Sumit Sarkar (1939-2026)

Marcelo Starcenbaum

El historiador indio Sumit Sarkar murió el pasado 13 de agosto en Nueva Delhi. Exponente destacado de la disciplina histórica del país sudasiático, produjo obras relevantes en los campos de la historia del nacionalismo y la historia desde abajo. Vinculado desde la década de 1960 con el marxismo, su trabajo se desarrolló en los marcos de dicha tradición pero de una manera crítica y abierta a elementos pertenecientes a otras áreas de la historiografía radical. Integrante del grupo de historiadores indios que propiciaron la renovación subalternista de la historiografía, mantuvo una relación compleja con dicha tradición. Por un lado, porque su trabajo temprano en clave de historia desde abajo anticipó algunas variables luego consolidadas por Ranajit Guha. Por el otro, porque fue uno de los críticos más incisivos del giro poscolonial del subalternismo producido a comienzos de la década de 1990. Junto a su trabajo académico, Sarkar participó activamente del debate intelectual indio. En este plano, al igual que en el historiográfico, sostuvo posiciones progresistas y seculares, manteniéndose a distancia tanto de los esquemas eurocéntricos como de los autoctonistas.

En su primera obra, The Swadeshi Movement in Bengal, publicada en 1973, propuso una lectura renovada de la historia del movimiento anti-colonial desarrollado en los primeros años del siglo XX en respuesta al intento británico de partición de Bengala. Dicha renovación radicaba, en primer lugar, en el establecimiento de una perspectiva desde abajo para el análisis del movimiento. El recorrido propuesto por Sarkar evitaba lo que él mismo denominaba el tedio de la narración cronológica, optando por reconstruir lo que había ocurrido “en las calles de Calcuta y en las aldeas de Barisal”. La perspectiva desde abajo orientaba la investigación sobre el movimiento swadeshi hacia las tensiones del relato bhadralok —la élite educada surgida bajo el dominio británico— y el del nacionalismo chauvinista. En este sentido, atendía especialmente la actividad de los trabajadores de la construcción, la pasividad de los grupos campesinos y el rol de la ideología hindú en la agudización de los conflictos comunitarios. A su vez, reconstruía los problemas producidos en la relación entre intelectuales y masas, entre los cuales se habían producido algunas convergencias —la identificación en la revuelta— pero también se habían presentado obstáculos —la dificultad por traducir el programa nacionalista al lenguaje del pueblo.              

Los problemas del nacionalismo indio y de las relaciones entre intelectuales y pueblo también ocuparon un lugar destacado en dos obras de Sarkar publicadas en 1983: Modern India y “Popular” Movements and “Middle Class” Leadership in Late Colonial India. La primera de ellas, una historia integral de la India moderna, que rápidamente se convirtió en un trabajo de referencia en términos académicos y formativo en una clave ciudadana crítica. Este trabajo presentaba dos innovaciones significativas en cuanto a la historización de la experiencia india moderna. La primera de ellas era la delimitación de lo moderno. Para Sarkar, los comienzos de la India moderna debían ser ubicados en la segunda mitad del siglo XIX, cuando la dominación política y económica británica había adquirido una forma estable a la vez que tomaba forma un movimiento popular autónomo y un nacionalismo intelectual de clase media. La historia moderna de la India, por tanto, era la del despliegue de estas contradicciones hasta el proceso de independencia a mediados del siglo XX. El segundo rasgo era el de la reconstrucción de dicha historia a través de una perspectiva desde abajo. En sintonía con el programa subalternista, la investigación de Sarkar buscaba dar cuenta de la experiencia nacionalista más allá de las ideas y la práctica de sus dirigentes. Lejos de un desplazamiento simplista que llevara a soslayar el rol histórico de estos últimos, el trabajo llamaba a tomar la autonomía de los movimientos populares como un punto de partida de la investigación, sin que esto implicara necesariamente los términos de un debate sin salida entre autonomías y liderazgos. 

