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Durmiendo con el enemigo: la 4T ante la extrema izquierda




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Durmiendo con el enemigo: la 4T ante la extrema izquierda.

César Martínez (@cesar19_87)*

El político creador de lo nuevo, que lucha por la justicia en favor de la vida más justa de un pueblo, se propone como posible lo imposible para el anarquista o la extrema izquierda, porque para ellos es un mero reformismo o un engaño del pueblo…

Enrique Dussel

La crítica de Enrique Dussel contra la extrema izquierda es interesante porque en vez de proyectarla sobre el plano teórico (plano donde la extrema izquierda siempre puede salirse por la tangente) la proyecta sobre el plano práctico dejándola sin escapatoria: la extrema izquierda a menudo coincide con la extrema derecha en sus juicios imprácticos y erróneos sobre el Estado, porque la extrema izquierda no tiene principios éticos.

Así se desprende en Hacia una nueva Cartilla Ético/Política, donde Dussel nos propone conceptualizar la Cuarta Transformación de México más allá de la lucha ideológica y doctrinaria para explicar el porqué las tres transformaciones anteriores acabaron corrompiéndose; y corrompiendo con ellas al Estado y a una parte importante de la sociedad mexicana. En otras palabras, Dussel ofrece un análisis histórico a partir de la ética, observando los actos individuales de las personas que determinan y a su vez son determinados por la cultura política o ethos social materializado a través del Estado.

De ahí que Dussel necesariamente presenta a la extrema izquierda como opositora a la transformación a raíz del sentimiento anti-Estado que la caracteriza, mismo que en el México post-2018 ha ido disfrazándose bajo máscaras anti-imperialistas, anti-fascistas, anti-patriarcales y anti-militaristas que en momentos puntuales se caen para descubrir un rostro más del anti-lopezobradorismo:

No puede ser ética una acción imposible (que es la que no tiene factibilidad). Esto en ética o en política es esencial: un anarquista radical puede intentar disolver completamente el Estado, porque para él/ella toda institución es dominadora o injusta. Y el Estado es la macro institución por excelencia de la política. Pero intentar dicha disolución radicalmente como lo propone M. Bakunin, por ser imposible (no en el caso de la disolución de un tipo de Estado opresor para crear otro de otro tipo más justo, que es posible y encomiable) no puede ser éticamente aceptable ni justo (p.38)

Afirmar que la extrema izquierda carece de ética significa definir la ética mediante tres principios en la manera transformada de hacer política sugerida por Dussel:

1) La afirmación de la vida comunitaria como bien supremo que permite el bienestar de nuestras vidas individuales.
2) El consenso democrático que permite saber que nuestros actos efectivamente afirman la vida comunitaria y que no estamos imponiéndonos sobre los demás.

3) La factibilidad basada en dicho consenso para crear o transformar las instituciones que permiten la felicidad del pueblo que participa: el Estado.

Precisamente hablando sobre ética y política, Andrés Manuel López Obrador ha despertado la mofa de la extrema izquierda la cual sostiene desde el cliché moderno que al Jefe de Estado no le corresponde invadir el terreno de lo individual. Así, según Dussel, el extremismo de izquierda exhibe su propia concepción de un Estado fetichizado puesto que asume que el sentido ético de las instituciones que gobiernan la vida comunitaria no debe participársele a los gobernados. En contraste, Aristóteles subordina la política a la ética: el bienestar individual depende de practicar virtudes éticas como la justicia y el servicio (del líder político) y virtudes intelectuales como la sabiduría teórica y sabiduría práctica (del filósofo). Como la vida contemplativa del filósofo es improbable en una sociedad corrompida por ambiciones mundanas, se vuelve necesario que más y más personas estén dispuestas a vivir vidas políticas, a luchar por un nuevo orden más justo: el arte de hacer leyes y de hacer Estado. En ese punto, Aristóteles pasa del estudio de la ética al estudio de la política.

Dicho de otra manera las virtudes éticas son remediales: políticamente hablando se involucran en el doble movimiento de naturaleza histórica que consiste en destruir el viejo orden corrupto donde la vida comunitaria perdió su dignidad, que Dussel llama Estado necropolítico, y construir un nuevo orden más justo donde la vida comunitaria recupera su dignidad, que Dussel llama Estado biopolítico. La tenacidad, el arrojo, la sobriedad, el compañerismo y otras virtudes son pues remedios a situaciones crueles y arbitrarias donde los más vulnerables siempre sufren más. Es un principio de realismo crítico que el mal no puede combatirse con el mal.

