Defensa de la migración y cultura contra-hegemónica en Estados Unidos

Defensa de la migración y cultura contra-hegemónica en Estados Unidos

Julio Muñoz Rubio

Imagine there’s no countries…

…I hope some day you will join us

And the world will be as one.

(John Lennon)

Las violentas acciones que en Estados Unidos están teniendo lugar, forzando las deportaciones de migrantes por parte de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (En inglés US Inmigrations and Customs Enforcement o simplemente ICE) y de toda la política supremacista blanca de Donald Trump, es la versión más actualizada de las contradicciones del capitalismo al problema de la eufemísiticamente llamada “sobrepoblación”. ¿Cómo entender este asunto desde su raíz y cuales son hoy, sus implicaciones para la cultura, incluso mundial? Vamos a abordar estos problemas con la esperanza de estimular una reflexión y con ello un apoyo a las luchas que en aquel país se están dando en estos momentos.

1.El concepto de sobrepoblación y el fenómeno que la origina es un producto propio de la forma capitalista de producción, inexistente en períodos históricos anteriores. Marx[1]   explicó muy acertadamente el carácter histórico de este proceso y lo caracterizó como parte de la estructura de este modo de producción. Señaló que la industrialización, que ocurre en las grandes urbes, donde se concentran los procesos de acumulación de capital, produce incesantes desplazamientos de poblaciones campesinas empobrecidas y expulsadas de sus tierras, hacia las ciudades, en donde buscan encontrar un trabajo que les permita sobrevivir, pero ese empobrecimiento se exacerba aún más  por la imposibilidad del capitalismo para absorber toda la fuerza de trabajo que se demanda, lo cual lleva a la segunda característica de este proceso: La formación de un Ejército Industrial de Reserva, segmento poblacional que debe estar presente para que el capitalista pueda continuamente chantajear a la Población Económicamente Activa (PEA) con no aumentar o incluso disminuir los salarios y reducir prestaciones, habida cuenta de que existe una masa trabajadora desempleada y mucho más miserable, dispuesta a vender su Fuerza de Trabajo por mucho menos que lo que la PEA lo hace en un cierto momento.

El análisis de Marx es hoy más vigente que nunca, pero aumentado muchas veces. El imperialismo ha mundializado este fenómeno migratorio. Lo que en tiempos de Marx era un proceso localizado a ciertas ciudades y sus alrededores rurales, en un número restringido de países (Gran Bretaña en primer lugar) hoy abarca regiones enteras del planeta, cuando no al planeta todo y provoca conflictos regionales y continentales de amplios espectros y alcances. Millones de trabajadores del campo y la ciudad, así como pequeños propietarios, se ven perjudicados en muchos países y otro tanto ocurre con grandes extensiones de zonas naturales. Los conflictos político-diplomáticos se endurecen.

2.A fin de explicar este fenómeno, e intentar encontrarle soluciones, el capitalismo ha recurrido a sus intelectuales orgánicos en busca de propuestas. El más destacado de ellos es el economista británico Thomas R. Malthus (1766-1834) autor del conocido Ensayo sobre el Principio de la Población, publicado en sucesivas ediciones entre 1798 y 1826, y el cual explica el crecimiento demográfico como resultado de una tendencia natural del ser humano a reproducirse siempre por encima de los medios de subsistencia, lo cual es generador de escasez de estos últimos y de violencia y guerras para obtenerlos, y con ello produce miseria, enfermedad y muerte[2]. El destino de la humanidad, según Malthus, estaría marcado por este choque. Se trata de una teoría llena de abstracciones, vaguedades, falacias lógicas y  que no ofrece nunca pruebas del desequilibrio población-alimentos.[3]   A pesar de ello, es una de las teorías más aceptadas en el mundo capitalista, con sucesivas reinterpretaciones y actualizaciones, las cuales han servido para elaborar políticas de control poblacional tales como represiones moralistas a la sexualidad, estrategias eugenésicas, el control natal “voluntario”, la esterilización forzada, genocidios de limpieza étnica (como la que se lleva a cabo en Gaza hoy en día) o expulsión de sectores de las poblaciones migrantes, como la que tiene lugar en Estados Unidos hoy, bajo el imperio trumpista.

3.El capitalismo, ya en su fase imperialista decadente actual, se encuentra atrapado en su propia lógica. Por un lado requiere del Ejército Industrial de Reserva y debido a ello, en ciertos momentos de auge económico, es capaz de aceptar y aun fomentar la llegada de la población migrante, pero sólo mientras esto no provoque una derrama salarial “excesiva” y con ello una reducción sensible de la tasa media de ganancia, ni tampoco al punto de que esa población se organice masivamente exigiendo mejoras sustanciales a sus condiciones de vida y trabajo, especialmente en temporadas de recesiones económicas. Pero incluso cuando esas temporadas tienen lugar, el capitalismo puede prescindir del mencionado Ejército Industrial de Reserva, que sigue jugando su papel a favor del empresariado, pero si crece demasiado hay que reducirlo. El problema se agrava, el margen de maniobra se estrecha progresivamente; de manera pragmática se recurre a medidas desesperadas, pero el problema como un todo, se sale de su control. La salida de una recesión apacigua los ánimos y una etapa de auge económico hace que por un tiempo la migración vuelve a ser tolerada, pero cuando la crisis y la recesión vuelven a aparecer, la represión se vuelve a acentuar y el círculo vicioso empieza de nuevo.