La segunda de las obras prolongaba estas preocupaciones en un abordaje general de los movimientos populares en las últimas décadas de la dominación británica. En una revisión del objeto que orientaba explícitamente su investigación a través de una perspectiva “desde abajo”, Sarkar recuperaba las iniciativas de auto-organización de grupos, moviéndose más allá de la centralidad de los líderes políticos, las ideologías patrióticas y las relaciones clientelares. En sintonía con los trabajos arriba mencionados, así como con el por entonces incipiente programa subalternista, Popular” Movements and “Middle Class” Leadership planteaba históricamente el problema del relativo fracaso de la política de masas en la India colonial. La investigación enfrentaba el hecho de que a una activa movilización política popular le había seguido un proceso independentista protagonizado por líderes de clase media —como Gandhi— e indiferente a las contradicciones sociales tradicionales de la sociedad india. Al respecto, la reconstrucción realizada por Sarkar buscaba evitar variables recurrentes para dar cuenta de este hecho, sea “la traición” de Ghandi o la eterna pasividad del campesinado indio. El análisis entonces hacía coincidir ambos fenómenos —la significativa movilización popular y la independencia meramente política— en una interpretación gramsciana que operaba con la categoría de “revolución pasiva” para dar cuenta de un proceso en el que se expresaba tanto transformación como conservación.     

Decíamos al comienzo que, junto a las investigaciones en clave de historia desde abajo del nacionalismo indio, Sarkar había desarrollado un conjunto de intervenciones en torno a la trayectoria de los estudios subalternos —tradición que él mismo integraba y que había contribuido a fundar. Efectivamente, en la década de 1990 se publicaron un conjunto de trabajos del autor en los que era sometido a escrutinio el giro poscolonial de los estudios subalternos. Nos referimos a su artículo “Orientalism Revisited: Saidian Frameworks in the Writing of Modern Indian History”, publicado en la Oxford Literary Review en 1994, y a su libro Writing Social History de 1997, el cual contenía el célebre texto “The Decline of Subaltern in Subaltern Studies”. Sarkar entendía por “marcos saidianos” un esquema interpretativo deudor de las obras de Edward Said y Michel Foucault que desplazaba la determinación económica e instauraba un análisis de la cultura y la política como esferas absolutamente autónomas de la vida social. Advertía de esta manera un paso ilegítimo entre la necesaria crítica a la férrea determinación económica y la acusación de reduccionismo a cualquier análisis que tomara la economía como punto de partida. Señalaba a su vez que estos marcos tenían consecuencias políticas conservadoras, en tanto llevaban a una reivindicación acrítica de lo pre-moderno y lo no-Occidental así como a una identificación del Estado posnacional como principal obstáculo para un modo de vida justo. Algo similar se expresaba con la idea del declive de lo subalterno en los estudios subalternos. Sarkar entendía por ello el pasaje de una perspectiva marxista crítica, centrada en la condición histórica de la subalternidad, hacia otra desmarxistizada, en la que los fenómenos culturales eran analizados sin referencia a las determinaciones económicas.    

Destaquemos por último dos dimensiones relevantes del trabajo de Sarkar. Una de ella es la perspectiva feminista en la indagación histórica. En los trabajos arriba mencionados, es recurrente el señalamiento del autor en torno a la necesidad de introducir una perspectiva feminista en el análisis de los grandes procesos históricos de la India. Si bien dicha perspectiva era introducida en la investigación, se volverá un trabajo en sí mismo a comienzos del siglo XXI. En el año 2007 fue publicado Women and Social Reform in Modern India, un reader sobre el problema del reformismo y el rol de las mujeres editado por Sumit y su esposa Tanika Sarkar. En esta iniciativa se anudaban las preocupaciones clásicas de Sarkar, tales como la dimensión popular de la conformación de la India moderna, con el trabajo de recuperación de las mujeres en la implementación de las reformas sociales en el país sudasiático. Dicha investigación problematizaba la tradicional centralidad masculina en la reconstrucción histórica como también la anexión a la interpretación del fenómeno de un conjunto reducido de mujeres pertenecientes a la élite india. La otra dimensión tiene que ver con un trabajo de autorreflexión sobre la práctica historiográfica y el lugar ocupado por los historiadores en la sociedad. En un artículo sugestivamente titulado “The Many Worlds of Indian History”, publicado en Writing Social History, Sarkar ponía de relieve, al calor del crecimiento de corrientes políticas conservadores, el problema de los múltiples espacios a través de los cuales se producía y circulaban los relatos históricos acerca de la nación india. Al respecto, Sarkar hacía un llamado a problematizar la desconexión y las relaciones jerárquicas entre los historiadores académicos metropolitanos y profesores del sistema educativo en las diferentes regiones de la India. Sin la condescendencia de “ir al pueblo”, Sarkar proponía espacios de discusión y producción académica integrados por historiadores pertenecientes a los diferentes niveles del sistema educativo y universitario.        

 

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