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Apuntes desde Lukács, Marcuse, Piketty y Žižek: ¿El nuevo chile del siglo XXI?

Nicol A. Barria-Asenjo.

  1. INTRODUCCIÓN.

El análisis erudito jamás pondrá fin a los violentos conflictos políticos sus citados por la desigualdad. La investigación en ciencias sociales es y será siempre balbuceante e imperfecta; no tiene la pretensión de transformar la economía, la sociología o la historia en ciencias exactas, sino que, al establecer con paciencia hechos y regularidades, y al analizar con serenidad los mecanismos económicos, sociales y políticos que sean capaces de dar cuenta de éstos, puede procurar que el debate democrático esté mejor informado y se centre en las preguntas correctas

Thomas Piketty, 2015, p.16.

La dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet, produjo una instauración y perpetuación del miedo, siento este uno de sus métodos de control más poderosos. Utilizado como una verdadera maquinaria avasalladora de las libertades, opciones de pensar y pensarse como sujetos co-construido desde su subjetividad y/o singularidades. A la base de toda estructura y cambio estructural que la ideología dominante comenzaba a implementar se encontraba el miedo como modelador de aquellos cimientos que las clases sociales dominadas podrían construir, diseñar, apelar o en última instancia: soñar. La sesgada discusión ideológica penetro las entrañas de una amplia gama de significantes.

Según Georg Lukács (1923) la subjetividad sería una suerte de condición indispensable para poder emprender proyectos radicales que tengan un sello transformador. Entonces, la pregunta idónea siguiendo esa dirección sería, quizás: ¿Cómo desligarse de las ataduras capitalistas-neoliberales que llevan perpetuándose imperantemente desde 1973, consolidándose formalmente en 1980 con la creación de una Carta Magna articulada por una junta militar designada por el mismo dictador y tras lo cual, como era esperable, su resultado fue una mera extrapolación de la situación político económica y social represiva y subyacente a las lógicas que se mantenían y esperaban conservar en un futuro? O tal vez, ¿Es posible hablar de subjetividad en un escenario tan cargado de represión, violencia, vulneración a los derechos humanos, segregación e inequidad?  De forma complementaria a las cuestiones sobre el porvenir sería conveniente plantear una tercera pregunta: ¿Cómo pensar o entender la subjetividad nacional cuando las libertades individuales están profundamente contaminadas desde el momento mismo de la colonización europea?

Desde una lectura en retrospectiva, se puede entender el miedo como un arma de doble filo para la clase política. Desde el miedo de los aborígenes que se vieron obligados a dejar y soltar sus creencias para ver cómo eran reemplazadas por doctrinas inentendibles provenientes de zonas desconocidas, hasta la actualidad, la clase dominante que solo cambia de traje, no podrían esperar que ese mismo significante y herramienta de dominación que tras disolverse fuera capaz de doblar la mano a la historia nacional y regional.

La disolución de la palabra “miedo” siendo la doble cara del “Chile despertó” proclamado como consigna popular por los manifestantes chilenos del 2019, fue una colisión inesperada, potente, incongruente, radical, pero sobre todo esperanzadora. La hipotesis sería que el efecto retorno al núcleo del miedo, constituido y transmitido transgeneracionalmente proveyó el despertar dando motivos y razones para que la sublevación se desplegara contra todos los aparatos ideológicos, la ideología de las clases políticas y con un foco especial en la búsqueda de una disolución de los significantes y simbolismos neoliberales, siendo reemplazados por significantes y simbolismos de y para el pueblo.

Aproximadamente 40 años después de la fundación e instauración del significante “miedo” como discurso hegemónico y elemento articulador del discurso social dominante, podemos visualizar, que desde el primer salto de los torniquetes del metro, se marcaba un punto de ruptura con la simbolización, constitución y la asociación que se le entregaba al concepto, en específico, fue precisamente el perder el miedo, frente a las escasas posibilidades y probabilidades de que el país tuviera un cambio, lo que generó que la clase popular, reprimida y vulnerada despertara.

