Filmar a Dussel en tiempos de crisis: cine, filosofía y descolonización

CE, Intervención y Coyuntura  

En esta conversación, la directora Cecilia Fiel reflexiona sobre su documental dedicado a Enrique Dussel, los desafíos de filmar en pandemia y la posibilidad de pensar el cine como una intervención crítica frente al eurocentrismo. Entre la precariedad material y la potencia del pensamiento latinoamericano, la película se construye como un gesto político y estético.

El 13 de marzo se proyectó en la Cineteca Nacional el documental Dussel. La filosofía es un don para un mundo sin sentido. Este largometraje, coproducción entre Argentina y México, fue realizado por la directora y docente Cecilia Fiel. El filme se presenta como un acto de resistencia cultural que busca cuestionar las estructuras coloniales y el eurocentrismo presentes en las instituciones educativas y en la tradición filosófica dominante.

La idea del documental surgió mientras Enrique Dussel trabajaba en su obra sobre estética, y el proceso de filmación acompañó ese momento de su producción intelectual. Al mismo tiempo, la película se acerca a una etapa difícil en términos personales para el filósofo: coincide con la pandemia y con un periodo de fragilidad en su salud, circunstancias que, sin embargo, no disminuyeron su impulso por seguir pensando el mundo y sus posibilidades de transformación.

CE, Intervención y Coyuntura (CE):

¿Por qué un documental sobre Enrique Dussel?

Cecilia Fiel:
En 2010 integré la comisión del plan de estudios de mi carrera, Artes, en la Universidad de Buenos Aires, donde era docente de la cátedra de Estética. En ese momento intentamos incorporar contenidos latinoamericanos, y fue ahí cuando me encontré con la filosofía de Dussel.

Hasta entonces no lo conocía. Leerlo fue un antes y un después: no podía creer que nunca lo hubiera estudiado ni como alumna ni como docente. Ahí tomé conciencia de lo que implica la colonización del saber. Mi formación estaba basada en autores europeos y norteamericanos, mientras que los latinoamericanos estaban completamente ausentes, como si la Estética fuera exclusivamente francesa o alemana.

La propuesta no prosperó, pero yo continué militándola en soledad. Por esos años estaba filmando mi ópera prima (Margarita no es una flor, 2013), pero ya pensaba en hacer un documental sobre Dussel. El fracaso de esa reforma me llevó a buscar otra vía, y pensé en el cine como herramienta: un documental podía tener un impacto distinto.

Lo fui a escuchar en Buenos Aires en 2012, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, y luego en 2017, junto a Hebe de Bonafini. Recién en 2019, durante una estancia en el CUEC-UNAM, pude comenzar a filmarlo. Ese fue su último año de cursos presenciales. Más tarde retomé ese material y decidí incorporarlo.

CE:
¿Cuál fue tu experiencia al realizar este trabajo en pandemia?

Cecilia Fiel:
Fue mi segundo film realizado íntegramente en pandemia. El primero lo rodé en 2020 y el de Dussel en 2021, en condiciones de distanciamiento y con protocolos muy estrictos. Eso hacía muy difícil el rodaje.

Podría decir que la forma de producción determinó el tipo de documental. Necesitaba asegurarme de regresar a Argentina con material suficiente para montar y cumplir con el INCAA. Eso me llevó a una solución más controlada: entrevistarlo en su escritorio, en plano medio.

La posibilidad de exteriores se redujo muchísimo: sólo pudimos salir dos veces, y ese material quedó íntegro en la película.

CE:
El documental parece ser también una intervención intelectual. ¿Cómo pensaste la relación entre cine y filosofía?

Cecilia Fiel:
Si hubiera tenido más tiempo y presupuesto, habría explorado otra estructura, un montaje menos causal. Pero fue imposible: es un documental de bajo presupuesto y con muchas dificultades.

Después de la muerte de Dussel, en noviembre de 2023, tuve una neumonía muy grave en México que me dejó hospitalizada varios días. Eso retrasó mucho el proceso. A eso se sumó la situación económica en Argentina en 2024: inflación, devaluación… El dinero ya no alcanzaba.

Como suele ocurrir, el productor se endeuda. Yo me endeudé para poder terminar el documental y entregarlo al INCAA.

Con esto quiero decir que fue muy difícil “jugar” con el lenguaje.

Sin embargo, la relación entre cine y filosofía estuvo desde el inicio en el guion. La resolví a través del punto de vista: leer Europa desde América Latina.

Eso implicó seleccionar escenas donde se critica la tradición europea: los diálogos con Omar García Corona sobre la Escuela de Frankfurt, con Mario Ruiz Sotelo sobre la Ilustración latinoamericana, y las intervenciones de Alicia Hopkins, Katya Colmenares y Gabriel Herrera.

El trabajo sonoro de Lluvia de Palos y José Navarro también fue clave, porque se aleja de la música clásica y trabaja con objetos sonoros prehispánicos, generando otra atmósfera.

Me habría gustado desarrollar una deriva por la ciudad con Dussel —él era un gran historiador—, pero no fue posible. Aun así, la salida al Zócalo conserva algo de esa idea.

CE:
¿Cómo intenta el documental transmitir la crítica al eurocentrismo?

Cecilia Fiel:
A través del punto de vista. No es sólo lo que se dice, sino desde dónde se dice: pensar Europa desde América Latina.

CE:
¿Qué rasgos de Dussel te interesaba mostrar?

Cecilia Fiel:
Su transformación constante, pero también su entusiasmo. Tenía un espíritu juvenil, rebelde, siempre con la intención de transformar el mundo, incluso en sus últimos años.

CE:
¿Qué puede aportar hoy Dussel para pensar el presente?

Cecilia Fiel:
Creo que su pensamiento aporta elementos para construir otro mundo. Y en ese sentido, es fundamental su concepto de transmodernidad.