40 horas y el intervencionismo en marcha

40 horas y el intervencionismo en marcha

Nora Delgado

Reducir la jornada semanal a 40 horas en México ha develado el monstruo de varias cabezas serpentinas por las cuáles avanzan las potencias creativas de la revolución obradorista, la cual se imaginó mediante la vía electoral y de forma pacífica.

A través de La Revolución de las Conciencias –también conocida como la Cuarta Transformación o la 4T, la sociedad mexicana manifestó masivamente su rotundo rechazó contra un sistema neoliberal que la despojó por más de 30 años de derechos sociales antes conquistados y de la pérdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora. Desde 2018, el pueblo de México, ya muy politizado, apostó con gran convicción y fe hacia el proyecto político y social encausado principalmente por el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y actualmente liderado por la presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo.

Una de las cabezas que mueven al cuerpo de las 40 horas es justamente parte de la inercia de la mencionada revolución pacífica, se trata de la iniciativa de reforma presentada por un par de integrantes de la bancada del gobierno obradorista. Primero con la diputada Susana Prieto Terrazas[1] a finales de 2022, y revisada en la Cámara de Diputados en 2023 sin lograr pasar a pleno. Posteriormente con el diputado Manuel Vázquez Arellano[2] a principios de 2024.

Durante estos 7 años del gobierno morenista en México derivado del obradorismo, movimiento de movimientos, que encausó las demandas de sectores sociales históricamente excluidos y mayoritarios. Se han llevado a cabo grandes reformas políticas, principalmente en lo que compete a la administración de los recursos públicos con un gobierno austero a través del combate a la corrupción para darle cause a un variado catálogo de programas sociales, así como también se ha hecho una reforma política y moral, con la cual se ha estigmatizado la hipocresía ideológica, el gatopardismo, el zigzagueo político, el fraude electoral y la opulencia en la vida de los mandatarios. Además, se ha enaltecido la historia de nuestro pasado como la época prehispánica; la Independencia; la Reforma; la Revolución Mexicana y la defensa por la soberanía nacional.

En total se han llevado a cabo 9 reformas laborales para revertir los efectos del neoliberalismo en la clase trabajadora. La más notable ha sido el aumento sostenido al salario mínimo que propuso López Obrador, hoy en día incrementado en un 215%, en total 9,582.47 pesos mensuales en el interior del país, y en la Zona Libre de la Frontera Norte a 13,409.80 pesos.

A la par se ha combatido la simulación fiscal que repercute en la evasión de las cuotas patronales hacia la seguridad social de las y los trabajadores con la prohibición de la contratación por outsourcing -modelo de contratación que se aplicó indiscriminadamente principalmente a los jóvenes desde el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. Especialmente, se ha buscado aminorar la pérdida de derechos sociales y la precarización laboral de la clase trabajadora.

Además, se creó el Fondo de Pensiones para el Bienestar, un fideicomiso público para que las personas que no pudieron cotizar su sueldo completo, debido a la evasión fiscal a la que recurrió la clase empresarial y hasta el mismo gobierno neoliberal, ahora puedan tener una pensión más digna, pudiéndose retirar con su sueldo completo.

Otros programas emblemáticos dirigidos a la juventud mexicana encaminados al sector trabajo son Jóvenes Construyendo el Futuro y Jóvenes Escribiendo el Futuro. El primero es un programa donde el gobierno paga a las empresas el salario mínimo vigente a jóvenes entre 18 y 29 años para que puedan generar experiencia laboral y reinsertarse de una manera más rápida y efectiva al campo profesional, evitando así el rezago y la pobreza. El segundo, son las miles de becas entregadas a nivel bachillerato y nivel superior para que la juventud continue su educación sin abandonarla y tenga mejores oportunidades en el mercado laboral al estar mayor capacitada.

Otro progreso relevante fue la votación en la Cámara de Diputados por el aumento de 6 a 12 días de vacaciones seguidos como un derecho para las trabajadoras y trabajadores.