El objetivo de este trabajo es realizar una breve revisión bibliográfica de estudiosos de las ciencias sociales quienes desde diferentes realidades sociales y épocas históricas han desarrollado aproximaciones a dilemas políticos, económicos y sociales, tales como Georg Lukács (1885-1971), Herbert Marcuse (1898-1979), Thomas Piketty y Slavoj Žižek. Se toman algunas de sus nociones y primas teóricos para articular un panorama de la situación política-económica del Estado de Chile. Además, se identifican sucintamente dilemas sociales, económicos, culturales y políticos que vienen aquejando a las sociedades desde temprana data.

2.  NOTAS SOBRE EL ORIGEN DE UN DESPERTAR.

El movimiento de la economía siempre se halla inserto en la política, la cultura y otras condiciones sociales, de manera que alcanzar las condiciones de una competencia de mercado justa no equivale a desembarazarse del sistema político estatal, las costumbres sociales y cualquier mecanismo de regulación. Por el contrario, el perfeccionamiento de las condiciones del mercado pretende reformar, limitar y ampliar estos sistemas a fin de crear condiciones sociales para una interacción justa. En este sentido, la lucha por la justicia social y la competencia de mercado justa no puede equipararse a la oposición a la intervención estatal. Más bien requiere una democracia socialista, es decir, que impida que el Estado se convierta en el protector del monopolio nacional y el monopolio multinacional a través del control democrático estatal de la sociedad.

-Slavoj Žižek, 2014.

El hecho de que sean los grupos más jóvenes de la sociedad los elementos activos más politizados, responde a la tesis de Marcuse (1986) quién desde temprana data[1] afirmaba que los cambios de vida solo podrían ser llevados a cabo por los estratos sociales extramuros, tales como los estudiantes y los intelectuales[2]. Respecto de estos último, su aparente “deber” sigue siendo criticable debido a la amplia gama de posturas que entre los intelectuales contemporáneos chilenos prevalece.

Desde el 18 de octubre del 2019, el miedo dejaría parcialmente de deambular transgeneracionalmente, siendo lo contrario al miedo el alimento diario de los manifestantes en su lucha desgarradora. Es necesario rememorar que hablar de una guerra en el Estado de Chile no es una palabra vacía, sino, una compleja realidad, siendo el mismo presidente Sebastián Piñera quien mencionó “Estamos en guerra” tras el inicio de las manifestaciones. Luego de esa proclama, el miedo dejaría de ser un significante encripto, un elemento originario de una realidad social. El miedo, dejaría de paralizar o interrumpir la escritura de una historia diferente. El miedo, se disolvió para dar paso a una nueva historia.

El punto que es necesario considerar frente a este giro radical en el escenario chileno lo mencionaba Slavoj Žižek (2014) en su libro titulado “Problemas en el paraíso: Del fin de la historia al fin de  capitalismo”, donde afirmó que “para detectar las así llamadas distorsiones ideológicas, deberíamos observar no sólo lo que se dice, sino la compleja interacción entre lo que se dice y lo que no se dice, el implícito no dicho en lo que se dice (p.20)”. Entonces ¿Cuál es el mensaje implícito no dicho en todos los discursos que comienzan a avanzar en esta nueva normalidad que se construye paulatinamente entre las consecuencias de los movimientos sociales (2019) y la llegada de la pandemia (2020)?

La cuestión es clara, ya desde 1991 la crisis de representatividad se comenzaba a expandir sin aparente freno, la clase política con su evidente cinismo, cinismo que tristemente logra extrapolarse a la aparente división de clases sociales que en Chile dieron paso a una nueva “apertura” de calidad de vida, Por ejemplo, me refiero a la conocida “Clase media” que estaría en un punto intermedio entre la clase baja: los marginados y la clase alta: Elite social[3]. Esta postura cínica en la economía chilena también colisiona con lo que Marcuse (1968) definió como las “consecuencias del industrialismo avanzado en el pueblo”(p.17) su efecto, se resumen en que producen que los índices nacionales den una imagen internacional envidiable, debido a las amplias transacciones comerciales que se realizan, pero, la realidad nacional es radicalmente antagónica a lo que los “Datos” demuestran.

