Quijano, por ejemplo, tanto el golpe de octubre de 2019 en Bolivia como la victoria en las elecciones de octubre de 2020 en la misma Bolivia.

Sin embargo, el peruano subraya que en este período se produjo «la más profunda derrota histórica de los trabajadores y de todos los dominados/explotados/reprimidos del mundo».

Desde el inicio de la primera década de finales del siglo XX han aparecido nuevos horizontes: «ha surgido la resistencia contra las tendencias más brutales de esta «globalización», con las revueltas obreras en los países antes llamados «los tigres asiáticos» y la exitosa rebelión de Indonesia. (…) Esta resistencia comenzó con las protestas masivas de los jóvenes en Estados Unidos, Francia, Alemania, Suiza (…) y comenzó su proceso de desarrollo con la constitución del FORO SOCIAL MUNDIAL desde 2001, la primera ágora global, que conduce a alternativas al patrón de poder global. Señalando un “nuevo período histórico de luchas por el poder y luchas contra el poder”. Para Quijano, “Y América Latina es hoy (2007-08), sin duda, tanto el espacio central de este movimiento como uno de sus momentos y modos básicos y específicos” (p. CXXIV).

En la 2ª y última parte del ensayo Quijano avanza en el análisis de lo que denomina el «Umbral del Horizonte OTRO», en «un mundo profunda y sistemáticamente diferente al que conocimos hace sólo 30 años». Y, en este mundo y umbral, Quijano sitúa los retos del “movimiento mariateguiano, precisamente, el punto de partida de las nuevas perspectivas de producción de conocimiento” (ibíd.). Se refiere, en particular, al debate sobre «LA COLONIALIDAD DEL PODER», la transmodernidad y el sistema-mundo moderno/colonial, la producción de otra democracia»(ibid).

Señala un «proceso heterogéneo y complejo» que, en primer lugar, sitúa la «desmitificación del EUROCENTRISMO (…) de su provincialismo intelectual que impuso su hegemonía mundial como instrumento de dominación en la colonialidad del poder mundial»(p.CXXV). En segundo lugar, “la reconstitución de otras Racionalidades REPRIMIDAS, incluso parcial o totalmente eliminadas bajo la dominación del eurocentrismo y el patrón de poder moderno-colonial” (ibíd.).

Más concretamente, «esta perspectiva rompe con la idea eurocéntrica de TOTALIDAD y con el EVOLUCIONISMO, que presuponen una unidad continua y homogénea, aunque contradictoria, y que se mueve en el tiempo de forma igualmente continua y homogénea hasta transformarse en otra unidad análoga» (p.CXXVII). Y, «finalmente, abre el debate sobre la totalidad como campo de relaciones o unidades de elementos heterogéneos, discontinuos y contradictorios en una misma configuración histórico-estructural» (ibid).

Quijano reclama «esa original subversión epistémica y teórica» para producir la «idea latinoamericana de heterogeneidad estructural-histórica como modo históricamente constitutivo de toda existencia social»; rompiendo, así, con el dualismo del CARTESIANISMO, que está en el origen del EUROCENTRISMO, y con las propensiones POSITIVISTAS al reduccionismo y al evolucionismo.

Y, recurre a Mariátegui, para explicar y encontrar el sentido «de los ACTUALES MOVIMIENTOS INDÍGENAS EN AMÉRICA LATINA, en particular». El «NUEVO IMAGINARIO REVOLUCIONARIO» PUESTO EN MARCHA EN EL NUEVO HORIZONTE HISTÓRICO», apunta al «SOCIALISMO INDOAMERICANO», basado en el papel de la «COMUNIDAD INDIGENA» en la revolución socialista en estas tierras.(ibid ).Como contenido de este socialismo, Quijano nos dice: un proceso de producción democrática de una sociedad democrática, aprendiendo a vivir con estado y sin estado, con mercado y sin mercado» (p. CXXVIII).

El debate sobre la colonialidad del poder se basa en dos ejes:

1) El patrón de poder mundial es una «configuración histórica específica, en la que uno de los ejes constitutivos es la idea de «RAZA» como fundamento de todo un sistema de dominación social;

2) El otro eje es la articulación de todos los «modos de producción» en una única estructura de producción mercantil para el mercado mundial (ibid).

De esta manera, Quijano termina su ensayo sobre la vigencia del pensamiento de Mariátegui: “En Mariátegui, sin duda, están contenidos algunos de los elementos centrales de la renovación del debate epistémico, teórico y político que está en marcha» (p. CXXIX).

Volvamos al ensayo de Danilo Climaco en la Introducción a la Antología de Clacso. Damos preferencia al Eje 2 de Temas: abarca los años 60 y 70, abriendo temas para los 90.

Sin embargo, en el Eje 1, encontramos un ensayo en el campo de lo que hoy se llama economía popular/solidaria. Se trata de «Del polo marginal a la economía alternativa», el último capítulo del libro La economía popular y sus caminos en América Latina (1998) , en el que Quijano investigó temas como la «marginación», la «economía informal» y las «organizaciones económicas populares». No podemos dejar de señalar que Luiz Razeto, teórico chileno de la economía popular, llamó “Empresas Alternativas”/ «organizaciones económicas populares», a las experiencias surgidas en Chile durante el periodo de la dictadura militar.