A manera de ejemplo recordemos el discurso del 22 de septiembre de 2013, cuando López Obrador convocó a la resistencia civil pacífica contra la privatización del petróleo. Son palabras fascinantes ya que no solo estuvieron dirigidas contra el Estado necropolítico del México pre-2018, la extrema derecha prianista, sino también contra la extrema izquierda que sigue merodeando a la sombra de la 4T:

No debemos caer en la trampa de la violencia. Que quede claro: El principio de la no-violencia sostenido con autenticidad, con perseverancia. Esto va para los del “hoy-hoy,” para esos que quieren todo rapidito. Esta lucha exige de muchas fatigas porque es para la transformación del país. Si fuese una lucha por cargos, para acomodarnos, para sacar provecho en lo personal, eso se resuelve fácilmente con ser medianamente inteligente y con ser un poco lambiscón. Con eso es más que suficiente.

Pero transformar a México exige de perseverancia: no es que “ya me cansé, ya me deprimí.” Nosotros tenemos un ideal que es construir aquí en la tierra el reino de la justicia y eso implica que vamos a luchar toda la vida. Sin decepcionarnos, sin entristecernos, sin perder la fe y las esperanzas. El principio de la no-violencia sostenido con perseverancia es más eficaz que cualquier acción extremista: la violencia es la vía de ellos, no la nuestra.

La controversia explícita que ha existido permanentemente entre la izquierda y la extrema izquierda alrededor del principio ético de factibilidad, el tercero mencionado por Dussel, realmente resulta de que la extrema izquierda tampoco comparte en la práctica los otros dos principios éticos de afirmación de la vida comunitaria y consenso democrático bajo condiciones de participación simétricas. Actualmente, lo vemos cuando el sentimiento anti-Estado de la extrema izquierda se manifiesta, por un lado, atacando a la Cuarta Transformación en términos de la nueva relación entre el Estado y los aparatos más tradicionales y visibles como las fuerzas armadas, la gran burguesía nacional, las distintas iglesias y las empresas productivas estatales (Pemex y Comisión Federal de Electricidad); pero por el otro lado permaneciendo del lado del statu-quo respecto a los aparatos menos visibles, pero más corruptos, como los organismos autónomos (INE), la alta burocracia, las organizaciones de la mal llamada “sociedad civil” y las agencias de gobiernos extranjeros.

Menospreciando el sentido ético de la biopolítica, esto es, la participación simétrica entre los oprimidos, la extrema izquierda ratifica que ella no proviene ni de las fábricas ni del campo ni de los barrios populares. Proviene de los mismos espacios de poder asimétrico de donde proviene la extrema derecha: de las universidades de élite, de las cúpulas partidistas, de las corporaciones transnacionales y de los medios de comunicación. La extrema izquierda es el ejemplo clásico de la izquierda burocratizada demostrando que la necropolítica, o el poder como dominación, esencia del ethos pequeño-burgués, atraviesa superficies ideológicas para carcomer el corazón ético de la política.

Transformar la cultura política de México, es decir la subjetividad ética del pueblo, consiste pues en re-dignificar la vida comunitaria con especial énfasis en las vidas de los más humildes. Pero esto solamente se logra de manera práctica y no teórica, buscando la participación masiva de los invisibles de nuestra sociedad mediante las instituciones que ya existen y que aún pueden rescatarse, a pesar de quienes quieren romperlo todo y acabar con todo. En el proceso histórico de la Cuarta Transformación, coyuntura entre la destrucción del viejo Estado necropolítico y la construcción del nuevo Estado biopolítico, esto significa pasar del poder dominador al poder obediencial como rasgo distintivo ante la extrema derecha y la extrema izquierda. Por eso Dussel nos recuerda que la transformación es más ética y menos doctrinaria en virtud de la sabiduría práctica o prudencia, que a su vez transforma el acto remedial en acto positivo, afirmativo y creador:

Es la esencia de la cultura democrática, que no solo consiste en elecciones de los representantes sino primeramente se funda en el respetar el parecer en primer lugar de los pobres, los oprimidos y los excluidos. Es la virtud de la prudencia, pero no solo ejercida de manera individual (como pensaban los clásicos de la política, como Aristóteles) sino comunitariamente. El sabio político, el prudente, es discípulo obediente del consenso popular mayoritario en el ejercicio del poder  (p.84)

Con la 4T en marcha, ha llegado la hora de sincerarnos ante la extrema izquierda para ya no dejar pasar por enésima ocasión sus egolatrías, sus berrinches, sus rajadas y sus delirios intelectuales en la idea impráctica de mantener la unidad de las izquierdas por miedo al regreso de la necropolítica: la extrema izquierda es la necropolítica. Dussel nos advierte que esta transformación ya no tiene derecho a fallar ahí donde fallaron las otras tres transformaciones, preocupadas solo con la forma legal del Estado sin considerar su sentido ético, mismo que nos obliga a todas y todos a comprometernos a practicar aquello de que el poder solo se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás.

* Maestro en relaciones internacionales por la Universidad de Bristol y en literatura estadounidense por la Universidad de Exeter.

Bibliografía

Dussel, Enrique, Hacia una nueva Cartilla Ético/Política. Para Leer en Libertad: 2019.

Discurso de Andrés Manuel López Obrador en defensa del petróleo disponible en: https://youtu.be/eKs6D_CD4wk?t=3215