Estados Unidos, sin razón y sólo por la fuerza: un régimen en decadencia

Estados Unidos, sin razón y sólo por la fuerza: un régimen en decadencia

Dennis Saúl Miranda Palomares

La madrugada del pasado 3 de enero de 2026 el mundo despertó con la terrible noticia de la culminación del draconiano injerencismo perpetrado en contra de la Revolución Bolivariana de Venezuela (RBV) al secuestrar con vileza al presidente y líder venezolano, Nicolás Maduro Moros junto con su esposa la abogada y primera dama, Cilia Flores. Sin duda, un acto de infamia que quedará inscrito en la historia de las intervenciones norteamericanas en América Latina (AL).

Agresiones terroristas en el Caribe: un recuento

Las agresiones terroristas por parte del régimen de Estados Unidos de América (EUA) contra el gobierno electo democráticamente de Nicolás Maduro no son recientes, no obstante, su recrudecimiento se hizo más visible cuando, en el mes de agosto del año pasado, la fiscal general del régimen estadounidense, Pam Bondi, aumentó la recompensa de 25 a 50 millones de dólares por información que llevara a la captura del líder de la RBV.

En ese contexto, tal y como se había hecho en otros acontecimientos como Irak, Siria o Libia, la poderosa maquinaria de desinformación masiva actuó en cascada para multiplicar la publicidad, continuando con la narrativa de que el presidente venezolano era el mismísimo diablo convertido en un “narcoterrorista” y atribuyéndole los daños sufridos por la sociedad estadounidense al envenenar su país con sus tentáculos de distribución de drogas.

Tras la autorización de Donald Trump-Monroe[1] de acabar con los cárteles de AL designados como “organizaciones terroristas”, el 19 de agosto el régimen estadounidense desplegó una flota naval por el Mar Caribe con miles de combatientes, buques y aeronaves, que amenazaban con descaro total al valiente y digno pueblo de Bolívar. En esos días, los regímenes latinoamericanos afines a Estados Unidos, en perfecta coordinación declararon que el supuesto Cartel de los Soles, encabezado por el mandatario de Venezuela, era una “organización terrorista”. El pretexto estaba servido en la mesa. (https://surl.li/ylmmyp)

Luego de estas acciones, el régimen estadounidense comenzó una serie de ataques a embarcaciones pequeñas en el Caribe que, según el mismo Donal Trump-Monroe, procedían de Venezuela y transportaban “fuertes” cargamentos de drogas. Motivo por el cual y sin mediación jurídica alguna, el poder descomunal del ejército norteamericano no dudó en terminar con la vida de los tripulantes y televisarlo para goce y disfrute de los fervientes apoyadores de su régimen abiertamente fascista.

El despliegue aumentó su nivel de intimidación cuando se anunció la llegada del buque de guerra lanzamisiles USS Gravely a territorio isleño de Trinidad y Tobago (26-10-2025), en respuesta, Maduro giró la instrucción de suspender toda transacción de gas con dicha Isla. La escalada de amenazas continuó en ascenso con el anuncio de la Operación Lanza del Sur (13-11-2025), tras el arribo del portaaviones más grande del mundo (Gerard Ford) a dominio del Comando Sur, se puso de manifiesto su descarada agresión contra Venezuela, cuya finalidad, desde un inicio, fue invadirla y producir un cambio de gobierno so pretexto de “combatir” al narcotráfico eliminando las embarcaciones de “narcoterroristas”. Del mismo modo, la designación formal por parte del Departamento de Estado de llamar “organización terrorista” al Cártel de Los Soles (24-11-2025) fue el colmo de los colmos. Era cuestión de días, semanas o meses para la estocada final de la Operación.

A estas acciones belicistas se sumó el despliegue mediático de la entrega del Premio Nobel de la Paz a la principal opositora del gobierno de Maduro, quien pedía a gritos desesperados la intervención de Estados Unidos en su país, María Corina Machado, cuya ceremonia de recibimiento de dicho galardón se efectuó el 10 de diciembre. Está por demás decir que dicha distinción perdió credibilidad desde que Henry Kissinger la obtuvo tras haber supervisado el derrocamiento del presidente de Chile, Salvador Allende, aquel 11 de septiembre de 1973.