Todo hasta aquí suena maravilloso y hay que reconocer los avances innegables que se han tenido, como la reducción de la pobreza: en el gobierno obradorista 13.4 millones de personas salieron de esta condición. Hago este breviario no para enfurecer a quién no reconoce los avances de este gobierno, sino para poner sobre la mesa la complejidad del contexto en el que surge la demanda de la implementación de la jornada laboral, y comprender un poco más sobre el momento y el camino en el que nos encontramos de la lucha laboral, el cual amerita sin duda, una visión panóptica y crítica.

Sin demeritar lo anterior, en México hay un escenario que no conviene subestimar, al menos no por la izquierda institucional si es que quiere seguir gobernando, y es el de reconocer que existe aún un largo camino para decir que se han revertido las consecuencias del neoliberalismo. Sobre todo, que hay un amplio sector de la población que exige eliminar las políticas más rapaces del neoliberalismo, se trata del sector de las juventudes y el de los millennials, al cual, le llamaré aquí, generación de la ruptura neoliberal.

A pesar de los avances con el gobierno de AMLO, a mitad de su sexenio y en plena pandemia, surge un grupo político del sector mencionado anteriormente de entre 18 a 35 años que comenzó a movilizarse de manera más intensa, utilizando la violencia y confrontación como estrategia contra el gobierno morenista. Este grupo que apenas comenzaba a dar a conocer su estrategia política, presuntamente apartidista, trató de encausar su oposición y ganar fuerza territorial primero desde el feminismo y luego a través de demandas aún sin resolver por la 4T, importantes para los más jóvenes como, por ejemplo, reducir la jornada laboral para gozar de mayor tiempo libre y el alto al alza de la renta en las principales ciudades del país como la Ciudad de México.

Bajo este escenario la Generación Z o GenZ, ganó protagonismo, pero no se mencionó que participó también la generación de la ruptura neoliberal, conformada por personas jóvenes entre 30 y 35 años. Un grupo que parecería mantenerse invisible, sin embargo, no hay que subestimar el significado político de su participación debido a su historia en 2012.

En la marcha de la GenZ participaron los voceros de las organizaciones que desde 2021 venían movilizándose con violencia y los cuales tienen edades de entre 30 a 35 años. En 2012 la generación de los millennials fue clave para impulsar a López Obrador cuando se rebeló en la primavera mexicana contra el régimen neoliberal e impulsó la derrota definitiva de los gobiernos prianistas en el país.

Por lo anterior, no es de extrañarse que los rangos de edad dentro de los liderazgos ronden entre 30 y 35 años, algo poco señalado por los medios de comunicación. Si bien hubo algunos voceros entre 20 y 25 años, no son quienes activamente se encuentran participando en las cámaras activamente, ni en las columnas de opinión de grandes periódicos, son los otros actores quienes en realidad lideran la línea editorial de las marchas.

Esa juventud escasamente mayor que la GenZ, es un sector fuera de los programas sociales y que tampoco hay que subestimar, ya que vive las mismas problemáticas de un joven de la GenZ como la imposibilidad de comprar una casa propia a pesar de su alta capacitación: licenciatura, maestría y hasta doctorado, versus trabajos con sueldos precarios y una patronal que sigue negándose en muchos casos a adaptarse a las recientes reformas laborales.

Aunado a ello, ambas generaciones tanto GenZ como la generación de la ruptura neoliberal se enfrentan con el alza indiscriminada de las rentas en las ciudades más industrializadas del país, que son las más demandadas por el trabajo, sobre todo en la Ciudad de México.

El aumento constante del costo de vida para poder llevar a cabo una vida de adulto funcional para la GenZ y la generación de la ruptura neoliberal, no es un tema menor, ya que a la par se han registrado otros fenómenos sociales como la disminución en la tasa de natalidad y el envejecimiento de la población debido a que la juventud retrasa su etapa reproductiva por el encarecimiento de la vida. Cada vez es más común escuchar que las parejas posterguen o se nieguen a tener hijos no tanto por no querer tenerlos, sino por no poderles asegurar a estos ni siquiera un hogar donde vivir.