Quijano señala las nuevas experiencias que fueron surgiendo en el mundo del trabajo:

Los esfuerzos de los trabajadores ‘marginados’ por resolver sus problemas de supervivencia, y en consecuencia por motivaciones de eficacia práctica, se orientan en muchos casos, y su número parece ir en aumento, a fortalecer y ampliar la RECIPROCIDAD Y LAS RELACIONES CONÓMICAS o el INTERCAMBIO DE LA FUERZA LABORAL Y/O DEL TRABAJO, sin PASAR POR EL MERCADO;(el énfasis es mío).

En otras palabras, continúa Quijano, ORGANIZARSE COLECTIVAMENTE DE MANERA «COMUNAL», más que empresarial, para gestionar adecuadamente sus recursos, sus productos, sus relaciones en el mercado y con los demás sectores de la economía y la sociedad» (p. 26)

La mayoría de estas tendencias, al no tener un horizonte de agrupación definido, aparecen de forma fragmentaria y parcial y en asociación conflictiva con el Estado y el mercado. Pero algunos se articulan en varios niveles geográficos y políticos, demostrando sus posibilidades de expansión. Este fue el caso de la experiencia de CUAVES (Comunidad Urbana Autogestionaria de Villa El Salvador) en Lima.

En el mismo libro, Quijano analiza la experiencia de autogestión territorial/comunitaria, CUAVES. Danilo describe el origen de esta organización: «una experiencia de democracia directa en todos los ámbitos de la vida colectiva por parte de miles de personas que invadieron un terreno en Lima en 1971 y obligaron al Estado a aceptar su institucionalidad comunitaria» (ibid). Con debates en la vida diaria en torno a las necesidades de sus residentes, y una organización basada en bloques de viviendas, sus asambleas contaban con más de mil representantes con derecho a voto. Lo que Raquel Aguillar llamaría más tarde «aportación comunitaria-popular». Así se fundó la CUAVES, como Comunidad Urbana Autogestionada, de orientación socialista y anticapitalista.

Villa El Salvador tenía 110.000 habitantes en 1973 .En su relación con el Estado, CUAVES definió su política comunitaria, que Quijano llamó «cultura política cotidiana». Quijano tuvo una participación directa con la gente de CUAVES. En cuanto a la «aportación comunitaria-popular», CUAVES contaba con «su plan urbanístico, sus servicios de educación, salud, transporte y comunicación, un sistema de financiación comunitaria, un mercado formado por puestos como una farmacia, una tienda de herramientas, una estación de parafina para cocinar, todo ello con productos de primera necesidad a precios accesibles» (p. 36).

En la década de los 90, surgieron muchas experiencias de este tipo en varios países de América Latina, marcando lo que se conoció como Economía Solidaria. Los años 1960-1970 fueron claves para la obra de Quijano; vivió de cerca las experiencias de la Asamblea Popular en la Bolivia del General Torres, el gobierno del General Alvarado en Perú y el gobierno de Allende en Chile. Durante su exilio en Chile, Quijano contribuyó a las investigaciones que tenían como objeto los campamentos surgidos de las ocupaciones de los militantes del MIR. En su obra «Intelectuales & Revolución. Científicos sociales latinoamericanos en el MIR chileno (1965-1973), Ivette L. López , afirma:

La influencia de Aníbal Quijano fue transversal en el tiempo, ya que formó parte del grupo de intelectuales latinoamericanos formados en instituciones con sede en Chile. Por tanto, forma parte de esa generación que nació como intelectual en el Estado desarrollista, pero que rompió con esta tradición y se convirtió en revolucionaria. Sus estudios sobre la marginalidad estaban en una sintonía diferente a los inspirados por Vakemans y la Democracia Cristiana, ya que, lejos de promover la integración, utilizaba a los campesinos como ejemplo en sus investigaciones para poner de relieve su autogestión y su violencia popular» (subrayado mío).

Así, en 1972, viviendo en Perú, Quijano fundó con intelectuales, trabajadores y estudiantes el MRS (Movimiento Revolucionario por el Socialismo). El MRS articuló núcleos obreros y estudiantiles en varias localidades, con énfasis en la CUAVES de Villa El Salvador, en Lima. Combinando teoría y práctica, con varios intelectuales peruanos, creó la revista Sociedad y Política, que tuvo su primer número en 1972, y salió por última vez en 1983. La revista publicó ensayos de F.Wefort, Rui Mauro Marini y Rudolf Bahro.Uno de los fundadores del MRS fue un trabajador textil residente en Villa El Salvador y miembro del CUEVAS, Apolinario Rojas. El MRS, entre 1976 y 1980, publicó la revista Revolución Socialista, cuyo subtítulo era la frase de Marx para el preámbulo de la AIT: «La emancipación de la clase obrera será obra de la propia clase obrera», la consigna de la autogestión social. El mismo Danilo Climaco, en otro ensayo publicado en la revista CULT (2019), es decir, un año después de la muerte de Quijano, nos muestra como el sociólogo peruano, desde esta experiencia de Villa El Salvador, y desde las dos revistas, Sociedad y política y Revolución Socialista del MRS:

Durante este período, y principalmente a partir de la participación del MRS en la lucha de la Comunidad Autogestionada de Villa El salvador -fundada por pueblos andinos de la ciudad de Lima- teorizó sobre la ‘Socialización del poder’: la necesidad de que las prácticas democráticas sean constitutivas de las luchas sociales. La fuerza comunitaria andina, cuya vitalidad había sido contada décadas antes por intelectuales como José Carlos Mariátegui, pasó a ocupar cada vez más espacio en sus reflexiones.»(CULT.2019-pg.24)

Aníbal Quijano concibió «el socialismo como una democracia directa de los trabajadores en las páginas de las revistas que dirigía». El ensayo que mejor representa esta idea es «Poder y democracia en el socialismo» (1981).

Damilo Climaco pone una nota importante:

En los años ochenta, como señaló el propio Quijano (1987), la socialdemocracia era hegemónica en el continente, la defensa de la democracia directa frente a las versiones burocráticas del socialismo parecía retroceder a un periodo histórico pasado. Sin embargo, desde inicios de la década de los noventa se inician nuevos periodos de protesta en América Latina, abriendo espacio a los llamados “gobiernos progresistas”, las cuestiones señaladas por Quijano en la década de los setenta vuelven a ser relevantes  para el debate”. (p. 38)

Este nuevo período de luchas, iniciado a finales de los años 80 (el «Caracolazo» en Caracas en 1989; la victoria electoral de Chávez en 1998 en Venezuela, la rebelión neo-zapatista en Chiapas en 1994), lleva a Quijano a una «teoría de la Colonización del Poder», destacando el debate en torno al tema «étnico y racial»; y, sus reflexiones sobre el CUAVES y las diversas luchas del continente, postulan «formas de organización que se vuelven recíprocas en el trabajo y la gestión colectiva de la autoridad/poder». (p.39 )

En este punto, llegamos al eje 3 del ensayo de Camilo Climaco. En la nueva perspectiva histórica, «el surgimiento del actual ‘movimiento indígena’ en los países andinos y mesoamericanos (…). INDIGENA’ (énfasis nuestro), de origen colonial, dentro de la cual los pueblos han podido defender históricamente una importante autonomía, se convierte en un espacio de reidentificación (…)».

Y que, en relación con el poder y el trabajo, «arrastra tradiciones de prácticas democráticas y de reciprocidad en el trabajo» (ibid).

Sin duda, continúa Danilo Climaco, «su investigación y proximidad política con los movimientos indígenas le permitieron decir, diez años después, en el texto de conclusión de esta antología, «Buen Vivir… entre el desarrollo y la descolonialidad del poder (2011) :

A pesar de la derrota de los movimientos antiautoritarios y antiburocráticos, y de la posterior imposición de la ‘globalización’ del nuevo Capitalismo Colonial Global, la semilla de un nuevo horizonte histórico ha sobrevivido entre la nueva heterogeneidad histórico/estructural del imaginario mundial, y germina ahora como uno de los principales signos de la propuesta del Buen Vivir (p.48).

Danilo Climaco concluye con una visión optimista de Quijano:

Quijano puede decir en el año 2009 (…). Así que finalmente, emerge otro horizonte de sentido histórico que ya está aquí, que ya está empezando; porque no es sólo el discurso, no sólo las asambleas, están reorganizando sus comunidades, están asociando sus comunidades, están generando otra forma de autoridad en el mundo que tendrá que competir y entrar en conflicto con el Estado mientras el Estado esté presente. Esto no es sólo una utopía, esto es empezar a vivir con el futuro. Podemos ser derrotados, incluso el mundo puede acabar; pero no hay vuelta atrás» (p. 49).

Referencias

López, Ivette Lozoya, “Intelectuales & Revolución. Cientificos sociales latino-americanos em El MIR chileno (1965-1973). Chile, Ariadna ediciones, septiembro 2020.

Mignolo, Walter D. Historias locales / diseños globales. Colonialidad, conocimientos subalternos y pensamento fronterizo, .Madrid, Akal, 2003.

Anibal Quijano, Cuestiones y Horizontes. Antologia Essencial. De la dependência histórico-estructural a la colonialidade / descolonialidad del Poder”. Selección y prólogo a cargo de Danilo Assis Climaco. Clacso. Colección Antologias. 633 paginas. Buenos aires. 2014.

Mariátegui, José Carlos. 7 Ensayos de interpretación de la realidade peruana. Prólogo de Anibal  Quijano: Reencuentro y Debate” ..Biblioteca Ayacucho. Venezuela. 3ª edición. 2009.

“Raza”, “Etnia” y “Nacion” em Mariátegui: Cuestiones Abiertas”. Em: Encuentro Internacional. José Carlos Mariátegui y Europa. El Outro Aspecto del Descubrimiento, Amauta, Lima. 1993.