La clase media cuenta con un “Estatus” al cual las clases bajas aspiran, empero, el alcanzar este estatus no es cuestión de oportunidades, trabajo, sino, más bien, está al alcance de una tarjeta de crédito. Sucede una cuestión similar a nivel estético y estructural, donde ciudades “bonitas” logran posicionarse entre un estatus imaginario inexistente, la belleza pasa a ser otra forma de engaño y cinismo capitalista.

3. ¿CRISIS?

En efecto, el asunto de la distribución de la riqueza es demasiado importante como para dejarlo sólo en manos de los economistas, los sociólogos, los historiadores y demás filósofos. Atañe a todo el mundo, y más vale que así sea. La realidad concreta y burda de la desigualdad se ofrece a la vista de todos los que la viven, y suscita naturalmente juicios políticos tajantes y contradictorios. Campesino o noble, obrero o industrial, sirviente o banquero: desde su personal punto de vista, cada uno ve las cosas importantes sobre las condiciones de vida de unos y otros, sobre las relaciones de poder y de dominio entre los grupos sociales, y se forja su propio concepto de lo que es justo y de lo que no lo es. El tema de la distribución de la riqueza tendrá siempre esta dimensión eminentemente subjetiva y psicológica, que de modo irreductible genera conflicto político y que ningún análisis que se diga científico podría apaciguar. Por fortuna, la democracia jamás será remplazada por la república de los expertos.

-Thomas Piketty, 2014, p. 16.

La subsistencia del modelo capitalista alimentándose de sus entrañas para lograr perpetuarse a sí mismo, es una habilidad que solo satisface a un grupo de la humanidad, minoritaria por cierto, pero, que encuentra en esta modalidad de existencia del modelo su goce, disfrute, dominación y, sobrevivencia. Sin embargo, el que su base dominante tenga lugar en la inequidad, aniquilación de un grupo para poder mantenerse no es motivo justificable o que permita un entendimiento, solo vuelve todo aún más repudiable.

Ver al capitalismo como un régimen imperante a nivel mundial que ha comenzado paulatinamente a operar de forma independiente trastocando todo a su paso es sin duda una tesis a considerar, entendiendo que los límites y estructura subyacente son casi completamente desconocidos. En pleno siglo XXI todos los debates, documentos e investigaciones siguen en deuda respecto de las lógicas a seguir que sean capaces de doblar la mano al modelo.

Pero, hay algunos puntos que los mismos manifestantes entregan y que son dignos de analizar. Por ejemplo, no es casualidad el hecho de que los manifestantes eligieron los supermercados, shopping, centros y diferentes tiendas comerciales para descargar la ira, la salida de la periferia tuvo un objetivo ir contra las estructuras económicas, aquellas que entregan estatus, calidad de vida, goce, disfrute.

Para la clase política dominante, parecía inentendible el por qué atacar un centro comercial. Saquear el supermercado, desbaratar las farmacias, etc. Lo cierto es, que las clases populares no actuaban desde la ignorancia o la casualidad. En estas estructuras se encuentran los simbolismos dominantes del modelo chileno, el neoliberalismo tiene lugar en cada local comercial perteneciente a la Elite económica, a la cual solo un grupo privilegiado puede acceder “ilimitadamente” por eso, hay que leer el mensaje debajo de la quema o robo de estos lugares.

Según Vittorio Corbo y Leonardo Hernández (2005) El Banco Central de Chile se creó para resolver una vieja preocupación, cuál era la de proveer circulante en cantidades adecuadas para apoyar el desenvolvimiento económico del país. De hecho, si nos remontamos a los albores de la República, se encuentran antecedentes que dan cuenta de que la escasez de circulante era una preocupación constante que se arrastraba desde muy temprano en la época colonial”[4] (p.5). En la actualidad, el  Banco Central de Chile, nos entrega datos actualizados muy interesantes de considerar, por ejemplo, según los resultados[5]  del tercer trimestre 2020, disponibles en el documento: “Cuentas Nacionales de Chile: Evolución de la actividad económica tercer trimestre de 2020” nos señalan que