El cierre del telón de esta andanada de agresiones se dio con el acto de piratería en pleno siglo XXI al robar un buque petrolero llamado Skipper cuyo hidrocarburo, por supuesto, era de origen venezolano. Todas estas acciones nos mostraron de cuerpo entero que la finalidad del régimen estadounidense no es combatir el narcotráfico, sino robar a como dé lugar el petróleo que, según Trump, era de ellos y fue acaparado por el gobierno Bolivariano de Venezuela.

Operación quirúrgica

Conmocionados nos despertamos la mañana del 3 de enero de este año cuando los principales medios de desinformación masiva confirmaban el secuestro (no aprehensión) del líder de la RBV, Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores. Una acción preparada con antelación, amamantada por el Pentágono y llevada a cabo bajo el nombre de Operación Resolución Absoluta. Era impensable lo que sucedía, jamás se había visto algo así, el secuestro con facilidad aparente y sin resistencia alguna por parte de los sistemas de defensa rusos con los que se ufanaba la nación que estarían listos para repeler cualquier ataque. Aunque se ha dicho que varias bases fueron atacadas, que hubo intercambios de fuego y resistencia a la sustracción del mandatario por parte del cuerpo de escoltas cubanos y que todo esto se hizo sin bajas civiles, lo cierto es que ahora han salido a la luz las fotos que muestran al desnudo la maldad con que actúa el régimen estadounidense al haber atacado blancos civiles.

Las hipótesis al respecto no se hicieron esperar, mientras unos elaboraron sus conjeturas alrededor de un pacto transicional de poder, otros elucubraban sus reflexiones en torno a una posible traición auspiciada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) y la Administración para el Control de las Drogas (DEA) dentro del círculo más íntimo del líder y mandatario venezolano, pues, la aparente precisión con que fue sustraído junto con su esposa del Palacio de Miraflores, la incomunicación entre los niveles de gobierno más altos de Venezuela, la nula respuesta a derribar los helicópteros que sobrevolaron los cielos de Caracas en esa madrugada, posiblemente apunten a la segunda hipótesis o ambas a la vez.

Más allá de las intenciones subyacentes por generar un cambio de gobierno en Venezuela, debido en gran medida al peso geopolítico y geoeconómico que la nación representa a nivel mundial y regional, en razón de poseer reservas de petróleo (las más grandes del mundo comprobables), de gas natural, de oro, de diamantes, de tierras raras, de biodiversidad, entre otras. Queremos resaltar tres consecuencias de esta deleznable acción perpetrada sin tapujos y con todo el desparpajo político que caracteriza al régimen de EUA: el control de América Latina y el Caribe, la pulverización del marco legal internacional y la muestra de poder como reflejo de su decadencia.

Tras haber neutralizado las posibles respuestas tanto de China como de Rusia con la guerra rusoucraniana y la exacerbación de los ánimos independentistas en Taiwán, sólo así se atrevió a asestar el golpe definitivo a Venezuela para intentar un cambio de gobierno que le diera rienda suelta a su ambición imperialista de adueñarse de los recursos naturales de ese país hermano. Con el secuestro de Maduro se concreta su intención de juzgarlo de “narcoterrorista” pero, no de un cambio de gobierno, pues ha quedado como encargada de la presidencia Delcy Rodríguez, desplazando toda posibilidad de la oposición a hacerse cargo del gobierno en Venezuela, dicho sea de paso, María Corina Machado obtuvo el desaire por parte de Trump-Monroe al declarar en conferencia de prensa que no tenía apoyo popular para asumir la presidencia. Además, falta ver si el pueblo venezolano sede a tales designios imperialistas de entregar sus recursos.

Sin duda, esta ejecutoria ilegal e inmoral a todas luces tiene como uno de sus propósitos lanzar la advertencia a los gobiernos de América Latina y el Caribe que, de no alinearse a su política exterior, de intentar elevar la soberanía, la independencia o, atreverse a ampliar los beneficios sociales a los más desprotegidos en detrimento de la plutocracia internacional, corren el riesgo de ser defenestrados como lo acabamos de ver con el secuestro del mandatario y líder de la RBV. De modo que, la señal que da a los pueblos progresistas es: el siguiente puedes ser tú (Cuba, Colombia o México). Confirmando así, su habitual brutalidad contra los gobiernos de corte progresista y con más firmeza si tienen un nutrido apoyo popular.

