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A la Mitad del Camino: pedagogía política y metáfora militar

César Martínez (@cesar19_87)*

Recuerdo que los conservadores puros se pusieron furiosos y los conservadores moderados, siempre más despiertos, pero más simuladores, también me cuestionaron…

Andrés Manuel López Obrador

En Resurrección, una novela breve pero profunda en cuanto a crítica social, León Tolstói no escatimó en presentar al ejército zarista de la Rusia de la dinastía Románov como lo que era: una institución corrompida y dirigida por terratenientes frívolos y holgazanes enfilados rumbo al desastre político y moral. Con astucia y audacia para su época, Tolstói describió a esas fuerzas armadas en no más de diez líneas; y dedicó el resto de su narración a la transformación ética, a la ‘resurrección’ de Dimitri Nejliúdov, el protagonista, salido precisamente de las filas de ese ejército.

Que el Ejército y las Fuerzas Armadas son un gran símbolo de poder universalmente reconocido explica que los dos momentos más críticos en la presidencia de Andrés Manuel López Obrador hayan tenido que ver con lo militar: la decisión política de no confrontar soldados y marinos contra sujetos fuertemente armados en las calles de Culiacán dejando libre al hijo del Chapo Guzmán, y la decisión jurídica del no-ejercicio de acción penal contra el general Salvador Cienfuegos Zepeda tras ser acusado y encarcelado por la DEA en Estados Unidos.

Esos dos fueron los más claros ejemplos de la debilidad, la incompetencia y la cobardía de AMLO según los conservadores puros, los conservadores moderados y los ultra izquierdistas.

Quizá por eso en A la Mitad del Camino, el más reciente libro escrito por López Obrador, el presidente aprovecha gran parte de su narración para construir a las Fuerzas Armadas, Ejército, Marina y Guardia Nacional, como la metáfora de un poder diferente, incorruptible, redimido y transformado por el cambio de mentalidad del pueblo de México recuperando por la vía pacífica las instituciones del Estado tras siglos de secuestro por parte de distintas generaciones de oligarquías criollas. De ahí que en la introducción se enfatice el concepto de “pedagogía política” como un proceso de ejercicio y aprendizaje, de ordenamiento y de la moralización de la vida pública citando los casos sobresalientes de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Secretaría de Marina.

No hay texto sin contexto. La información técnica del capítulo uno, acerca del saqueo hecho por los gobiernos neoliberales al sector salud y al sector energético mediante una burocracia infestada de tecnócratas y profesionistas mediocres, funciona como la base material sobre la que López Obrador narra la historia palpitante de la Cuarta Transformación, desde la perspectiva de quien posiblemente es el primer Comandante Supremo de la Fuerzas Armadas electo democráticamente, con sentido soberano, histórico y humanista. Mientras que, en el caso Cienfuegos la oposición vio una prueba contundente de que “todos son iguales”, la apuesta del presidente mexicano por conceder derecho de réplica al general Cienfuegos en su propio puño y letra reproduciendo la carta redactada desde la prisión pone por descubierto la perniciosa influencia ideológica y económica que las agencias estadounidenses ejercen sobre los medios de comunicación mexicanos y sus periodistas.

Así, el caso Cienfuegos es el punto de quiebre donde A la Mitad del Camino deja de ser una suerte de “mañanera extendida” para convertirse en una historia protagonizada por personajes con nombre y apellido.

Con una lectura reflexiva, quienes sostienen que “AMLO está militarizando al país” podrían comprender que las muchas páginas del libro donde aparecen las fuerzas armadas son un recurso dramático para hacer visibles las fuerzas sociales, distintas y contrapuestas, que determinan el movimiento histórico también en otras instituciones tales como la clase intelectual. De modo que, comparados con los limitados intelectuales conservadores del México actual, grandes íconos de la intelectualidad porfirista como Salvador Díaz Mirón, Francisco Bulnes y Justo Sierra son retratados por López Obrador cual maquiavélicos poetas cuyas palabras disfrazaron la perversidad de los militares porfirio-huertistas, asesinos de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez. En otras palabras, las instituciones y los aparatos estatales están naturalmente atravesados por la lucha entre valores y anti-valores.

Esa exposición directa con el peligro y la muerte, característica de la disciplina militar, esa situación límite u “hora de la verdad” donde el carácter sale a relucir (o brilla por su ausencia), es aprovechada por el autor para ilustrar el Punto Número 10 de la Guía Ética para la Transformación de México, De la Redención: No se debe enfrentar el mal con el mal. Si, por un lado, quien lee resulta paralizada o paralizado por el terror alrededor de las historias descarnadas de “los elementos echados a perder” dentro de las fuerzas armadas a raíz de la guerra contra el narco desatada en 2006, por el otro lado también sonríe ante la épica del general aviador Miguel Eduardo Hernández Velázquez en su vuelo hacia Bolivia pilotando una avioneta Gulfstream G550 para rescatar a Evo Morales de las garras del fascismo y del racismo.

Justo es en la figura de dicho piloto aviador donde López Obrador personifica la transformación de una política corrompida por el uso del poder para robar y asesinar hacia una política redimida por el poder que sirve al prójimo, que honra y que fortalece. “Con un serio lenguaje castrense, el general Hernández Velázquez [enfatizó la] formación ética con principios y valores morales comunes a la profesión de las armas”, dice un párrafo de la relatoría hecha por la Sedena, que AMLO incluye completa en su libro. Pasamos, por lo tanto, del tristemente célebre episodio de los homicidas del presidente demócrata Madero a la historia aún poco conocida de los militares mexicanos que rescataron al presidente indígena Morales.

Superar errores tomando conciencia y comprometiéndose con la no-repetición es el concepto de “redención” según la página 215 de A la Mitad del Camino. Se trata de temas análogos a los temas de Resurrección de Tolstói: la historia de Nejliúdov es la del rico heredero y oficial militar de alto rango que renuncia al ejército y a sus tierras para transformar su existencia más allá de las botas militares que sigue calzando durante el resto de la novela. Ese es también el mensaje entre líneas escrito por López Obrador cuando habla de haber sentado las bases de la Cuarta Transformación: que a pesar de los pesares las Fuerzas Armadas de México nunca colapsaron en el desastre político y moral hacia el cual estaban siendo dirigidas por civiles corruptos debido a una disciplina entendida en términos de servicio y humildad según el cambio de mentalidad del pueblo. El ejército mexicano no es un ejército zarista de terratenientes ni de oligarcas criollos, porque el soldado mexicano es el pueblo mismo uniformado.

*Maestro en Relaciones Internacionales por la Universidad de Bristol y maestro en Literatura Estadounidense por la Universidad de Exeter.

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