El producto interno bruto (PIB) se redujo 9,1% en el tercer trimestre respecto de igual período del año anterior, contracción menor a la observada en el segundo trimestre. Este resultado se vio incidido por la emergencia sanitaria asociada al Covid-19, que continuó influyendo en la movilidad de las personas y el normal funcionamiento de establecimientos productivos. En este contexto, las actividades más afectadas fueron servicios personales, construcción, transporte, restaurantes y hoteles y servicios empresariales. Desde la perspectiva del gasto, estos efectos se reflejaron, principalmente, en un menor consumo de los hogares e inversión (p.3)

Si esto parece un poco complejo de entender, más adelante el documento entrega un dato importante y un enunciado muy claro, cito en extenso:

 

“El retroceso del consumo e inversión explicaron el resultado de la

demanda interna

La caída de 11,4% observada en la demanda interna fue determinada por el consumo, en particular de hogares, y por la inversión (gráfico 18). La caída en el consumo de los hogares en el tercer trimestre (-8,8%) fue determinada por el menor gasto en servicios y, en menor medida, en bienes no durables. En tanto, la recuperación en el consumo de bienes durables, impulsado por las medidas económicas de apoyo a los hogares y el retiro de una parte de los fondos previsionales, no logró compensar el resultado anterior. Respecto del consumo de servicios, las mayores caídas ocurrieron en restaurantes y hoteles, transporte, actividades culturales y de esparcimiento y salud. El gasto en bienes no durables se redujo, determinado por menores ventas de combustibles, bebidas y tabaco y vestuario y calzado. Por otro lado, el consumo de durables creció impulsado por un mayor gasto en bienes tecnológicos, en especial de computadores y celulares” (p.11)

Si aún no se logra entender el mensaje que pretendo evidenciar, lo expondré a continuación de una forma clara y sencilla, en Chile, desde 1980 con la Constitución Política de Chile se crearon las “Administradoras de Fondos de Pensiones” más conocidas quizás, por sus siglas: “AFP”. Durante la pandemia la crisis se volvió inevitable y una de las medida fue liberar un porcentaje de los fondos, como no escapará a su consideración, y tal como señala el documento al mencionar “En tanto, la recuperación en el consumo de bienes durables, impulsado por las medidas económicas de apoyo a los hogares y el retiro de una parte de los fondos previsionales, no logró compensar el resultado anterior”, donde se puede ver, que las intenciones de los dispositivos dominantes era utilizar una nueva estrategia para que las clases bajas, salven la economía nacional, haciendo uso de sus propios fondos.

Estas estrategias sucias y cínicas, prevalecen en Chile, siendo disfrazadas de frases dignas de un Oscar como “Apoyar al pueblo”, “Todos somos Chile”, “Estamos con ustedes” y una amplia gama más de frases que solo buscan mantener los eslabones tal y como están y que el modelo siga manteniéndose a partir del trabajo en condiciones deplorables e inhumanas.

A modo de cierre.

El proletariado no puede ahorrarse ninguna autocrítica pues solo la verdad puede aportarle la victoria: la autocrítica ha de ser, por lo tanto, su elemento vital.

Georg Lukács, 1923

Los significantes neoliberales y los significantes del pueblo son un antagonismo que solo comienza a evidenciarse tras la ruptura que las clases dominadas iniciar. Hasta antes del 18 de octubre, la prevalencia era clara y absoluta, manteniéndose silenciosamente desde 1980 y avanzando de una manera veloz transformándose y desplegándose a diferentes esferas.

Los retos pendientes en temas económicos, sociales, políticos y humanos son amplios, en esa búsqueda de una verdad del pueblo construida desde los relatos de los dominados siempre queda ahogado en las exigencias del modelo y en la variedad de estrategias cínicas que se logran alojar en las entrañas de la población.

El poder, se vuelve un concepto que, aunque bastamente abordado logra ser necesario de repensar frente a los cambios históricos que se han articulado en el territorio nacional. Las respuestas sobre como alcanzar el progreso, el cambio y el porvenir de Chile están marcadas por una gran interrogante que desborda los conceptos establecidos y conocidos.