Otra consecuencia inevitable es la pulverización de los marcos legales internacionales sin tener alguna repercusión visible. Después del 3 de enero se sienta el precedente de que, en función del interés de la potencia más fuerte, se difame, calumnie y persiga a un país más débil, haciendo añicos las leyes que después de la Segunda Guerra Mundial impusieron una aparente forma de convivencia dentro de límites sensatos de civilidad.

El signo de impunidad que dejaría el régimen presidido por Donald Trump-Monroe, desvanece cualquier forma de defensa y deja al descubierto la fragilidad del pacto civil que se ha establecido para evitar futuras conflagraciones. Elogiando la fuerza por encima de la razón del derecho internacional. Así se ha manejado EUA desde que se erigió como policía mundial tras la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1991. Pero, lo hecho en esta ocasión contra un país de la Patria Grande Latinocaribeñoamericana, es inaudito y debe ser condenado (e incluso castigado) por la comunidad internacional y no dejarse acobardar por la ilusión radiante del poder bélico.

Finalmente, se abre un nuevo ciclo de violencia con tintes fascistas a principios del segundo cuarto del siglo XXI. Sin embargo, pese a que la publicidad hecha desde las fauces del imperialismo apunta a mostrar un poderío militar sin contrapesos, lo visto expone de facto la desesperación y el declive de un régimen hipócrita y cínico que con esta escalada de acciones belicistas ha llegado a desnudar su inevitable crisis civilizatoria.

Desde el régimen de Ronald Reagan las políticas estadounidenses se han encargado de desmantelar el Estado de Bienestar producido por el New Deal. Lo que ha traído como consecuencia el declive de su sistema educativo público, la pulverización de su sistema de salud al dejarlo en manos de los privados ha hecho que sea impagable para las clases obreras, el daño irreversible de la naturaleza no sólo dentro de su territorio, entre muchas otras políticas neoliberales han acrecentado la huella de la desigualdad social sin precedentes. ¿Cuánto dinero le costará al ciudadano de a pie estadounidense estas operaciones contra Venezuela? Estará por verse.

El hecho de mostrar su poderío ante una nación con menos recursos militares no es prueba de fortaleza, sino de una decadencia incuestionable, pues, cuando un país poderoso hace añicos a uno más débil por ningún motivo es signo de fuerza, sino de abuso, dominación y agotamiento. El intelectual decolonial Ramón Grosfoguel lo ha denunciado en diversas ocasiones, cuando el nivel de violencia se exacerba es señal de la decadencia imperial que esta viviendo el régimen estadounidense y, hay que estar atentos porque después de este atroz hecho los pandilleros que presiden el régimen norteamericano serán capaces de todo (contra los países más débiles y progresistas con apoyo popular) con tal de obtener aquello que alimente sus ambiciones de enriquecimiento a costa del sufrimiento de los pueblos.

Las acciones llevadas a cabo por el régimen de Donald Trump-Monroe y su cuadrilla de mentirosos consuetudinarios contra Venezuela no tienen precedentes en la historia del mundo contemporáneo, sin embargo, confirman contundentemente lo planteado desde hace más de dos siglos por el libertador, Simón Bolívar: “Los Estados Unidos […] parecen destinados por la providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”. Del mismo modo, hace ya 135 años del llamamiento hecho por el prócer cubano, José Martí: “Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada […] las armas de juicio que vencen a las otras”. No cabe duda de que el régimen estadounidense encabezado por el neandertal con corbata de Donald Trump-Monroe, ha demostrado ser un peligro para la humanidad entera.

Referencias

Bolívar, S. (1829). Carta al Coronel Patricio Campbell. Encargado de Negocios de S.M.B. Guayaquil 5 de agosto de 1829. Tomado de: https://surl.li/uyplvm

Cardoso, R. (5 de septiembre de 2025) La expansión de la ofensiva contra el Cártel de los Soles. Tomado de: https://surl.li/ylmmyp

Martí, J. (2013). Nuestra América es una. Escritos políticos. México. CONACULTA

[1] Le hemos llamado Donald Trump-Monroe en alusión directa a la Doctrina Monroe de 1823 que se resume con la frase: América para los americanos (léase estadounidenses)