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Los estallidos de otoño, el Movimiento Marxista Leninista de México.




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Los estallidos de otoño: el Movimiento Marxista Leninista de México.

Uriel Velázquez Vidal. [i]

A mediados de los años sesenta, un grupo de universitarios dirigido por Federico Emery Ulloa, formó el Movimiento Marxista Leninista de México (MMLM). El MMLM de ideología marxista-leninista pensamiento Mao Tse-Tung, que se propuso luchar por la transformación de la sociedad, buscaba llegar al poder e instaurar la dictadura del proletariado. Para lograrlo, realizó trabajo político en regiones rurales de Oaxaca, Chiapas, Nayarit, Veracruz, Michoacán, Puebla, Morelos, Sonora y Durango. Además, organizó grupos en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), en el de los ferrocarrileros, en el de petroleros y en algunos pequeños como el de refrescos Jarritos.

A los militantes del MMLM los sorprendió el inicio y auge del movimiento estudiantil de 1968 en la Ciudad de México. Llegaron incluso a comparar el movimiento estudiantil en México con el movimiento del 4 de mayo de 1919 en China. Aquel movimiento  que inició con una manifestación estudiantil en Pekín, en protesta por la hostilidad y la rapiña de las potencias extranjeras en contra de China y de la población. Se le considera como el momento en que renació la dignidad nacional china.

Pronto, los militantes del MMLM se integraron al movimiento estudiantil, destacando como actores principales de éste. Por medio de Raúl Alvarez Garín, dirigente estudiantil del Instituto Politécnico Nacional (IPN), fue como algunos militantes del MMLM se integraron al Consejo Nacional de Huelga (CNH). Aunque no tuvieron una fuerza significativa dentro de ese organismo, la cercanía con los principales dirigentes, les permitió participar en iniciativas clave. La participación de estos militantes en el movimiento estudiantil de 1968, se puede entender en dos sentidos: por una parte, promovieron tanto la propaganda del movimiento estudiantil como la de su organización política. Por otra parte, reclutaron estudiantes, para formarlos en una posición revolucionaria, cuyo propósito era continuar la lucha en el campo.

Sin embargo, el movimiento estudiantil fue masacrado el trágico día 2 de octubre, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. A los militantes del MMLM los desconcertó que después de la matanza no se desencadenaron protestas de gran impacto. Para estos militantes ya no tenía sentido  trabajar con grupos pequeños en  regiones rurales apartadas, no después de lo que había vivido la Ciudad de México, con aquellas grandes movilizaciones estudiantiles que habían abarrotado las calles de la capital con un ambiente juvenil, intenso, vital y hasta festivo. Pronto, el enojo se alojó en las entrañas de los militantes maoístas, quienes pensaron en realizar acciones de sabotaje. El objetivo de sus ataques sería el elemento más tangible del sistema político mexicano, esto es, el priismo y dentro del priismo la Confederación de Trabajadores de México (CTM). De esta manera, comenzaron los preparativos de los atentados.

La madrugada del 14 de diciembre de 1968, una  camioneta tipo guayín, color blanco, último modelo y sin placas, se dirigió al edificio del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ubicado en Insurgentes Norte y Héroes Ferrocarrileros. En la camioneta se encontraban los militantes del MMLM, que sigilosos vigilaron la calle, para asegurarse que no pasara gente. Cuando uno de ellos consideró que era el momento oportuno, prendió la mecha y colocó la bomba de tiempo en el patio principal de ese edificio. Ante el estallido hubo alarma entre los habitantes de la colonia Guerrero y zonas aledañas.

Al otro día, siendo las dos de la madrugada, hizo su arribo la  camioneta tipo guayin en la céntrica calle Vallarta, número ocho, de la Ciudad de México. Uno de los militantes colocó la bomba de tiempo frente a la puerta del edificio de la CTM. La explosión causó daños al edificio de esa central sindical obrera, a las fachadas de cinco edificios más en la misma calle y cuatro personas resultaron lesionadas por los cristales que volaron en pedazos.

Ante las detonaciones, la vigilancia policiaca se redobló en toda la Ciudad de México. Sin embargo, los militantes del MMLM hicieron estallar una bomba más. La madrugada del lunes 16 de diciembre, colocaron una bomba en la puerta del Juzgado XV de paz, anexo al edificio de la Delegación Iztacalco. El estallido dañó toda la fachada sur de dicho edificio y varias casas de la calle Oriente 98, en la Colonia Ramos Millán.

Los militantes del MMLM tuvieron en jaque a la policía política. Sin embargo, su proyecto revolucionario no avanzó, las masas populares no fueron atraídas por las explosiones, al contrario se volvieron espectadoras de los actos de un grupo que se dedicó al terror en solitario. Además, los militantes del MMLM cometieron el error de omitir toda referencia a la reciente represión al movimiento estudiantil o cualquier relación con el ambiente de persecución e intolerancia prevaleciente en el país. Esto fue aprovechado por el gobierno para montar una campaña publicitaria, señalando a los atentados como obra del fascismo internacional.

La Dirección Federal de Seguridad (DFS) siguió en la búsqueda de pistas que llevaran a la captura de los militantes del MMLM. Las consiguió cuando detuvo al militante, José Manuel Irén Tellez, quien habló del departamento en la Unidad de Tlatelolco al que solían llegar sus compañeros y del rancho de Villa de Nicolás de Romero donde iban a hacer prácticas de tiro. Así, en mayo de 1969, la DFS montó un operativo para detener a los militantes del MMLM. Los agentes de la DFS interrogaron violentamente a los detenidos, para después entregarlos a los jueces. El proyecto revolucionario del MMLM se desmoronó en la cárcel de Lecumberri, a pesar de los esfuerzos de algunos de sus integrantes en libertad por mantenerlo con vida durante más tiempo.

Bibliografía:

Velázquez Vidal, Uriel. Historia del Partido Revolucionario del Proletariado Mexicano, 1969-1974, tesis de maestría, Escuela Nacional de Antropología e Historia. México. 2020.

[i] Este texto se deriva de mi investigación de maestría: Uriel Velázquez Vidal. Historia del Partido Revolucionario del Proletariado Mexicano, 1969-1974, tesis de maestría, Escuela Nacional de Antropología e Historia. México. 2020.