Estados Unidos: un movimiento que revive el optimismo

Estados Unidos: un movimiento que revive el optimismo

Julio Muñoz Rubio

Don´t wanna be an American idiot

One nation controlled by the media

Information of hysteria

It’s calling out to idiot America.

(Green Day)

El alzamiento de masas que se vive en Estados Unidos desde hace varios meses y que en estos días ha alcanzado cumbres históricas, merece escribir al menos unas notas urgentes e indispensables, aunque en por este momento se trate de reflexiones iniciales, que deberán irse modificando con el correr de los acontecimientos. Vamos pues.

1. Se trata del movimiento más grande y amplio que haya habido en la historia contemporánea de Estados Unidos. Sus antecedentes son muchos: El movimiento por los derechos civiles desde fines de los años 50 y en los años 60; el movimiento pacifista hippie-estudiantil contra la guerra de Vietnam, de 1965 a 1975; las protestas populares y obrero-sindicales de 1999 en Seattle en contra la cumbre de la Organización Mundial de Comercio; las grandes movilizaciones contra la guerra de Irak, en 2003, el Occupy Wall Street, de 2011, el conocido como el Black Lives Matter, de 2013 y 2022, como sus fechas más relevantes y ya mucho más recientemente, las enormes movilizaciones contra el genocidio en Gaza, de 2023 a 2025 y las grandes concentraciones de masas del “No Kings!”, de fines de 2025.

Las rebeliones que, mientras estas líneas se escriben, se están dando contra el ICE, en defensa de los migrantes y contra la política toda de Donald Trump, han venido sobrepasado a todas esas anteriores y sobrepasándose a sí mismas conforme se han venido dando.

Asimismo, la participación ha sido sumamente plural e interclasista: empleados, obreros, estudiantes, profesores, amas de casa, y todos los grupos étnicos y culturas, desde los aborígenes indios hasta poblaciones de origen caucásico y anglo sajón, por afro americanos, latinoamericanos, orientales, etc. Todos ellos, en numerosas partes de Estados Unidos han desafiado desde la presencia del amenazante ICE hasta condiciones climáticas extremas como fuertes nevadas y temperaturas a veces por debajo de los 20º C bajo cero. Las masas movilizadas se han dotado de una importante dosis de inventiva que prefigura las prácticas de un poder popular, sobre todo en Minessota, luego de los asesinatos de Renee Nicol y Alex Pretti, en enero pasado: asistencia legal a los migrantes; protección a éstos en sus propias casas, proveyéndolos de alimentos, medicinas y retirando el exceso de nieve de sus puertas y ventanas; control del tráfico citadino, construcción de barricadas para impedir el paso del ICE, uso de silbatos entre los vecinos para alertar de la presencia de este cuerpo policiaco-militar, expulsión de agentes del ICE de restaurantes, escuelas, iglesias de diversas religiones y en muchas ocasiones de las propias calles y avenidas.

Rosa Luxemburgo habría dado una calurosa bienvenida a esta masiva explosión de espontaneidad, con un importante potencial revolucionario.

Por otra parte, se trata de un movimiento hasta ahora independiente del Estado y la clase política de Estados Unidos. Un movimiento que se ha desarrollado, claro está, en contra del partido republicano y sus militantes y que, aunque en ciertas ocasiones haya encontrado aceptación y solidaridad en declaraciones y acciones de políticos del partido demócrata (Bernie Sanders, los gobernadores de Minessota, California e Illinois o el alcalde de Nueva York), el movimiento en su conjunto no se ha subordinado a este partido, no ha sido su punto de apoyo, antes al contrario, han sido diversos dirigentes demócratas quienes han buscado su propio apoyo en el movimiento de masas.

Es un movimiento de gente valiente, osada, decidida, con un alto sentido de la justicia.

En fin, características todas estas, de una verdadera marejada multi cultural, imposible de destruir, menos aún por medio de la violencia.

2. Es un movimiento que rompe decisivamente con el provincianismo propio del estadounidense promedio, provincianismo según el cual la realidad social y del mundo es la que se encuentra en Estados Unidos; una visión que convirtió en relevante sólo lo que ocurre dentro de ese país y lo de fuera o es secundario, o no tiene importancia alguna o de plano es ignorado porque –no es exageración– frecuentemente mucho estadounidense no sabe que existen otros países ni en dónde están.

Los arteros asesinatos ocurridos en enero pasado en Minneapolis fueron, como se sabe, perpetrados contra dos activistas blancos defensores –punto importantísimo– de los inmigrantes y sus derechos. Así las cosas, amplios sectores de masas se han ubicado en la defensa de las personas provenientes de otros países, países del Sur, países oprimidos y saqueados, países considerados por el Estado y el empresariado estadounidense como su patio trasero, por no decir su basurero.

Súbítamente el referente de las luchas cambió, sacudiendo conciencias de las personas, situándolas en el mundo real. Resulta que fuera de las fronteras de Estados Unidos hay un amplio mundo poblado por gente que ha llegado a afincarse a este país. Se trata de un mundo que se mete a Estados Unidos y de ese modo provoca que las masas estadounidenses, con sus conciencias, salgan de Estados Unidos y se proyecten al mundo. Se trata de un movimiento con una conciencia internacional e internacionalista que acepta y da la bienvenida a todas las personas migrantes y los identifica como seres explotados, humillados, perseguidos injustamente, como desde siempre el capitalismo lo ha hecho también con la población trabajadora anglo-sajona. La enemistad no es cuestión de raza ni de culturas. Por primera vez, y de manera explícita, las diferencias en, color de piel, vestimentas y expresiones artísticas y cultura toda son celebradas. La gente se estrecha las manos y se brida solidaridad.