Se trata de un caso claro en el que las fuerzas productivas materiales entran en insalvable contradicción con las relaciones de producción en las que aquellas se desarrollan. Hay que reiterar: en el capitalismo el problema de la migración puede encontrar paliativos, pero no tiene solución.

4.Estas contradicciones, analizadas hasta este momento desde la esfera de lo económico, no se restringen a eso y se potencian para convertirse en contradicciones en todas las esferas de la cultura: La ciencia natural al servicio del sistema, por su lado, desarrolla pseudo teorías racistas y sexistas, el reduccionismo, sea biologicista, economicista y/o pragmatista refuerzan sus tesis desde la concepción ideologizada de las esencias como entes fijos e inamovibles y se enfrentan a las teorías relacionales como el holismo y la dialéctica, mucho más coherentes y verdaderas.

Es necesario considerar centralmente, que individuos y poblaciones migrantes, al llegar a sus destinos, después de sufrir todo tipo de indecibles penalidades, son portadores no sólo de su Fuerza de Trabajo sino de otras propiedades como identidades y formas subjetivas y sentimentales de vivir, arraigos, simbolismos, cotidianeidades que arrastran consigo y que no son elementos siempre susceptibles de venderse en la relación capital-trabajo.

Los países imperialistas se ven invadidos, ocupados por estos componentes de la vida, que chocan con e impactan la cultura hegemónica: la de las poblaciones de naciones imperialistas. La migración produce otra contradicción, en íntima relación con la económica señalada más arriba, pero al mismo tiempo autónoma con respecto a ésta. La invasión cultural hace resaltar la existencia de mundos, naciones, realidades diversas provenientes de otras latitudes que, al ocupar espacios cada vez más importantes en las sociedades imperialistas, producen un verdadero shock, frente al cual los sectores más reaccionarios, con su convicción inmovilista del mundo que les permite detentar el poder, salen, falazmente a defender sus tradiciones como eje de su supremacía. A estos sectores se les oponen otros de gente más preparada, culta (en un sentido amplio que no es necesariamente ni siempre el académico y libresco, aunque desde luego lo incluye), sensible, que rechaza toda forma de supremacismo y lo sustituye por la solidaridad. Son dos formas de subjetividad irreconciliables. La segunda de ellas se desprende de las formas hegemónicas de dominación para desarrollar otras muy distintas y alternativas. 

Esto es lo que ha estado sucediendo en Estados Unidos desde al menos 200 de sus 250 años de existencia como Estado-nación, pero es algo que en los últimos meses ha alcanzado una importancia histórica, no solo por la dimensión numérica de las movilizaciones, su tamaño y el alcance que han tenido, prácticamente en todo Estados Unidos, sino por el poder de su impulso.

5.Es en la esfera del arte y en especial de la música, donde en estos momentos se han expresado estas contradicciones. Importante es señalar que en tanto la ofensiva trumpiana se ha intensificado, ha venido coincidiendo y reforzándose la conciencia solidaria, tanto de los grupos de inmigrantes de origen latino, africano u oriental, como la de muchos de los habitantes estadounidenses de origen anglo-sajón y europeo en general. Se cobra conciencia de que, en todos los grupos étnicos de ese país, existe la explotación, la marginación, la miseria y que en todos ellos se han desarrollado formas artísticas, el canto y la música entre ellas, como formas de resistencia y ofensiva al sistema; formas de identificación, de cohesión social al interior de y entre los grupos diversos. Canto, música y baile contribuyen decisivamente hoy a borrar prejuicios racistas y encontrar al explotador como el enemigo común, son movimientos de progreso de las conciencias en función no sólo de las relaciones económicas sino en las sensibilidades y sentimientos íntimos. De este modo esas expresiones lúdico-artísticas fomentan el paso de los seres-en-si a los seres-para si en los grupos explotados de Estados Unidos.

Resulta que en la diversidad y diferencia cultural se hace resaltar una unidad que nos identifica como seres humanos, la especie cuya naturaleza, para volver a Marx y su Sexta Tesis sobre Feuerbach, es “el conjunto de sus relaciones sociales[4]. El arte se inserta en este cúmulo de relaciones como una fuerza revolucionaria, curativa, sanadora, generadora de entusiasmo y autoconciencia. El canto, la música y el baile son imprescindibles en este movimiento social, como lo ha sido en muchos otros.