Además, la juventud vive una vida laboral muy demandante derivada de la digitalización y superespecialización de los procesos productivos -fenómeno que se aceleró durante la pandemia -cada vez es más común que por la digitalización la actividad laboral se prolongue en la virtualidad, tanto así, que se han tenido que emitir normativas oficiales como la NOM-037-STPS para garantizar el derecho a la desconexión al terminar la jornada laboral.

Mientras las jornadas laborales se prolongaron en México por la digitalización, también aumentó a su vez la acumulación de la riqueza en unos cuantos. Por ejemplo, en México la fortuna acumulada por los 15 mil millonarios mexicanos —definidos como aquellos con más de mil millones de dólares netos— creció en 645 mil millones de pesos, lo que representa cerca de un tercio más con respecto a su valor total pre‑pandemia.[3]

¿A caso el aumento de la riqueza de los empresarios en Latinoamérica no tiene que ver con el trabajo que hacen los trabajadores? Por consiguiente, la reducción de la jornada laboral no debería ser un tema de productividad solamente, sino principalmente de redistribución económica y justicia social.

Mientras los ricos se hicieron cada vez más ricos con los avances tecnológicos, las juventudes fuimos perdiendo tiempo libre, nos fueron precarizando con la “flexibilidad laboral” lo que fue igual al despojo de la seguridad social, al empobreciendo, y al desgaste de nuestra salud mental.

Ante este panorama era cuestión de tiempo para que cualquier demanda laboral que impactara directamente en la juventud trabajadora se implantara en el imaginario social del sector joven del país.

En este escenario surge una de las cabezas más feroces del monstruo serpentino de las 40 horas. La cabeza de los frenti-bloquistas. Esta cabeza alimentada por un brazo de la extinta USAID[4], está constituida por todo tipo de asociaciones civiles, que van de extremo a extremo ideológico, desde las asociaciones de derecha que dan soporte a Claudio X. González a través de Oxfam y Mexicanos Contra la Corrupción[5], hasta comunidades de lo que en el argot político se les denomina como “los ultras” de izquierda, conformado por el Partido Comunista Mexicano -opositor desde hace décadas al proyecto de López Obrador.

Como dice el dicho: “los extremos se tocan” y en un hecho sin precedentes en la historia, los dos extremos del espectro político se unieron para tratar de derribar el liderazgo moral de López Obrador, expresidente que a pesar de estar retirado, les pesa en la historia como un fantasma omnipresente.

También se aglutinan bajo el nombre de la GenZ las organizaciones ligadas a la extinta USAID (por la procedencia de su financiamiento), como Oxfam a través de Alianza Contra la Desigualdad, y quién realmente lidera a los actores intelectuales de los autodenominados “Frentes Nacionales” y del que se derivan numerosas organizaciones y cuentas de Instagram que movilizan contenido dentro de ecosistemas SEO, entre éstas, las que movilizan conversaciones por la reducción de la jornada laboral.

Asimismo, se han identificado colectividades anarquistas ligadas al grupo anterior como el bloque negro y porros de algunos planteles educativos de educación media superior y superior. Cabe señalar que dentro del sector partidista se encuentran colectividades ligadas al partido Movimiento Ciudadano como Defensorxs, organización política conformada por abogados que se articularon en oposición a la Reforma del Poder Judicial del país, alentando a la irrupción de la sesión del Senado de la República en Xicotencatl.

Hablamos de un bloque opositor claramente ecléctico, pero marcado por una sola convicción: la de aglutinar a todos los opositores de morena mediante una estrategia de desgaste -o golpe por goteo –al gobierno morenista, esto, a través de una causa que suene legítima y así lograr una mayor concentración y fuerza política.

A diferencia del obradorismo, que apostó por una movilización pacífica desde las calles, la oposición ha centrado su estrategia en construir una narrativa discursiva que legitime la violencia como medio para imponer direcciones políticas.