Esa es una formidable revolución psicológica en las masas anglo sajonas de Estados Unidos.

Y este aspecto psico-social encuentra su complemento en una análoga sacudida mental de vastos sectores populares, así como intelectuales críticos anti-sistémicos de Latinoamérica, pero al mismo tiempo muy vulgares, y para quienes “los gringos” (así, despectivamente) han sido y son una masa informe de gente estúpida e inconsciente. Este estereotipo, que jamás ha sido cierto, hoy vamos viendo cómo se derrumba, esperamos que definitivamente, y ayude a tender puentes de solidaridad, de identificación y compañerismo entre todos los pueblos del continente, sin excepción (El show de Bad Bunny, en el intermedio del Super Bowl, el pasado 8 de febrero, estimuló aún más estas sacudidas, aunque esto merecerá atención en un texto aparte)

2. En íntima relación con el punto anterior, o quizás como parte de él, se trata de un movimiento, que, como en muchas otras ocasiones en Estados Unidos, logra trascender el ámbito de lo político-económico y, sin que lo aparte de su visión, deviene en un movimiento cultural, un movimiento en el que lo que está presente es la búsqueda de una cultura alternativa, es decir, de una contra-hegemonía, de una visión del mundo distinta, aunque por el momento sea algo aún inicial. Y es lógico que sea así pues al tratarse de una subversión que rompe con la marginación y discriminación de individuos y poblaciones con modos de vida distintos de los hegemónicos, (propios de las poblaciones anglosajonas estadounidenses), surge de inmediato la búsqueda, defensa y en su caso aceptación de muchas de sus costumbres, expresiones artísticas, formas de hablar, de vestir, de trabajar, organizarse y alimentarse; de principios místico-religiosos, de formas de ejercicio de la pereza y la sexualidad. Desde luego que no todas esas formas son a priori defendibles o reivindicables; desde luego que existen muchos prejuicios muy arraigados entre los individuos de las distintas culturas, que tardarán mucho tiempo en eliminarse, pero lo que se quiere decir aquí es que este alzamiento en Estados Unidos lleva, hoy, una dirección en busca de formas de organización y de poder culturales alternativos a los del sistema capitalista, lo cual es lo central para una toma del poder, como muy acertadamente lo señaló Antonio Gramsci, quien, desde su tumba, debe estar regodeándose de gusto por el carácter de este movimiento.

La diversidad cultural no es, como lo pretende el rancio posmodernismo, una manifestación de una fatal inconmensurabilidad entre seres humanos, sino la expresión de la universalidad humana que, al ubicarse en contextos distintos, origina lo diverso.

Esta característica cultural del presente movimiento estadounidense es lo que lo hace indestructible. Puede tener, como en todo movimiento, altas y bajas, estiras y aflojas, avances y retrocesos, pero nunca una destrucción como tal. Existen aspectos en la cultura de los pueblos, como por ejemplo el artístico, que son impenetrables hasta para el más tiránico de los regímenes.

4. Hablamos, finalmente de un movimiento en el que se muestran los límites que el sistema posee para manipular y enajenar la mente de las personas y que creía que eran infinitas. La publicidad, el fomento al consumismo, las formas más pedestres de producción musical, la frivolidad de las diversiones y entretenimientos, la tecnología digital con sus infinitas maneras de fomentar la dispersión y la falta de atención y concentración de las personas, la comercialización extrema de actividades como el deporte y la sexualidad, la introducción deliberada de narcóticos sintéticos terriblemente destructores de la salud, física y mental (fentanilo, crack, etc). Todo esto parecía conformar una forma irreversible de adormecer y estupidizar a millones de seres humanos, principalmente entre la juventud. La racionalidad tecnológica del capitalismo contemporáneo (recordemos una vez más a Herbert Marcuse y quizás a Michel Foucalt, aunque éste se refiera a períodos anteriores del capitalismo) ha buscado el ejercicio del más estricto control y dominio sobre las mentes y cuerpos humanos, incluyendo a sus aspectos más sutiles. Y en Estados Unidos este proceso ha sido centro de origen y tiene su máxima expresión. Pero…

Eso ya mostró su límite. Los millones de personas que hoy se movilizan en todo Estados Unidos, expresan con su discurso y su acción un NO rotundo. “No acepto más las mentiras, los chantajes, la verborrea, la palabrera de políticos, empresarios, publicistas y merolicos de toda laya al servicio de aquellos”. En las calles de Minneapolis, Nueva York, Los Ángeles, Chicago y un casi infinito etcétera que abarca a todo aquel país, la gente va en busca de la verdad. La están encontrando, la estamos encontrando.

Y es que, se haga lo que se haga por parte del sistema capitalista, siempre existirá la posibilidad de la contrastación de los pensamientos e ideas de cada quien y de las colectividades humanas, con la realidad externa a la mente, y por ello siempre existirá la posibilidad de descubrir la falsedad de los mensajes emitidos desde el poder. La razón humana tampoco puede ser destrozada

En suma, cuando ya todo parecía perderse irremediablemente, cuando todo indicaba que la civilización se enfilaba a una caída vertical irremediable, en medio de la noche más negra que hubiese vivido, la movilización multicultural de masas en Estados Unidos es, hoy, el primer paso para la recuperación del ser humano como ser humano mismo y con ello el rescate de la naturaleza y sus valores éticos y estéticos.

No tenemos más que agradecer a esas temerarias masas que hoy combaten en las calles de todo Estados Unidos el ejemplo que nos ponen. Es hora de revivir el optimismo.

WE SHALL OVERCOME!