6.“Si se calla el cantor / calla la vida”, decía Mercedes Sosa en una de sus más célebres canciones.

Y sucede que el cantor no se calla, por el contrario, hoy en Estados Unidos el cantor alza la voz más y más. A la canción folk y de protesta tradicionales se unen la de grandes leyendas del rock, otros más contemporáneos y se añaden los corridos norteños mexicanos, el rap y las cumbias e incluso representantes de estilos comerciales como el pop y el reggaeton, tales como Ricky Martin, Lady Gaga y Bad Bunny, quienes han expresado su palabra contra el trumpismo y su xenofobia.  

Y ya que hablamos de Bad Bunny mencionemos: El show que junto con Ricky Martin y Lady Gaga montó en el intermedio del pasado Super Bowl fue, en los hechos tangibles, un dardo envenenado contra Donald Trump y el supremacismo blanco que con tanto orgullo liderea. Fue simultáneamente otro dardo de entusiasmo y energía hacia el actual movimiento de masas estadounidenese anti ICE, y en defensa de los derechos de los migrantes. Nunca antes los medios masivos de comunicación habían tramsitido, a esa escala al menos, un desfile de las banderas del continente americano en donde se reafirmó su presencia y su identidad propias. Nunca antes un espectáculo cantando y declamado enteramente en español había tenido ese poder como el que Bad Bunny presentó en el Super Bowl el pasado 8 de febrero.

Qué interesante es observar que aun entre músicos y cantantes comerciales y que poco o nada aportan a la música como arte, aun entre ellos, se efectúan desprendimientos de su comercialismo, aunque sean titubeantes y momentáneos, y se adentran en la denuncia de las injusticias. Esto no está limtado a Bad Bunny, Lady Gaga  y Ricky Martin, es un fenómeno que ha tenido lugar con otros casos como los de como Michael Jackson, Shakira o Madonna. Y el show de Bad Bunny tendió puentes con otros sectores de la música gringa esa sí de gran nivel, representado en estos días por Bruce Springteen, Tom Morello, Joan Baez, Neil Young, y Green Day, este útimo en el mismo Super Bowl, entre otros.

7.Limitadas e insuficientes resultan las explicaciones de este acontecimiento, expresadas por segidores de un ultra-materialismo supuestamente marxista, quienes sostienen, con un lenguaje muy grandlocuente e ilusoriamente radical, la supuesta inocuidad de la presentación de Bad Bunny, y aun su complicidad con el sistema, pues al haberlo hecho en en un lugar y fomato organizado y por la NFL y sus patrocinadores, empresas totalmente capitalistas, se vendió a las mismas y neutralizó todo el componente rebelde y subversivo de su mensaje para que fuera engullido por esas corporaciones, que financiaron el show de acuerdo con sus intereses.

Estos puntos de vista destacan no sólo por dar la espalda a los hechos concretos, sino además por la pobreza argumentativa de un determinismo por una parte economicista, que la reduce su explicación a los ámbitos de cantidades de dinero y capital paricipantes en el evento, y por otra un reduccionismo psicológico, de explicaciones adheridas a una mecánica simple de estímulo-respuesta, típica del conductismo, derivando de ahí todo lo referente a las conciencias de la gente y los individuos.

Se ignora para empezar que, por muy poderosa que sea o parezca ser la burguesía partidaria de Trump, no forma un bloque homogéneo e inescindible, sino que afronta sus contradicciones y disputas con otros sectores capitalistas y sus pretensiones manipuladoras, que si bien son reales y para muchos otros casos, han sido exitosas, de ninguna manera implican que en todos los casos lo vayan a ser. Eso no está escrito de antemano, no son todopoderosas ni universales ¿Por qué?

Porque una vez enviado el mensaje de Bad Bunny o cualquiera de los artistas que han manifestado su oposición a Trump, el ICE y el MAGA, una vez que llega a la sociedad, ésta va a reaccionar en direcciones relacionadas con el contexto de rebeldía que en los hechos está ocurriendo; y entonces las intenciones manipuladoras de un sector de los grandes capitalistas estadounidenses y multinacionales, ya no van a responder como lo tendrían previsto, repetimos, en el contexto del poderoso movimiento de masas, independiente del Estado, que hoy se presenta en Estados Unidos. Aquí entra en acción toda la complejidad sensible y subjetiva humana ya arriba mencionada, imprevisible para los cálculos económicos de las empresas capitalistas particulares. Se, trata en este caso, de una versión ampliada de la llamada “contradicción suprema del capitalismo”: aquella que se manifiesta entre la racionalidad económica parcial y la iracionalidad socio-económica global (Cada capitalista hace cálculos precisos sobre sus cantidades de inversión y venta de su productos, pero se topa con que hay otros capitalistas que también hicieron sus cálculos, resultando imprevisible la reacción de la sociedad cuando todos los productos de esas racionalidades se le ofrecen en el mercado y donde las preferencias no pueden pronosticarse dada la diversidad de calidades, diseños y precios, fomentando así una infinita especulación). A este componente de la contradicción lo podríamos rebautizar como “irracionalidad socio-económico-cultural global”, aclarando que los términos “irracional” o “irracionalidad” se usan aquí sólo en referencia a y como negación de la estrecha racionalidad económica captalista y sus previsiones, nunca como característica del movimiento de masas. La diversidad cultural e intercultural hoy presentes en Estados Unidos y su espontaneidad, rompen con todo esquema del meticuloso cálculo de costo-beneficio y estímulo-respuesta que se encuentra tras la industria del espectáculo.