Le define también su intensa actividad en las redes sociales digitales, particularmente en Instagram, TikTok y X, así como el uso de los bots como herramienta para impulsar contenido. Recientemente se agregó a la organización una popular plataforma de videojuegos conocida como Discord que permite hacer comunidades virtuales y chats por temáticas de interés, en ésta resalta el periódico El país de tinte derechista que supuestamente mantiene una relación de análisis respecto a la plataforma y la interacción de sus usuarios, pero se le mira anunciado en el feed como lo hacen las alianzas comerciales.

Ésta última plataforma, menos identificada y más de nicho, popular entre jóvenes ingenieros, diseñadores y programadores del mundo Geek, fue el espacio “clandestino” elegido por la oposición para su último intento de organización -y más fuerte- contra el gobierno morenista y en el que prometieron reproducir el escenario en llamas producido en Nepal (donde queman el palacio de gobierno) para el pasado 15 de noviembre con la convocatoria a la denominada Marcha de la GenZ.

Tras la expectativa de caos en la capital y la detección de una intensa campaña en redes sociales por acreditar la violencia como vía política legítima para conquistar “el poder”, la presidenta de la república dio a conocer, unos días antes de la movilización, una investigación donde da seguimiento al mapa de actores que impulsaron dicha convocatoria.

Durante la conferencia matutina, evidenció la relación con uno de los brazos económicos movilizadores, el magnate derechista Claudio X. González Jr., así como a algunos voceros del Partido Acción Nacional. Por lo anterior, al día siguiente, la declaración de la presidenta provocó el deslinde de dicha convocatoria de los grupos identificados en el ecosistema dentro del espectro político de la “ultra izquierda”, dejando al ala más reaccionaria frente al contingente. 

El ala de ultraderecha, movilizó a través de la consigna de “la lucha vs la violencia” utilizando la muerte del finado Carlos Manzo en Michoacán. Mediante un llamamiento a la violencia al grupo se le unieron simpatizantes del evasor de impuestos Ricardo Salinas Pliego, quién está al frente de la televisora TV Azteca y es uno de los hombres más ricos de México. Fueron estos últimos quienes absorbieron de lleno el fracaso de dicha movilización al no lograr incendiar Palacio Nacional.

La cabeza frenti-bloquista, ha sido la más ruidosa, pero no la más efectiva para lograr la pronta aplicación de las 40horas, ya que desaprovechó la oportunidad de articularse desde los esfuerzos del movimiento popular obradoristael cual representa aún la fuerza mayoritaria para impulsar la causa con mayor franqueza– al autodefinirse como anti-morenista.

El bloque ecléctico de oposición que he desmenuzado anteriormente ha elegido actuar de una particular forma dentro del contexto actual internacional y conforma una de las cabezas del monstruo de las 40 horas, sin duda alguna, se ha convertido en lo que llamarían los estadounidenses “a pain in the neck”; para el gobierno mexicano, en español sería: algo muy molesto o fastidioso, que la izquierda institucionalizada en el gobierno morenista no debería de subestimar ya que está buscando perfilarse para ganar escaños de cara al 2027 -a punta de soplete y excusándose en una falsa neutralidad partidista.

Aunque dentro de la bancada morenista haya surgido uno de los intentos más relevantes por reducir la jornada laboral a 40 horas -después de 100 años de no ser ésta modificada -el monstruo de la reducción atraviesa también los propios males de la configuración morenista de su bancada y los intentos intervencionistas de EUA en México.

La bancada guinda no solo está conformada por personas que lograron encabezar alguna lucha social de izquierda, sino personajes de moral distraída ante las tareas que se les han encomendado, impidiendo así la unidad política frente a reformas trascendentales que marcarían el tono obradorista de la lucha de clases dentro de la cuarta transformación.

En este rubro resaltan las desafortunadas declaraciones del diputado Pedro Haces Barba, que ha metido en crisis importantes al partido morenista con sus declaraciones a nombre del movimiento obradorista en cuanto a sus posturas veladamente conservadoras ante temáticas como la reducción de la jornada laboral, el feminismo y la opulencia de los mandatarios. 