Por ello, y debido a la coyuntura política del país, es necesario comenzar por plantear preguntar acertadas, solo en la medida en que la información y verdades logren difundirse pueden abrirse nuevos espacios de construcción.

La pandemia del Covid.19 jugó un rol importante en el terreno nacional, las crisis propiciadas por la sublevación de las masas populares, pareció encontrar un salvavidas neoliberal en la crisis sanitaria o al menos esto era lo que la clase política esperaba. Sin embargo, la ineficiencia de los lideres volvió a traer consigo un movimiento no es esperado donde el miedo nuevamente parecía perderse.

Entonces, si la pandemia del coronavirus traía el miedo al país, desde otra esfera, pero a fin de cuentas acercándolo a la población, fue nuevamente la perdida del miedo debido a los escases de oportunidades lo que genera otra ruptura

En suma, ¿Es posible hablar de un nuevo Chile, a propósito de las rupturas históricas, sociales, económicas y culturales que el siglo XXI trae?

REFERENCIAS.

Corbo, V., y Hernández, L (2005) Ochenta Años de Historia del Banco Central de Chile. Banco Central de Chile, Documentos de Trabajo. N° 345-diciembre.

Marcuse, H (1986) Ensayos sobre política y cultura: Planeta-Agostini.

Georg Lukács (1923) Historia y consciencia de clase. Grijalbo, México 1983.

Marcuse, H (1968) El individuo en la gran sociedad. Ensayo publicado como capítulo 3 del libro colectivo A Great Society?, compilado por Bertram M. Gross. Basic Books, Nueva York.

Ferraro, Joseph (2002). Lukács y la dialéctica de la naturaleza de Engels ¿Tiene actualidad el debate sobre el Estado ampliado? Un breve recorrido de Maquiavelo a Gramsci . Polis: Investigación y Análisis Sociopolítico y Psicosocial, 0(2),225-237.[fecha de Consulta 13 de Enero de 2021]. ISSN: 1870-2333. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=726/72620010

Stefoni, Andrés ( 2008). La crítica ideológica en Lukács. El problema de la historicidad de las formas sociales. V Jornadas de Sociología de la UNLP. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Departamento de Sociología, La Plata.

[1] Marcuse (1986) “En primer lugar, Marcuse fue el más combativo de los pensadores que integraron la llamada Escuela de Frankfurt. Ya en su juventud, asistió al levantamiento espartaquista y al fracaso de la revolución alemana, siendo por aquel entonces miembro del Partido Socialdemócrata Alemán” (IV)

[2] La noción Marcusiana sustenta su argumento de que son estos grupos los cuales mantienen una perspectiva critica respecto de los ideológicos del sistema.

[3] Para Thomas Malthus (1978) en su libro titulado “Ensayo sobre el principio de población” la principal amenaza para el equilibrio económico y la estructura social era la sobrepoblación.

[4] La serie de Documentos de Trabajo en versión PDF puede obtenerse gratis en la dirección electrónica: http://www.bcentral.cl/esp/estpub/estudios/dtbc. Información extraida de: file:///C:/Users/lenovo/Downloads/Dialnet-OchentaAnosDeHistoriaDelBancoCentralDeChile-1386752.pdf

[5] Según la información disponible en la página web del Banco Central de Chile: “Uno de los objetivos que la Ley Orgánica establece en su artículo 3° al Banco Central de Chile es velar por la estabilidad de la moneda, esto es, mantener la inflación baja y estable en el tiempo. También, debe promover la estabilidad y eficacia del sistema financiero, velando por el normal funcionamiento de los pagos internos y externos Estos objetivos ayudan o permiten crear un entorno predecible para la toma de decisiones, contribuyendo a suavizar los ciclos económicos y sentando las bases para un crecimiento sostenido del país. Para cumplir con sus objetivos el Banco tiene, entre otras atribuciones, regular la cantidad de dinero en circulación y el crédito en la economía, de manera que sean suficientes para que las personas, empresas e instituciones hagan sus transacciones. Extraída de: https://www.bcentral.cl/web/banco-central/areas/estadisticas/cuentas-nacionales-trimestrales