8.Cuando se trata de productos de índole poético-musical estamos hablando de productos que no son objetos en sí y por lo tanto no pueden, como tales, mercantilizarse, se les puede plasmar en cosas como discos o DVD’s y subirlos a redes sociales como Tik Tok, Facebook, You Tube o Spotify, donde muchas veces hay que pagar para escuchar; pero eso sólo vale para la esfera de la circulación y el consumo. Pero su valor de uso no es una cosa, no es un objeto, sino una expresión no material que se encuentra fuera de las mencionadas esferas de la circulación y el consumo mercantil. Su contenido más profundo, alude a una percepción estético-emotiva y la fomenta lo mismo para una relación amorosa romántica o (lo que es una variante) para la lucha social en las calles y centros de trabajo.

Todo análisis, del tipo que sea, acerca del papel de la música en el movimiento social, más específica, pero no únicamente el de Estados Unidos, debe considerar al papel de  los hechos concretos en su desarrollo y el de la conciencia de las masas, y a este respecto nunca está de más nombrar los casos del blues y el jazz, como elementos radicalmente revolucionarios de la cultura mundial. Estos se originaron en las comunidades más marginales de la sociedad estadounidense: en el delta del Mississipi y los antros más obscuros y sórdidos de New Orleans; entre la gente más discriminada y despreciada de esa sociedad. El mercado, ávido de ganancias, encontró un lugar para esas músicas y lo explotó, pero ni sus productores directos: los músicos ni el auditorio receptor en su conjunto, cedieron sus identidades ante el empuje mercantil. El resultado es que estas formas musicales revolucionaron inmensamente el mundo subjetivo, concreto-sensible, jamás pudieron ser dominados por los consorcios imperialistas. Ejemplos como esos pueden extenderse a muchos otros estilos musicales en Estados Unidos y otros países del mundo.    

9.En conclusión: el universo de Trump se desmorona a causa de las contradicciones que él mismo y su sistema han provocado desde hace siglos. El mundo de las “razas” o pueblos elegidos, de los idiomas únicos, de las tradiciones prístinas e inalterables ya no existe más. La sociedad actual es la de la interculturalidad y la diversidad. El supremacismo de la extrema derecha de Estados Unidos es algo que cruje bajo sus propios pies, y la vuelta al pasado es ya imposible. Desde luego no hay aún ninguna garantía del triunfo de la lucha del pueblo estadounidense. Trump y su gente se defenderán salvaje y violentamente, de ellos se puede esperar lo que sea, incluso la destrucción de la humanidad, pero en cualquier caso su mundo ya no regresará, los hechos mismos y la rebelión cultural lo han acorralado. Esperemos que las próximas jornadas de lucha en ese país se incrementen con respecto a las anteriores y encuentren una orientación que las haga aún más eficaces para alcanzar sus objetivos, que en el fondo son los de toda la gente explotada del mundo. Hay ya una revolución cultural que ha dado sus primeros pasos. Hagamos que esta lucha llegue a buen fin. Es ahora o nunca.

JUST LIKE THE TREE PLANTED BY THE WATER,

WE SHALL NOT BE MOVED!

Y EL QUE NO CREA QUE HAGA LA PRUEBA,

¡NO NOS MOVERAN!

[1] Marx, K. (1988) [1867]: El Capital, Tomo I, Volumen 3, pp. 782-805, México DF: Siglo XXI.

[2] Malthus, T. R. (1986)  [1826]: Ensayo sobre el Principio de la Población, México, DF: Fondo de Cultura Económica.

[3] La persona interesada en estos argumentos puede revisar: Muñoz Rubio, J. (1996): Población y Crisis Ambiental: Malthus, Darwin y el Neomalthusianismo. Tesis de Maestría en Ciencias (Biología), Universidad Nacional Autónoma de México.

[4] Marx, K. 1955 [1845]: Tesis sobre Feuerbach, en Marx, K y Engels, F. Obras Escogidas, Tomo II, pp. 401-403