Pero Haces, no ha sido el único liderazgo problemático en morena con relación a la reducción de la jornada laboral, también los liderazgos inmersos en la lucha interna encarnizada dentro del partido para cooptar la organización y así poder quedar dentro de la boleta de los próximos comicios, entre estos, resalta la ex secretaria ejecutiva del partido morena a nivel nacional, desde la Secretaría  de las Mujeres, Citlalli Hernández Mora, de 35 años, quién recientemente ha encabezado foros continuos con la organización Oxfamdesde su espacio administrativo y fuera de este a través de personas cercanas para deslegitimar e inmovilizar a las juventudes morenistas que se manifiestan por agendas como la reducción de la jornada laboral desde el partido a través de posicionar a estos grupos como actores legítimos.

En su lucha fratricida, algunos políticos de Morena optaron por vaciar las agendas de las juventudes hacia Movimiento Ciudadano y hasta por dejar de lado la lealtad que tienen hacia quién les concedió el mandato: el Pueblo de México. Lo anterior ha sido muy mal visto por la militancia joven en Ciudad de México.

Si Morena quiere resarcir los vacíos que ha dejado en el camino, es imprescindible que reconozca el escenario por el cual se está rearticulando la oposición; ya lo advirtió Álvaro García Linera en su artículo publicado en la La Jornada, titulado ¿Por qué la izquierda y el progresismo pierden elecciones?, donde señala que la izquierda no pierde elecciones por la cantidad de trolls y bots que la derecha invierte en las redes sociales, sino porque la izquierda con el paso del tiempo de llegar al poder se va volviendo conservadora, “de progresismos timoratos”, que no toman postura frente las demandas que se pueden unificar en relación al golpe de los bolsillos de la gente, lo cual, produce dudas acerca de si el horizonte de izquierda a largo plazo es posible y promueve el escepticismo o el nadaqueverentismo, la desesperanza o la radicalización con actores de derecha que prometen soluciones mágicas a problemas estructurales como sucedió con Javier Milei en Argentina.

Sin duda, la reducción de la jornada laboral y el derecho a la vivienda para la juventud mexicana es un tema de bolsillos que debe atenderse eficazmente a corto plazo y quizá la única forma de parchar a la 4T para que siga avanzando sea  con más reformas que refuercen los nuevos cambios, como por ejemplo; en el caso de la reducción de la jornada laboral a 40 horas, con una Ley de inspección laboral, que dote de recursos suficientes a las secretarías del trabajo locales para aumentar el número de inspectores, capacitarlos con la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno y así asegurar no se exceda la jornada máxima diaria y semanal, asimismo, se cumpla con el pago de las horas extras. Además, con ello, hay que asegurar que se aplique la nueva legislación laboral sin excepciones.

Este ha sido un ensayo y radiografía necesarios para comprender al monstruo serpentino por el que avanza la reducción de la jornada laboral en México a 40 horas y el intervencionismo en marcha en México.

 

 

[1] Abogada y lidereza de un movimiento obrero en las maquilas contra el charrismo sindical y el outsourcing surgido en Matamoros Tamaulipas conocido como el movimiento obrero 20/32

[2] Sobreviviente de los 43 estudiantes desaparecidos de la escuela normal rural Isidro Burgos en Ayotzinapa.

[3] Las fortunas de los multimillonarios mexicanos crecieron un tercio en la pandemia: Oxfam, Forbes,https://www.forbes.com.mx/las-grandes-fortunas-mexicanas-crecen-un-tercio-en-la-pandemia-segun-oxfam/#:~:text=EFE.,organizaci%C3%B3n%20Oxfam%20en%20un%20informe. Consultado el 15 de agosto de 2023.

 

[4] Fideicomiso estadounidense para organizaciones no gubernamentales y brazo movilizador del Partido Demócrata estadounidense. USAID ha beneficiado a organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción, señalada de financiar ataques contra el gobierno de AMLO. https://revistaelpolitico.com/infografias/que-organizaciones-financiaba-usaid-mexico/, consultado el 30 de diciembre del 2025

[5] ¿Qué organizaciones financiaba la USAID en México? https://revistaelpolitico.com/infografias/que-organizaciones-financiaba-usaid-mexico/ consultado el 31 de diciembre del 2025